domingo, 23 de marzo de 2014

No hay enemigo pequeño: fútbol e idiocracia




Toda sociedad se retrata en sus valores, en sus creaciones, en sus pasatiempos y en su lenguaje. Éstos no mienten. No sirve de nada que una sociedad se desgañite asegurando que es refinada, libre y sabia cuando la irradiación cultural que exuda nos avisa precisamente de lo contrario. Lo que dice la cultura habla tan alto que no se pueden escuchar las excusas a las que la sociedad que ha generado esa cultura se atreve a recurrir. Según sea una sociedad, así será su cultura.



Los portugueses decían con sorna que tres "F" mantenían dormido a su país: fútbol, fado y Fátima. Obviamente, afirmar eso es una gran injusticia con la Señora de las Alturas, y también con un género musical tan delicado. Pero la tercera pata del banco .... Una de las claves para la perpetuación del estado de cosas actual en nuestro mundo es el necesario adormecimiento de la población. Tengo para mí que la gente, en general, no duerme bien, y que durante el día nunca está realmente despierta, sino en una especie de duermevela algodonada durante la cual se tienen pocas ideas brillantes, optando por repetir ideas ajenas progresivamente adulteradas, sobadas y descafeinadas por pura inercia mental. Hay muchas cosas que nos adormecen. Ahora bien, una de las más relevantes -si no la que más- es la llamada sociedad del espectáculo. 

Decir que el fútbol o la tele -o la combinación de ambos- adormece a la gente, robándole la santa ira que debería experimentar y transmitir contra el estado de cosas en vigor, es sin duda un tópico ya viejo. Pero me temo que además de viejo es cierto. Hemos comentado que las guerras de sexta generación se libran en la mente humana, fácil de manipular gracias al bombardeo audiovisual. Se dirá que es conspiranoia; yo digo que es verdad. Y que quien se cree libre en nuestra actual sociedad no lo es o, al menos, sólo lo es en muy escasa medida. La libertad no la venden así como así en los anaqueles del súper. La libertad es un bien supremo de nuestra naturaleza, y su conquista es dura. Sólo quien ha nacido bajo un bonito dosel de libertad sin haber movido una uña por ganársela puede creerse que las sociedades son libres así como así. Las guerras de sexta generación se caracterizan por su eficacia, su costo relativamente moderado y su proyección urbi et orbi, para lo que los medios están específicamente diseñados. No es de extrañar que las tecnologías punteras de nuestra época, permanentemente mejoradas y abaratadas, sean precisamente las de difusión masiva.


Simpático juego de palabras traducible como "trolavisión".

La sociedad actual se aburre mortalmente. Ese aburrimiento es producto de la falta de tensión vital, no de que haya más horas de ocio -el realidad, trabajamos una gran cantidad de tiempo semanal-. El patrón cultural tenía dos opciones, ofrecer un acicate u ofrecer un entretenimiento. Ahora sabemos, con la perspectiva que arrojan décadas de mass media, quién se ha llevado el gato al agua. Pero ¿podría haber sido de otra manera? 

Posiblemente no. Recuerdo una entrevista en Rockdelux, ya hace más de una década, en la que Alaska y Nacho Canut departían sobre el tema. Alaska hablaba de un grupo donostiarra, La Buena Vida, y aseguraba que si los medios le prestasen atención, venderían una barbaridad. Nacho le dijo que sobrevaloraba el buen gusto de "la gente". A "la gente", continuaba, le gustaban Sonia & Selena (un dúo de la época) y La Oreja. Existe una dicotomía entre lo que la gente quiere y lo que la gente necesita. Eso es cierto. El problema es si lo que entendemos como verdadera cultura, como cultura liberadora, no resulta realmente necesario. Y la respuesta a ese dilema la tenemos ante nuestras narices. En un mundo lleno de plástico, voceos mediáticos y masas que no ponen en el mismo nivel sus derechos y sus obligaciones la oportunidad de escuchar a Telemann o a Ravel es irrelevante, sin más. Se puede vivir sin ellos, como se podía antes de que nacieran. Eso no se aplica a los inventos modernos. Nadie dice que se puede vivir sin tele, ni sin viajar en avión, ni sin luz eléctrica. Aaaaamigo, eso estaría en contradicción con la Gran Rueda. Además, ver mundo y poder leer de noche amplían nuestro espíritu. No estaría mal que ver televisión también lo ampliase, pero sabemos que no es así. La televisión forma parte de la autopista hacia la idiocracia. 

No debería ser así, en un mundo mejor. Pero vivimos en el mundo que es. Es el mundo en el que en los locales y las emisoras suena Rihanna y no God Is An Astronaut, en que Picasso todavía es considerado un genio mientras que nadie ha oído hablar del Giotto -a quien Picasso y todos deben todo-, en que un futbolista consigue más espacio televisivo que un premio Nobel. En determinados planos de la realidad humana las cifras de PIB o la fortaleza de una divisa ya no cuentan: Europa es un continente gripado y amnésico que ha optado por un exasperante suicidio lento cual deshielo, un emporio burocratizado débil al que cualquiera chantajea. Europa se ha convertido en política-masa. Europa es un enano cobarde. 

La cobardía hace que no nos movamos, pero no sólo ella sino también la programación mental preconizada en esta guerra de sexta generación que se está librando y que Europa está perdiendo estrepitosamente. Decíamos que así como es una sociedad, así son sus valores. Éstos se aprecian con especial nitidez en las manifestaciones culturales más ruidosas, y aquí estamos llegando ya al fútbol. Téngase en cuenta que la globalización actual nos lleva a la instauración de una gran maquila servida por gentes desarraigadas respecto de su pasado, galvanizadas por nuevas religiones de cuño planetario y entretenidas con espectáculos igualmente planetarios. Esos espectáculos planetarios son el cine ultracomercial de encefalograma plano -el cine ha sufrido en las últimas décadas una regresión brutal que le está llevando de vuelta a lo que había sido al principio, un show abracadabrante para gente ociosa que quería ver novedades-, el pop sin raíces diseñado a partir del disco setentero, y el fútbol. De todos, éste es quizás el más potente e igualador, pues en una sala de cine cabe poca gente, y en una pista de baile también el número es reducido, mientras que en un estadio el sentido de masa humana se multiplica.

El fútbol se ha convertido en un macro-show mundial que es comprendido por todo el mundo, pues no en vano su dinámica se explica con facilidad. De niño yo también jugaba al fútbol, entre otras cosas, durante los recreos del colegio. Su logística era sencilla: balón y dos piedras delimitando una ficticia portería. Y balón si había, que en caso contrario se improvisaba con trapos o así. Las reglas apenas se han movido desde aquel reglamento inglés de 1863. En este punto no se nos debe escapar que el éxito planetario del fútbol proviene del país globalizador por excelencia, que entonces era la primera potencia colonial, y sus reglas se redactaron en el idioma global también por excelencia, el inglés. Véase que "fútbol" es un anglicismo, al igual que "club", "racing", "sporting", "gol", "penalti" y deformaciones como orsay (de "off-side") o alirón (de "all iron"). Es como si estuviese en el lugar y momento precisos. También de Inglaterra nos vinieron los primeros detractores: así, en El rey Lear, Shakespeare pone en boca del monarca la expresión de desprecio "vil futbolista".

Gracias al impulso de los Juegos Olímpicos de la era moderna, también la competición internacional de fútbol se globalizó. Representantes de cada país occidental se emplazaban para una competición, se vestían de corto y dirimían de un modo habitualmente pacífico las diferencias y la honrilla nacional. Con el tiempo la cosa ha ido a más. El primer campeón del mundo fue Uruguay. El más laureado, Brasil. Las sedes de las fases finales de cada mundial han saltado de continente a continente. La última hasta hoy fue en Sudáfrica -no hará falta recordarlo: aún me zumban los oídos por las vuvuzelas-, ganándolo España -tampoco hará falta recordarlo-. Pues bien, perteneciendo a la generación traumatizada por los fallos de Arconada y Eloy, que se quitó la espina a lo grande con un mundial y dos eurocopas sin necesidad de trufar la selección de torres germánicas, una vez ajustadas las cuentas con ese tema, tengo que decir que el fútbol, tal como se entiende en la actualidad, converge hacia el asfaltado de esa autopista que nos comunica con la idiocracia venidera.

¿Y eso por qué? ¿Es necesariamente embrutecedor un juego en el que priman la buena forma física, los reflejos, la atención, el trabajo en equipo, la decisión rápida de problemas? No, claro que no. El ser humano se define a sí mismo jugando con los demás. Aprendemos jugando. El ejercicio físico es saludable para nosotros, y más en una sociedad en que la mayoría de la gente dispone de un cuerpo que no usa, al que no saca rendimiento, como si fuese una magnífica espada siempre en su funda, criando roña. Es más agradable ver a unos niños jugando al balón en un descampado que imaginarlos en casa rompiendo bloques o practicando cualquier otro juego paralizante (ajedrez aparte, el ajedrez juega en otra liga, por usar un símil futbolero). Cosa distinta es el negocio, el fanatismo que genera y el mensaje que transmite.

El mensaje fundamental del fútbol es la globalización. De hecho, el propio balón de fútbol puede simbolizar la Tierra, de igual manera que en los animes futboleros de Japón (país fan del showbiz globalista) es fácil apreciar la curvatura del planeta. El ímpetu globalizador ha intentado calar incluso en Usa (país más globalizante que globalizado, al menos por ahora), primero a golpe de talonario fichando estrellas en decadencia a finales de los setenta -aquel mítico Cosmos de Nueva York: el nombre del equipo ya sugería mundialización- y después organizando en 1994 su mundial, escasamente seguido por la población, que todavía tiene al béisbol como deporte nacional, y hacen muy bien. No me puedo imaginar un Usa sin casas unifamiliares de madera en cuyo patio con césped padre e hijo lanzan y batean mientras una tarta de manzana se enfría en la ventana. 

La globalización es comprensible si entendemos que el fútbol, como ya dije, se puede practicar con poca logística y hay poco que entender en cuanto a reglas. Unos niños pueden organizar una pachanga en la India, en Angola, en Nueva Zelanda, en Ecuador o en Bulgaria, jugando con el mismo sencillo reglamento y con el mismo sencillo balón -o sucedáneo improvisado- y las mismas dos piedras o latas delimitando la portería en un terreno llano. Si hubiera de existir un deporte global, el fútbol sería de los que más números tendrían para ganarse ese honor. El baloncesto, por ejemplo, ya exige una logística mucho mayor. Por otra parte, ya comentaba Carl Sagan en El mundo y sus demonios que era regocijante la aparición de un deporte inteligente como el básket, surgido por un chispazo de ingenio. Eso sí, él no lo comparaba con el fútbol. Me temo que éste saldría perdiendo en la comparación.

Como instrumento de mundialización cultural, el fútbol transmite valores en consonancia con ese propósito. Hay algo difícil de explicar con palabras pero que con imágenes se entiende mejor. La mundialización presupone una sociedad que gravita intensamente hacia las urbes -para las que están pensados los medios masivos de comunicación-, en las que vive una población que pugna por un aplanamiento colectivo. Me explico, cuanto mayor es la población humana -y hoy en día está disparada- menos puede vivir de la caza-recolección -estadio al que no se puede volver porque no hay bastante caza para todos- y más necesita aplanar terreno y cultivarlo, ganando terreno a los bosques, los humedales y demás accidentes telúricos que ejercen de freno al avance humano y que son aplanados y domesticados como el manso césped de un estadio de fútbol. A ese terreno aplanado y alfombrado se le clausura con un anillo de gradas similar al Anfiteatro Flavio de la urbe por excelencia, la Roma globalizadora de la Antigüedad, y se le trufa de población ansiosa por entretenerse con otra fórmula romana, pan y circo. El pan simboliza el aplanamiento antinatural de lo que antes era orgullosa Naturaleza; el circo es el círculo en el que el urbanita se sienta para ver un espectáculo. No para practicar deporte, para sudar, para hacer colegas, para respirar a pleno pulmón, reír y gozar de la vida. No. Para ver un espectáculo. 

Así, se comienza neolitizando a la población y se termina, milenios después, globalizándolo todo y aspirando a homogeneizar el mundo, a despecho de su maravillosa diversidad geográfica y humana.



Los espectáculos reflejan los valores de una sociedad. Así igualmente, las sociedades van siendo infiltradas por los valores que sus espectáculos inspiran, sugieren o apoyan, en una vía de influencia recíproca. Así pasó en la antigua Roma con los abominables juegos circenses, que eran un buen reflejo de aquel imperio criminal, esclavista, inculto, atrasado y destructor pero que también resultaban útiles para contentar a la chusma y para programarla mentalmente, de modo que las atrocidades que el inflacionario e ineficaz sistema romano tenía que infligir a pueblos vecinos más sabios, prósperos y hábiles fuesen tenidas como "normales" y no generasen una justa indignación. 

Hoy, por fortuna, no nos encontramos en esa situación, pero sí es cierto que afrontamos nuestra particular decadencia, de modo que no nos extrañe que tengamos nuestro particular circo, ahora incruento. La diferencia estriba en que quienes realizan el esfuerzo no son esclavos a los que le va la vida, sino hombres libres en una versión ampliada del juego infantil durante el recreo, y que en la alta competición se convierten en millonarios. Ese dinero viene en buena medida del bolsillo de quien va a ver a otra gente enriquecerse, al contrario que en el gratuito circo romano, que era sufragado con los despojos de los pueblos vencidos.

Por tanto, uno de los valores fundamentales del fútbol moderno es la ostentación de dinero, en vez de valores deportivos. Las cifras por un traspaso están absurdamente infladas, no tienen sentido salvo para activar ruedas inflacionarias, pues un traspaso caro mueve el mercado, mueve patrocinadores y mueve público ansioso de ver a nuevos "gladiadores" sirviendo a su club. En comparación, las cifras que se pagan por el arte moderno no rechinan tanto. Son también altísimas, pero se pagan por objetos pensados para durar, y con los que no hay riesgo de que se echen a perder, porque nadie adquiere un Rothko para rematar con él una asistencia de gol, mientras que un jugador cuyo traspaso vale 100 millones puede mañana mismo lesionarse de gravedad. 

La ostentación de dinero pasa al campo de las marcas publicitarias y los nombres comerciales. Un estadio de toda la vida, un "templo del pueblo", "allí donde me llevó mi padre por primera vez y vi al gigante" etc etc, es rebautizado con el nombre de determinada empresa. Dinero ruso y árabe fluye en grandes números hacia Occidente para animar algo aparentemente tan improductivo como 22 chicos jugando a un deporte, como si se limitase a ser el capricho pasajero de un nuevo rico del hidrocarburo bien relacionado con el amo y señor del subsuelo del que se extrae. Nada de eso parece suscitar excesivas críticas. Es como si una camiseta bien pertrechada de referencias comerciales al combustible fósil pesase demasiado, demasiada camiseta y cada vez menos gambeta, por citar nuevamente a Andrés Calamaro.

Un ejemplo. Qatar, país de acrisolada tradición futbolera y tal, será sede del mundial del 2022. Muy probablemente se tenga que disputar en invierno, porque no hay quien aguante la competición a las temperaturas que se gastan allí. No he escuchado demasiadas críticas. Tampoco se comenta mucho la denuncia de que las obras ya han costado la vida de más de mil inmigrantes en un país tan considerablemente mundializado que la población inmigrante es tal vez el 80% del total demográfico. ¿Que por qué no va Qatar a organizar un mundial? ¿No es el fútbol un deporte planetario, como estamos diciendo? Bueno, pues Bután, Bielorrusia y muchos otros países también son de Dios y no parece existir demasiada prisa para que acojan la fase final de un mundial. Pero bueno, qué voy a decir que no dijera ya Quevedo tiempo atrás, y mucho mejor que yo.

¿El fútbol de alta competición es un deporte? Es un espectáculo, obviamente, como otros espectáculos que no consideramos deportes a pesar de que conllevan esfuerzo físico y estar en forma, como el toreo o el cine porno de acción, de igual manera que sí se considera deporte el ajedrez a pesar de que el esfuerzo físico es aproximadamente idéntico al de tomarse un café sentado. Para que hablemos de deporte debe existir un valor llamado deportividad. ¿Existe esa deportividad en el fútbol de alta gama? Si observamos cómo se conducen los jugadores, y no sólo ellos, en los partidos veremos que uno de los valores que más se echan en falta demasiado a menudo es precisamente la deportividad.

La deportividad implica no pretender adulterar el resultado buscando la equivocación del árbitro. Eso es rarísimo, o impensable, en muchos otros deportes. Pero el árbitro carece del aura respetable que debería tener, y más en una competición donde se mueve tanto dinero y tan importantes son sus decisiones. Lo más habitual es fingir falta. Ese fingimiento tiene dos variantes específicas: sufrir extraños desvanecimientos cuando se pisa el área contraria, y caerse al suelo gritando cada vez que un rival esté a menos de diez centímetros. En este segunda caso me parece mucho más grave, pues se está acusando implícitamente a otra persona de una agresión. Sin embargo, que yo sepa ese tipo de conductas no reciben ningún castigo, ni son afeadas por nadie -salvo por el rival, obviamente, un rival que no es raro que tenga en sus filas jugadores que hacen lo mismo-. ¿Son ésos los valores mundialistas que conviene irradiar? ¿Que la deportividad es un engorro?

Para terminar de rematarlo, los árbitros son permanentemente presionados. Cada vez que un árbitro pita algo, los jugadores del equipo agraviado forman un corro alrededor de él. ¿Eso es común en otros deportes? El llamado "entorno" no ayuda a solucionar esa situación. Continuamente desde clubes y prensa deportiva se nos hace saber que están "hartos" de que "se nos falte al respeto" y que "hay gente que no quiere que ganemos" y cosas similares. El truco psicológico es sencillo, consiste en olvidar todas aquellas decisiones arbitrales en que el colegiado se equivocó a favor y recordar minuciosa y rencorosamente las decisiones que les resultaron perjudiciales. A este esquema conspirativo, que también se emplea fuera del fútbol, se le añade como guinda algún personaje con intenciones supuestamente turbias -Blatter, Platini, Villar, Sánchez Arminio, Unicef o el que pille más a mano- y ya tenemos listo el discurso. ¿Ocurre eso en otros deportes?

La deportividad exige autodominio, autocontrol, serenidad. Determinados comportamientos son disculpados con mucha frecuencia amparándose en que son fruto del calentón del momento, afirmando que "son cosas del fútbol", "somos humanos", "eso queda dentro del campo" y "vamos a muchas pulsaciones". Eso va también por la costumbre de rajar cuando se ha terminado el partido. Se va a muchas pulsaciones en muchos otros deportes, y ese tipo de comportamientos no se dan con esa frecuencia, incluso en deportes de mucho más contacto como el rugby o el balonmano. Con ese tipo de disculpas se fomenta el acto irreflexivo, algo que debería ser muy mal visto en una sociedad como la nuestra, construida sobre siglos y siglos de reflexiones. Eso sí, las reflexiones de una pequeña minoría que han permitido que una gran mayoría viva bien no parecen ser importantes en los entretenimientos que se le dan a esa mayoría y que ésta acepta alegremente. Somos olvidadizos.

Otro tipo de comportamientos indecorosos y de llamativa antideportividad son ciertas celebraciones. En el campo se celebran muchos lances -será cosa de "las pulsaciones", pero no sé, será que nunca "me he vestido de corto"-. Por ejemplo, cada vez que expulsan a un contrario, o que te conceden un penalti que no era, falta poco para que se organice un cotillón sobre el césped. Pero en lo que se llevan la palma es en la celebración de los goles. Una cosa es la alegría lógica de un golazo, o de un gol-churro pero que da un título, y otra muy distinta es faltarle al respeto a tu rival. Algo bastante habitual es realizar bailes surrealistas entre lo tropical y lo churrigueresco, incluso en partidos que ya se están ganando por goleada.

El fútbol de alta competición parece tener otra característica singular: es como si disuadiera de practicarlo. Es más, cada vez que veo a alguien leyendo la prensa deportiva ese alguien suele ser una persona con pinta de estar completamente fuera de forma, es decir, que no practica ningún tipo de deporte. Siguiendo los partidos en los bares, lo que no deja de ser un pasatiempo agradable si estás en buena compañía -je, y cualquier otra cosa-, se puede ver a gente pasada de kilos, con un físico de escasa tonicidad, gritando a la pantalla "¡¡pero corre!!" aderezado con el epíteto correspondiente, como si pudieran oírles. Mi consejo: dejad de ver el partido y poneos en forma. Saldréis ganando. Puestos a que parece valer todo para ganar, como estamos viendo, ¿por qué no ganar tú más calidad de vida, e incluso más años de vida haciendo deporte y no viendo un espectáculo tan adulterado?

Muy a menudo las cosas buenas de la vida cuestan infinitamente menos de lo que pensamos. Ojo, y soy de los que insisten en que la excelencia se gana, con esfuerzo y con lucha. Incluso le dediqué uno de mis textos más personales. Me estoy refiriendo a que el mero esforzarse, el salir afuera y patearse un monte entero, dinerariamente cuesta bastante menos que una entrada para ver un partido. Algunos de mis libros favoritos los conseguí en librerías de ocasión prácticamente regalados. Dejando aparte tópicos como "la sonrisa de un niño" y todo eso, que también es cierto, creo que deberíamos emplear mejor nuestro tiempo y nuestro dinero. No digo que esté necesariamente mal pagar una entrada para ver a tu equipo, hay que evitar los extremismos salvo cuando éstos sean imprescindibles. Sólo pretendo animar a una reflexión.

No es normal que mientras un fan del ciclismo siempre aprovecha para darse un garbeo con la bici, o un enamorado del culturismo tenga sí o sí como mínimo un equipo de pesas en casa, o un aficionado a las rutas románicas se pierda cada dos por tres lejos del cemento, o un seguidor de la natación esté apuntado a la piscina municipal, el fan futbolero medio lleve incluso años sin jugar una pachanga. Es como si hubiera olvidado lo gratificante que era cuando las jugaba. Pocos placeres hay en este mundo para un aficionado como coronar un puerto a buen ritmo, flotar en el agua, patear veredas entre grillos y pájaros, o bombear hierro como si te fuera la vida en ello. Mucho mejores que disfrutar por delegación ante la pantalla, viendo cómo otros se enriquecen y se invisten de la púrpura mediática. Mira menos y haz más.


 El useño David Swenson con 56 años. No ve fútbol: practica yoga.

Otra característica del fútbol es su fuerte carácter autoagresivo, y voy a procurar explicar a qué me refiero. No deja de ser curioso que en el fútbol no sólo no se proteja la cabeza sino que incluso ésta se emplee habitualmente como recurso en el juego, para despejar o para rematar. Una ley no escrita en el deporte nos dice que la cabeza debe quedar exenta de golpes; sin embargo, vemos que no ocurre así en el fútbol. Y en eso es compañero de andadura de otro deporte marcadamente espectacular, modelado en el ámbito cultural anglosajón y lleno igualmente de "entorno": el boxeo. Asimismo, el fútbol es un deporte con partidos muy largos en campos muy grandes, donde se corre mucho y la carrera continua es la base de todo deportista. En mi opinión, y es simplemente la opinión de un aficionado, lo cierto es que la carrera continua nunca me ha convencido. Durante nuestra evolución como especie, no practicábamos carrera continua. Nos subíamos a los árboles, caminábamos mucho, nos pegábamos ocasionales esprints y vadeábamos ríos. Pero eso de ponerse a correr en vacío como si uno estuviera castigado carecía de sentido evolutivo (I). Se entiende más en tiempos neolíticos, cuando los dueños del excedente de grano -eso es la civilización, por disfrazada que esté de otra cosa- se procuran un ejército permanente que tiene que estar en buena forma para soportar marchas extenuantes, pero ¿antes?

Es por eso que habitualmente cuando los futbolistas deciden retirarse su aspecto suele estar bastante envejecido para los 35 años que rondan. En eso se parecen a los ciclistas -carrera continua pero sobre ruedas- y se diferencian de los demás deportistas, con las obvias excepciones que siempre se producen en esta vida. Y, me temo, en ese envejecimiento prematuro se parecen también a muchos futboleros que no practican deporte.

 Pero de todo esto, lo que más llamativo me resulta es que precisamente algo como el fútbol de alta competición, bastante deficitario en deportividad, se nos presenta como un embajador intachable de valores. Así, preconizaría la vida sana, el juego limpio y la integración, entre otros muchos. No estoy seguro de ello, francamente. Promover la vida sana pasaría primeramente por poner menos espacios futbolísticos en televisión y decirle al espectador que se levante de la butaca y se ponga a hacer algo, lo que sea, a moverse. Lo del juego limpio, con franqueza, no se ve tan a menudo como uno quisiera, y no faltarán ejemplos. En cuanto a la integración, es cierto que el fútbol de alta competición es militante contra el racismo y a favor de que cualquiera con calidad -por pobre que sea su origen- pueda prosperar; sin embargo, curiosamente el outing homosexual -tan defendido en otros ámbitos como señal de avance social- es inexistente en el que estamos tratando, y a título particular yo no noto ninguna presión social para que cambien las cosas en ese punto.


De todo lo dicho hasta ahora, pienso que el tema del todo-vale y el fomento de lo irreflexivo, de lo inmediato, es a buen seguro la clave de cómo el fútbol está reflejando los valores preponderantes de una sociedad decadente y sin metas, siendo el uno espejo de la otra y viceversa. Lo efímero, lo fútil, lo huero, se convierten en paradigmas. No es lo mismo ver un entretenido partido de fútbol que una buena película, no sólo por la diferencia entre formas de representación, sino porque además la película la puedes volver a ver, y si es realmente valiosa ganará con un segundo visionado, mientras que el partido ¿quién lo ve entero de nuevo? Sí, ya sé que nadie ve enteros por segunda vez partidos de otros deportes, pero es que esos deportes no dan la barrila todo el tiempo. Es decir, horas y horas y horas de programación televisiva y radiofónica, toneladas de papel impreso, innumerables unos y ceros en los portales de Internet, y todo para una diversión que una vez consumida no se repite. La clave, cómo no, está en esa palabra: consumir. Tras el partido del siglo de cada mes de marzo, vendrán un par de partidos del siglo en abril, previamente "calentados" con toda clase de declaraciones sin interés .... si bien ese interés le resulta útil a la Gran Rueda para mantenerse activa. El fútbol es el 4% del PIB español, un señor pellizco. No están las cosas para despreciarlo.

El fútbol es útil para la globalización. Eso es una pura obviedad. Con el tiempo, el fútbol digamos "identitario", anclado a una realidad vecinal ha desaparecido. Quedan algunos ejemplos, como el Athletic de Bilbao, pero desde mediados de los ochenta la sociedad del espectáculo californista ha sido tan insistente que ha generado un vaivén mercantil ante el que un equipo de terruño no puede competir -significativamente, el equipo vasco no ha vuelto a ganar una liga; otros equipos han tosido ocasionalmente a los dos grandes de nuestra competición, pero pagando un alto precio: el Atlético descendido durante dos temporadas, y Valencia y Deportivo en una situación delicadísima-. La gran barrera cayó en los noventa, con la llamada Ley Bosman. Desde entonces todo parece haberse desarraigado más y más. Fútbol: espectáculo sin raíces para una humanidad global sin raíces. Que el merchandising del Madrid y del Barça en países islámicos haya suprimido las cruces de los escudos no hace sino aseverar todo lo afirmado.



Ya hemos dicho que la globalización se está produciendo en inglés, con un deporte muy inglés, que llena de anglicismos nuestra lengua. Curiosamente, el himno de la Champions -ignoro si sigue siendo así- es un fragmento del himno de coronación de Jorge II compuesto por G. F. Haendel. ¿Cuánta gente lo sabe? Es más, ¿cuánta gente que ha aceptado el fútbol como deporte franco sabe que en tiempo de aquel rey España obtuvo una de las mayores victorias de la historia militar ante el que iba a ser el mayor desembarco antes de Overlord? España recuerda, eso sí, la victoria sobre Inglaterra en el Mundial'50, con un gol de Zarra. De este vasco sí se acuerdan; del vasco Blas de Lezo ya no tanto. No sé, tal vez el fútbol sea el deporte que nos merecemos.


Es así. El fútbol es así.





(I) - Recientemente el autor del blog Europa Soberana ha confirmado, largo y tendido, esta intuición personal en un texto que no puedo menos que recomendar.


46 comentarios:

  1. Dentro de poco colgaré el grueso del artículo, que espero sea de vuestro agrado.

    Quería comentar algo a la gente que sigue el blog -cosa que agradezco un montón-. Últimamente es cierto que ya hemos comentado cosas y algunas comeduras de coco mías, de modo que perdonadme si soy algo pesado. El caso es que estoy muy orgulloso de Iberia Futura, la verdad, y también estoy orgulloso de la atención que se le da y de la participación de la gente, una participación siempre constructiva, siempre aportando cosas.

    Pero la verdad es que debería replantearme, como ya hemos hablado en algún momento, el ritmo de publicación. Sí, ya lo hemos hablado, pero como soy un cabezón sigo en mis trece. Tenía dos opciones, o publicar más o menos diariamente posts modestos, como hacen muchos blogs, o bien publicar más espaciadamente posts más ambiciosos, extensos y potentes, como hacen también otros blogs. Pero mi precipitación me está llevando a ir por el camino de enmedio, con posts que no están del todo cocinados. Ya sé que es sólo un blog y que no hay que comerse la cabeza, pero oye, si se hace algo al menos hacerlo bien.

    Por eso desde que empezó el 2014 no estoy contento con la mayoría de los posts que he publicado. Sí estoy digamos "satisfecho", en caso contrario no le habría dado al botón de publicar, pero de ahí a contento va un trecho. Entre que el ritmo de publicación es el equivocado, creo, y que escribo con el freno echado no acabo de reconocerme en los miniensayos que escribo. Algunos, releídos, me suenan a huecos, como si no hubiera dejado bien exprimido el tema. Hay miniensayos con los que sí estoy realmente contento, sobre todo los de la saga Californismo (el IV y el VI son 100% lo que pienso), y también el de la pintura asumiendo desde el principio que es un divertimento modesto, pero el caso es que de todo o casi todo lo que escribí en el 2013 sí estoy plenamente contento, cosa que no puedo decir ahora. Las sensaciones que tenía antes se han diluido un poco.

    Insisto, entiendo que desde fuera se tenga como algo sin importancia, pero yo escribo por placer, al menos empecé escribiendo por placer, no para mantener un blog sin más, me gusta dejar una impronta personal y sentir un cierto vértigo al adentrarme en un tema novedoso o poco tratado. Y ese placer y ese vértigo son cada vez menores.

    Cuando escribí el texto sobre los vikingos en América me parecía sentir el olor del mar, de la madera de alerce, de la caza y del mosto de Vinland. Me gustaría recuperar esas sensaciones. Así que disculpad si la calidad del blog se ha resentido. En mi opinión, está siendo así. De todas maneras, gracias por leerme, y sin tardar mucho completaré este artículo.

    ¡Salud!

    ResponderEliminar

  2. De hecho el seguidor de baloncesto tiende a tener una renta más alta y más estudios que el de fútbol, según estudios de audiencia.
    Aunque hay quien sigue absolutamente todos los deportes masculinos donde compita alguien nacido en su país.

    Seguir el fútbol (u otro deporte) es en gran medida una adicción. El tiempo que se dedica semanalmente es inmenso. Ver los partidos es sólo una parte, luego tienes que leer los periódicos sensacionalistas, ver los programas 'rosa' de deporte, pensar en el fútbol, discutir con los amigos o compañeros de trabajo (para muchos de los cuales, si un hombre no sigue el fútbol, es un "cultureta", un "raro" o un "marica").
    Todas las discusiones del fútbol son tan predecibles que uno las podría tener sin haber visto el partido del que habla, aun así se tienen una y otra vez.

    Otro punto en la analogía con las adicciones es que la gente siempre quiere más fútbol. De hecho la demanda de cobertura sobre el fútbol de la gente es mayor a la que puede dar, de ahí que las noticias sobre deporte sean tan superficiales.
    Cada vez las competiciones son más largas y hay más de ellas (sino recuerdo mal hay una que se han sacado de la manga hace poco, llamada "confederaciones" o algo así). Hay fútbol en el verano y estoy seguro que pronto lo habrá en Navidades (como ya pasa con los deportes americanos).
    La idea de un fin de semana sin seguir deporte aterra a mucha gente, que ve ahí un vacío tremendo. Tener ocio y no saber qué hacer con él es una sensación muy desagradable.


    ResponderEliminar
  3. Anónimo, gracias por los links. Muchas de las cosas de la época se las ha llevado Suárez con su enfermedad y muerte; otras, como la fulgurante aparición de los partidos socialistas adscritos a corrientes fabianas y orientados a no dejar espacio a las formaciones comunistas clásicas, son denunciadas en otros ámbitos:

    http://www.elotropais.com/index.php?option=com_content&task=view&id=291&Itemid=35

    https://www.youtube.com/watch?v=1yW7n8W7Xu8


    ResponderEliminar
  4. Hombre warsaw :-) Es verdad que la demanda es tremenda, pero especialmente por su elasticidad y por lo retroalimentada que está. La sección de deportes es casi toda fútbol, además de un hueco para las motos (en la cadena que tenga los derechos) y a veces algo sobre Rafa Nadal, que como ya se sabe es el único tenista español del circuito.

    Con los años me he vuelto considerablemente antifutbolero. No era mi intención, pero la sociedad me ha hecho así XD La confederaciones es una competición importantísima según los periodistas hasta que llegó la final. Según nos iba marcando goles Brasil, esa súper-competición pasaba a convertirse en una pachanga oficiosa. No han leído a Esopo.

    El futbolerismo es un exponente de "frikismo integrado", dicho sea con todo respeto. Si un tío va al estreno de una del Hobbit, o a la próxima Star Wars, con un disfraz y un par de rollos de merchandising, pasa a ser un "friki", pero admitido, que al menos se deja la pasta. Pero si otro va a un partido (que es cada semana, no cada año o más, como esas sagas de cine) con la bufanda, el gorro-sombrero, la camiseta, la vuvuzela, muñequeras, abalorios, llavero, fundamóvil y demás de "su" equipo, ése al parecer no es un "friki" sino gente llana de pueblo que va a una diversión sana tras estar trabajando la semana entera. Ok, me parece muy bien, pero hay diversiones considerablemente más baratas. Pocos museos cobran entrada, por ejemplo.

    Y hay otra cosa, por algún motivo el futbolerismo disuade de practicar fútbol. Es decir, un fan del ciclismo lo más seguro es que tenga bici. Un fervoroso de la natación está apuntado a la piscina municipal. Pero un futbolero a lo mejor no ha chutado desde que hizo la primera comunión. Con excepciones, claro.

    BTW, el amigo CR7 se queja de que los árbitros no quieren que el Madrid gane la liga. ¿Qué querías, que te concedieran un par de penalties más por faltas fuera del área? Vete a paseo, CR7, desde el cariño.

    ResponderEliminar
  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  6. Hay teorías que dicen que el fútbol es una sustitución moderna del patriotismo.
    En vez de hacer piña para defender una nación y su bandera frente a otras, se traslada a un equipo y su escudo. Un pseudopatriotismo esteril y caricaturesco.
    El fútbol ya no es que sea un negocio enorme, que también, sino que tampoco viene nada mal su fomento para el desfogue estéril y vano de hombres jóvenes y de mediana edad que son quienes hacen las revoluciones violentas.

    En Argentina hay algún libro dedicado a ésto, al simbolismo del fútbol.


    Yo nunca he sido futbolero mediático (no he conocido a nadie inquieto intelectualmente y que fuera fanático de la liga ), pero cuando tenía edad y tiempo me encantaba como deporte práctico.Me daba igual la liga y quien ganara o no el domingo, eso sí ,jugarlo me encantaba, me encantaba jugar, no el fútbol espectáculo y su industria.
    Que a alguien le guste un deporte no tiene nada de malo, lo malo es ese rol pasivo de asistente a un espectáculo desfogador.

    ResponderEliminar
  7. Gadafi dedicó un capítulo de su "Libro verde" precisamente a criticar el fútbol y el deporte-espectáculo de masas. Aunque tampoco es que sea especialmente brillante como téorico ni como orador, no me resisto a dejar algunos fragmentos:

    "Al igual que resulta poco razonable que las masas acudan a los templos para presenciar a una persona o un grupo de personas durante la oración, sin participar ellas mismas en esta oración, resulta igualmente poco razonable que las masas entren en los campos de juego para observar cómo juegan uno o varios jugadores sin practicar ellas mismas ese mismo deporte."

    [...]

    "Los clubs deportivos que constituyen la base del deporte clásico en el mundo, hoy por hoy, se adueñan de todos los gastos y posibilidades públicas relacionados con las actividades deportivas en cada Estado. Esas empresas no son más que instrumentos de monopolio social, al igual que todos los instrumentos políticos dictatoriales que monopolizan el poder sin la participación de las masas"

    [...]

    "Es como las masas que no practican el deporte por sí mismas y para sí mismas, como consecuencia de su incapacidad para hacerlo por su ignorancia y debido al engaño por parte de los instrumentos de monopolio que actúan para distraerlas, y drogarlas, para que practiquen la risa y los aplausos en lugar del deporte que esos instrumentos monopolizan. "

    [...]

    "El deporte público corresponde a todas las masas. Es un derecho para todo el pueblo por todas la ventajas y virtudes de salud que implica, de modo que resulta estúpido dejarlo en manos de individuos y grupos determinados que lo monopolizan cosechando los frutos sanitarios y morales de forma unilateral, mientras que las masas ofrecen todas la facilidades y posibilidades, y pagan todos los gastos para que el deporte público sea realidad. Los miles de espectadores que llenan las gradas para ver, aplaudir y reír, no son más que miles de estúpidos, incapaces de practicar por sí mismos el deporte, al extremo de ir a colocarse en esas gradas de los campos de juego para ejercer la pereza y aplaudir a aquellos campeones que les arrancaron la iniciativa, se adueñaron-del campo, monopolizaron el deporte y pusieron a su servicio todas las posibilidades que las masas pagan. De hecho, las gradas de los campos de juego públicos fueron preparadas para impedir que las masas lleguen a los campos deportivos. Estarán vacíos y tendrán que desaparecer el día en que las masas marchen sobre ellos y practiquen colectivamente el deporte de los campos de juego, el día que tomen conciencia de que el deporte es una actividad pública que hay que ejercer, no contemplar. Lo contrario podría ser más razonable, es decir, que una minoría incapacitada o apática fuera la que contemplara a las que practicaran el deporte.

    Las gradas de los campos de juego desaparecerán cuando ya no haya quien se siente en ellas. La gente incapaz de desempeñar el papel de protagonista en la vida, aquella que ignora los acontecimientos de la historia, aquellos incapaces que no pueden imaginar el futuro, aquella gente que no es seria en su propia vida, es precisamente aquella gente superficial que llena las butacas de los teatros y salas de exhibición para observar los acontecimientos de la vida, aprender como se desarrolla ésta, al igual que los estudiantes qué llenan los pupitres de los colegios porque aún necesitan aprender; y porque en principio son analfabetos."

    ResponderEliminar
  8. Hola a todos,

    el fútbol es sin duda el arquetipo del deporte global, no sólo por las facilidades logísticas que permiten que pueda ser practicado por cualquiera en cualquier parte del mundo, sino por muchas más cosas.

    Los clubes de fútbol son un ejemplo paradigmático para las masas de la sociedad desarraigada, competitiva, secularizada y corporativizada que provocan los sueños húmedos de las élites. Es verdad que el fútbol en un cierto sentido es una sustitución de los nacionalismos o los patriotismos, pero a un nivel muy inferior; un nacionalista radical, pongamos por caso, un nazi, a fin de cuentas se identifica con una mitología ancestral y telúrica, puede llegar a manejar ciertos símbolos tradicionales, aunque desconozca por completo su verdadero significado, y tiene inquietudes políticas, o geopolíticas. Un "ultra" futbolero, por contra, se identifica simplemente con el logotipo de una corporación privada, con un equipo de mercenarios profesionales de procedencia global, que no representan ni defienden ningún país, ninguna región, ni ninguna tradición, y su "visión" del mundo, se limita a los puntos que lleva "su" equipo en los campeonatos nacionales o internacionales de fútbol. Si a alguien le parece que un nazi pueda ser un tipo antropológico degradado, un "ultra" se encuentra un escalón mas abajo todavía en la escala involutiva, pero precisamente este es el "ciudadano global" que la ingeniería social de las élites se está afanando en modelar para el futuro.

    La globalización nunca podría entenderse sin el fútbol, lo mismo que tampoco podría entenderse sin el inglés, la "democracia" capitalista, la MTV, el porno, el neoespiritualismo newagista o el anglosionismo político, son todas piezas maestras para construir el NWO. No es casualidad que el fútbol ocupe media hora de tiempo en los telediarreos, no se trata solo de entretener y de adocenar a las masas, sino en transmitirles el fanatismo corporativista, algo esencial para acabar de extirparle a las masas cualquier vestigio tradicional.


    ResponderEliminar
  9. Parece que nos reunimos todos los habituales de la casa en este artículo.

    Muy de acuerdo con Alex Vazquez continuando un poco con lo que dijeron también F y AJ. No hay mucho que añadir, ya lo habéis adelantado todo. Se nota incluso como el hooliganismo y el tabernerismo han llegado totalmente también a la política. La política es un partido de fútbol.

    Los hombres al menos se interesan por algo que tiene un poco de técnica y sentido táctico ya que el fútbol al menos requiere algo de estrategia. Las mujeres con Divinity y el corazón ya solo van al idiotismo total basado en eso que ahora llaman "¿inteligencia? emocional". Es que así se sienten "inteligentes", hay que ponerle ese nombre. Con el fútbol aún hay que saber algo de los equipos, estrategia de juego y tal. ¿Del corazón qué hay que saber? ¿Que fulana ahora se acuesta con mengano y ponerse a chillar?

    A mi también me gusta jugar al fútbol pero en la TV ya ni lo veo. La TV es mejor tirarla o ponerla solo para curiosear qué es lo que le gusta a la masa.

    ResponderEliminar
  10. Y por cierto, hablando del espacio que dedican los medios: ¿Os habéis fijado en la enorme importancia que se le da a la NBA ahora en el telediario pese a la poquísima cantidad de fanáticos del baloncesto en nuestro país? Y no es que me parezca mal que se fomente el baloncesto. Pero en tal caso que hablen de nuestra ACB, digo yo. Los medios de comunicación españoles son pro-estadounideses a más no poder. No hay más que ver el tratamiento vergonzoso y manipulador que recibe la guerra de Siria incluso en medios "de izquierdas" como La Sexta.

    ResponderEliminar
  11. (Otro punto es que hay revistas del corazón y diarios deportivos que ponen entre paréntesis la edad de cada persona a la que aluden. Y no por ser de la misma matriz. El Marca es de Unidad Editorial, es decir, de la Fiat dicho así para abreviar, y la Cuore por ahora es de Zeta, que a ver cómo acaba. Tienen costumbre de poner las edades, obsesión californista donde las haya)

    El fútbol transmite unos valores. No sé quién lo dijo pero acertó, "el rugby es un deporte de villanos practicado por caballeros, y el fútbol un deporte de caballeros practicado por villanos". No sé si habrá más villanía que cuando uno te acerca su rostro al tuyo tú te caigas como fulminado, rebozándote por el césped durante un rato interminable, eso es algo que no soporto, y nadie se lo afea, consideran que está bien engañar al árbitro, ¡¡engañar al árbitro!!, ningún entrenador ni capitán ni presidente ni periodista dice nada, y las cosas siguen así, un roce entre dos jugadores y uno cae desplomado gritando. ¿Desde cuándo se tolera lo de engañar al árbitro? Así va el país. Luego decimos que somos todos honrados y que no hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, etc etc.

    ¿Que qué pasa en otros países? Me da lo mismo. Por mí como si se ponen todos a peregrinar con telas de saco y máscaras mientras se flagelan, como en aquel vídeo de My Chemical Romance, y se van a vivir a un cementerio de chatarra. Es problema de ellos. Hablo de lo que veo en España, y lo que veo no me gusta. Es una vergüenza.

    http://www.memegenerator.es/imagenes/memes/23/4256590.jpg

    http://img.desmotivaciones.es/201207/Nuevacarpeta_1.jpg

    Deportes con honor y tal.

    ResponderEliminar
  12. Hablando de honor, de los deportes que más me gustan destacaría las artes marciales, en general, por su componente de autodominio, de disciplina, de sabiduría. Y los que tienen que ver con la naturaleza directamente. Como el alpinismo y si me apuras hasta el surf, aunque tenga sus fantasmadas, porque al fin y al cabo estás cabalgando la Naturaleza, surcas sus rutas y te expones a que ocasionalmente te devore. Me vale el senderismo, incluso el light.

    Mola el rugby, porque tienes que estar hecho un buey pero también has de ser rápido, despierto, buen compañero y legal. En general la natación. Y las pesas. La gente tiene que USAR el cuerpo, que se lo han dado para algo, el cerebro es fruto de millones de años de evolución, ¿y el resto del cuerpo no? Hay gente que se pasa décadas de su vida sin hacer una inspiración profunda.

    ¡Salud! Nunca mejor dicho.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hombre-Lupa, como bien dices, desde hace unos años me he aficionado a un auténtico deporte de honor, que parece que de momento, y con escasas excepciones (algún equipo y aficionado francés), escapa de la descripción del artículo: el RUGBY.
      Este es un deporte donde confluyen muchos de los valores deportivos explicados, si bien para ser sincero, hasta que le coges el "tranquillo", es enormemente complicado por la cantidad de complejas reglas que alberga...aunque solo por ver el respeto que tiparracos de casi dos metros de altura y más de cien kilos de peso muestran hacia el árbitro y sus decisiones, vale la pena perder un poco de tiempo en este deporte (también tiene sus típicas rabietas competitivas entre jugadores, aunque son lances normales cuando estas partiéndote la cara con zamarros tan enormes).
      Espero que este deporte no se convierta en el futuro en el espectáculo lamentable que hoy es el fútbol; aunque ya ha despegado con fuerza en regiones como el sur de Francia (de enorme tradición, curioso que podríamos hacer un análisis antropológico sobre la relación de aquellos países del mundo de influencia gaélica y de base nórdico roja con el rugby),y equipos que ya se orientan hacia un aspecto comercial, como el Toulon, con fichajes diríamos mediáticos dentro de este mundillo (ni por asomo aproximándose al "furbo" u otros deportes), sigue siendo un deporte de tradición, de respeto, de desarrollo del sentimiento de la cantera local, y cómo no, del sacrificio físico (porque eso es la esencia del Rugby), con aficionados respetuosos con los otros aficionados y con los otros jugadores.
      Saludos, y para quién quiera iniciarse en este DEPORTE, como aficionado (si la salud te lo permite, a practicarlo), las tres ligas más potentes, Francia, Inglaterra, y la Gaélica, con equipos irlandeses, escoceses, galeses e italianos, y sus competiciones continentales (y también apoyar nuestro rugby, aunque por desgracia no goza de la salud de los otros), para poder apreciar auténticas batallas campales, pero deportivas, en pleno siglo XXI.

      Eliminar
    2. Hola, gracias por tu aportación, ojalá el rugby calase más en España de lo que ha calado, aunque es verdad que el tipo humano apropiado para el rugby más bien escasea aquí mientra que el tipo grácil habitual en el futbolista de competición lo tenemos en grandes cantidades (de hecho los "bajitos" son la clave creativa de la "roja").

      Pienso que un futbolista famoso corresponde a un perfil social y humano más o menos intercambiable con el del torero. Mientras, el jugador de rugby .... como que no ;-) Tal vez el taurinismo haya ayudado a forjar la futbolitis a la española (otros países también la tienen en alto grado, pero cada uno a su manera), directivos con purazo y copa de brandy incluidos.

      Y pensar que Bardem fue jugador durante la tira de tiempo. No recuerdo ahora mismo que le haya dado un empujón de popularidad aprovechando su estatus actual (guste más o menos, se lo rifan los grandes), sino incluso desanimando:

      http://www.lasprovincias.es/20121121/gente/bardem-jugador-rugby-australia-201211211556.html

      ¡Salud!

      Eliminar
  13. Off-topic, sobre Siria.

    snst, me temo que la contención useña en el tema de Crimea tiene letra pequeña, y esa letra pequeña será escrita en territorio sirio. Tal vez, y digo tal vez porque no estoy seguro aún, Rusia dejará a Assad un poco a su suerte, con lo que el avispero sirio irá tomando un cariz de conflicto estrictamente local -algo que no es en absoluto- en lo que toca a la guerra contra la llamada insurgencia, guerra que quizá ya no gane el EAS sino que quede el país balcanizado definitivamente. En lo que toca al contencioso con Israel, éstos se guardan triunfos en la manga con los que "defender sus intereses" como ha hecho Putin. Y Siria balcanizada con espacio aéreo neutralizado es autopista hacia Irán. En ese contexto se puede entender mejor el ánimo aperturista-buenrollero de Rohaní, así como el rebote de los saudíes.

    La "Secta" es algo tremendo. Salía José Sacristán, aquel heroico luchador antifranquista -el mismo que rodó "París bien vale una moza" o "Vente a ligar al Oeste" en tiempos del tío Paco-, diciendo que "de la derecha no espera nada". Pues campeón, de ahí salió Suárez. Y el entrevistador asentía tan pancho. ¿Alguien se imagina a un actor diciendo "de la izquierda no espero nada"? Bueno, un actor es imposible que lo diga.

    Se lo perdono a Mamen Mendizábal, mi "duende" favorita, pero el resto de la cadena se puede ir a un bosque y perderse.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde un punto de vista militar el EAS está ganando claramente la guerra, aunque desde un punto de vista diplomático quién sabe. De momento Israel ha vuelto a atacar por enésima vez y EEUU ha expulsado a todo sirio de sus embajadas, cosa nunca hecha antes. Parece que no se cansan. Dejarla un poco rota aunque no se llegue a destruír del todo, también es una buena opción para ellos ya que al menos evita la construcción del oleoducto.

      Contestando a AJ, la izquierda española no tiene nada que ver con el comunismo. Stalin sería visto como un reaccionario ultraconservador. No sé quién fue que dijo que "la izquierda es la mayor enemiga del comunismo".

      Eliminar
    2. Bueno, puede ser. Pero creo que se ha ralentizado bastante el avance gubernamental, teniendo en cuenta además el despelote de grupos y facciones insurgentes que incluso guerrean entre sí con ganas, hasta el año pasado había roces con los kurdos y poco más, ahora el bando rebelde se está convirtiendo en una especie de ameba. Otra cosa es que Assad no tenga prisa y esté jugando la carta del desgaste, pero ese punto ya se me escapa.

      No me extrañaría que lo del oleoducto ya hubiera quedado zanjado en las conversaciones de la actual entente Usa-Irán. También se me escapa ;-)

      Eliminar
  14. En el coloquio de"El gato al agua" al que fue Cao de Benos , el dijo que "El País" era menos de izquierda que Intereconomía. De La Sexta no dijo nada porque no salió por en medio, pero no creo que pensara diferente.

    La Sexta es el canal del zapaterismo y el pijoprogresismo. El canal del gafapastismo progresista.

    Todos los medios"de izquierdas" españoles- casi todos los medios- son hipócritas y falsarios hasta la nausea. Mientras muestran cierto antiamericanismo, no dudan en hacer el juego al intervencionismo e imperialismo yanqui. En temas como Siria, LIbia o Egipto se les ha visto muchísimo el plumero, al igual que al panfleto"Público". Algunos de sus seguidores inteligentes- una minoría- han denunciado esa hipocresía y lacayismo.

    Se puede estar de acuerdo o no con Cao de Benos, pero al menos representa un pensamiento de izquierdas real y ortodoxo y no esa patulea de pijoprogres que padecemos en España. No es raro que él no se sienta nada identificado con"la izquierda" española.

    ResponderEliminar
  15. Hablando de Libia:

    Desde que los mercenarios mataron a Gadafi, poco más se ha vuelto a saber de ese país.
    Los medios de manipulación informativa han corrido un tupido velo sobre todo lo que tenga que ver con el tema, pero la realidad es que hay un ambiente guerracivilista y que las hordas de mercenarios de Al Qaeda están en disputa con el gobierno títere y la resistencia gadafista.
    Muchos enclaves petroleros están en manos de dichos mercenarios.

    Cada día está más claro qué es Al Qaeda y a que intereses sirve.

    ResponderEliminar

  16. Buenas, continuando con el tema principal del artículo, (o del avance), me gustaría añadir algo más que considero interesante.

    Hombre-Lupa ha mencionado el tema del pan y circo y de la forma geométricamente circular de los anfiteatros romanos, donde se entretenía a las masas de aquella época con espectáculos de gladiadores y leones, ahora bien si nos fijamos en la forma geométrica de los campos de fútbol ésta es rectangular, es decir hemos pasado del círculo al cuadrado.

    Esto que puede parecer un detalle sin importancia tiene un alto contenido simbólico, el círculo es un segmento de la esfera, y representa la forma primordial, la menos especificada y la que lleva en sí el germen de todas las cosas, de hecho el embrión, origen de la vida, tiene forma circular.

    El rectángulo o el cuadrado, sin embargo, es un segmento del cubo, que es el sólido por excelencia, mientras la esfera sugiere dinamismo,movilidad y vida, el cubo sugiere exactamente lo contrario, el paso del círculo al cuadrado se conoce como la "cuadratura del círculo" y simboliza, en un proceso de manifestación, el alejamiento progresivo del Principio, de la cualidad pura o de la esencia, hacia la substancia, lo material, o el reino de la cantidad.

    El hecho de que las plazas de toros, por ejemplo, sigan conservando la forma geométricamente circular es indicativo de que en su momento tuvieron un origen tradicional que ha acabado degenerando en una simple "fiesta" profana, sin embargo los principales deportes modernos se juegan casi todos en escenarios rectangulares o cuadrangulares, véase el mismo fútbol, el baloncesto, el tenis, el hockey, el balonmano, el rugby, el fútbol sala, el voleibol, etc. No es casualidad que todos estos deportes modernos se basen principalmente en la cantidad, en las cifras, en superar al rival en número de tantos. A este respecto, el deporte moderno constituye en sí mismo un símbolo de la caída del hombre en el reino de la cantidad, de la materia; un futbolista básicamente se mueve en un reino cuadriculado persiguiendo cifras, goles, puntos, copas, y de hecho él mismo deviene una cifra, (véase "el 9" o el famoso "falso 9", y también los millones que ha costado ficharlo), el futbolista es una metáfora perfecta de en lo que se ha convertido el hombre moderno.






    ResponderEliminar
  17. Yo no veo el tema círculo/cuadrado como tú Alex, aunque es muy interesante tu enfoque. Lo que yo me pregunto es por qué existe esa especie de filia por todo lo circular ahora. No solo ahora, también en Grecia existía, pero ellos eran un poco más dualistas pienso yo. Ahora en los círculos filosóficos digamos "alternativos" o incluso díscolos como Nietzsche se ha puesto de moda todo lo circular. Y yo no es que niegue lo circular, yo también lo tengo en cuenta, pero pregunto: ¿Acaso no existe lo lineal? Y por cierto, nótese que el círculo representa lo femenino y es algo "matriarcal", digamos. No digo que por ello sea malo o menos real, pero es curioso que sean muchos nietzscheanos y compañía quienes lo reclamen.

    En mi opinión no existe ningún círculo totalmente cerrado porque todos se acaban rompiendo tarde o temprano. Ni ninguna línea totalmente recta porque todas se acaban torciendo tarde o temprano. Todo cambia, panta rei. Los opuestos coexisten y luchan o se superponen. Pero sobre el tema que tocas, el círculo ofrece dar vueltas al estilo femenino y el cuadrado lo agresivo masculino. En mi opinión, claro. ¿Será que estamos en la era del Acuario?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde que ví el vídeo del espermatozoide hacia el óvulo en la facultad detalle a detalle, ya no veo las cosas igual XD

      El espermatozoide va en "línea recta" cooperando unos con otros (se unen entre ellos para sobrevivir si se ven atacados) pero al mismo tiempo compitiendo hasta que solo uno alcanza la meta, el triunfo, el éxito, el olimpo, la gloria, el valhalla. Un solo objetivo y punto, sin más rodeos. ¡Hacia la victoria!

      El óvulo allí se queda esperando a que se lo den gratis. ¿Y sabéis que incluso gira literalmente mientras espera? Parece como si se eternizase allí esperando mientras gira.

      Casi recuerda a las historias de amantes, que el hombre iba a buscarla y ella lo esperaba escondida.

      El caso es que al final, los dos acaban igual: se tienen que unir y formar una nueva cosa. O si no, ser excretados.

      Eliminar
  18. Hola snst,

    En realidad el enfoque no es mío sino que está tomado de un libro de René Guenon, "El Reino de la cantidad y los signos de los tiempos", (para el que pueda estar interesado en profundizar más allá de mi torpe esbozo) solo que yo lo he aplicado a este caso particular del deporte moderno, como representativo de un estado de cosas generalizado.

    El círculo o la rueda, que tiene muchas derivaciones, no tiene porque representar necesariamente lo femenino, se trata de un símbolo primordial que representa el devenir cíclico de la manifestación universal tomando como eje un centro inmóvil, inmutable e inmanifestado, ( el eje del mundo o el centro del mundo) que no ocupa ningún espacio en la circunferencia, pero a partir del cual se traza la circunferencia y que es el origen de su movimiento rotacional. Ese "centro de la rueda", sería el motor inmóvil del que hablaba Aristóteles. Esa circunferencia acabó derivando en otros símbolos como la rueda de los cuatro brazos, que los nazis adoptaron como la svástica, y que se ha tomado por un símbolo solar, es decir masculino, pero realmente simboliza la acción de ese centro inmóvil con respecto al mundo manifestado.

    Precisamente, un símbolo masculino por excelencia como es el sol, tiene forma circular, y el famoso símbolo del Taoísmo engloba a la vez lo masculino y lo femenino, por eso creo que es un error identificar el círculo sólo con lo femenino, mas bien diría que el significado mas profundo de ese símbolo va mas allá de cualquier opuesto.

    Igualmente, el cuadrado o la forma cúbica no tiene porqué denotar específicamente agresividad masculina, de hecho un cubo lo que evoca principalmente es inmovilidad, pesantez y estabilidad, es decir un componente pasivo, substancial, propio de la materia.

    En realidad no creo que haya que adoptar con respecto a estos símbolos una actitud de filia o de fobia, sino saber interpretarlos y valorar su significación como expresión de un orden universal, (aún dentro de un aparente desorden), la verdad es que desconozco esos círculos"alternativos", pero desde ya te digo que lo "alternativo" me produce cierta ojeriza.

    un saludo



    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buena respuesta Álex. Te doy la razón en casi todo. Solo un leve detallismo: lo curvo suele asociarse al Yin y lo recto al Yan. Con todo, debo admitir que algo circular no tiene por qué ser siempre Yin. De hecho, la esvástica (símbolo muy ancestral hindú y de otras culturas) es muy Yan. Y el cubo, como tú dices, es estable como lo masculino pero también muy inmóvil y algo pasivo.

      Supongo que como tú dices, un símbolo no siempre tiene que denotar una naturaleza necesariamente sexuada.

      Con lo de "alternativos" me refería a las nuevas filosofías, como el ejemplo que puse de Nietzsche que tantísimo ha influído en la modernidad, tanto en la derecha ultra como en la izquierda autodenominada libertaria y por supuesto en muchísimas personas sin ideología concreta o simples filósofos modernos ajenos a todo ello. De hecho mucha gente está influída sin saberlo. Pero yo sí que pienso que de un pensamiento cristiano lineal hemos pasado en la modernidad a uno circular generalizado, al menos en alguna gente, ya sé que la masa ni siquiera piensa en estas cosas. Ambos tipos pienso que excluyen al otro sin tenerlo en cuenta. Pienso, como ya he dicho, que ambas formas coexisten, y que todo círculo se acaba rompiendo y toda línea curvando. Yo no veo el tiempo ni totalmente lineal ni totalmente circular.

      Saludos.

      Eliminar
  19. ola k asen

    Estáis hablando de muchas cosas jeje ;-) La diferencia principal entre la forma recta y la curva es que ésta tiende a cerrarse si se prolonga, mientras que la otra se cierra sólo con un esfuerzo deliberado "desde arriba", una ingeniería dirigista, configurando un polígono.

    Por tanto, la curva sería lo natural, el trayecto de todas las cosas -incluso la línea recta en realidad es una curva dado que el Espaciotiempo es curvo-, una realidad dinámica, la recta siempre prolongada sería una dinámica de otra índole, con otro espíritu detrás, y el polígono y no digamos el sólido geométrico realidades estáticas. Un cubo no rueda. Bueno, sí, pero ya me entendéis.

    El californismo abunda en formas curvas. Todo sugiere curva: los UFOs-mandala, el planeta Venus, las olas surfeadas, las ruedas de coches, la omnipresencia mediática de la sonrisa .... En "La amenaza fantasma" de la híper-californista saga Star Wars incluso se habla de círculo simbiótico para entender la naturaleza del planeta Naboo, y en el himno californista por excelencia "Good vibrations" hay algo curvilíneo casi imposible de explicar por quienes somos sinestésicos, que a veces nos quedamos con cara de idiotas intentando explicar algo que está fuera de nuestro alcance. El Yin-Yang fue aceptado por la espiritualidad californista, circular como el símbolo de la Paz, la fusión de los símbolos masculino y femenino (pansexualismo) e incluso el propio escudo del Estado, redondo cuando la mayoría -no sé si todos- los escudos de estados de la Unión tienen la típica forma de eso, de escudo.

    Gracias a la forma curva la nueva élite supera el carácter rectilíneo impuesto por la camarilla masónica europea continental y que desde 1989 todo el mundo sabe (algunos ya lo sabían mucho antes) que no lleva a ningún sitio. El californismo curva la recta y con ella surca el planeta conectando todo con todo, al igual que la Red en la que nuestras ideas viajan y que aquél hizo posible. Quien olvida el poder del símbolo, permite que otros tengan ese poder sobre él. Conviene no olvidarlo.

    ResponderEliminar
  20. Un ejemplo de lo dicho y la sinestesia, el clásico "House of the rising sun":

    https://www.youtube.com/watch?v=0sB3Fjw3Uvc

    La canción sugiere circularidad, porque la línea melódica es circular, no exhibe un desarrollo a lo largo del tema sino un crescendo dramático y un desahogo instrumental, sugiriendo con eso obsesión, cerrazón vital y un fatalismo casi biológico que obliga al protagonista a repetir sus mismos errores e incluso los que cometió su padre, yendo una y otra vez al putiferio y al alcohol.

    Y como siempre hay gente avispada en el showbiz, esa obsesión y esa circularidad se refuerzan en el vídeo-clip lo uno con primeros planos de Eric Burdon y lo otro con travellings de derecha a izquierda, sugiriendo círculo, además son travellings anti-intuitivos para los occidentales, que leemos de izquierda a derecha y el 99% de los travellings y panorámicas en el cine occidental son también de izquierda a derecha.

    Vaya chapa a costa de la sinestesia, y creo que no consigo hacerme entender. Pero la surf-music del Estado Eureka aunque también es circular y repetitiva transmite movimiento, libertad, luz diurna agradable (no la que molesta en las resacas) y marcha pa'lante. Como curiosidad, la que iba a ser la cumbre de la surf-music llevaba en título provisional de "Smile" (sonrisa, forma curva). El resto de la historia creo que la conté en otro hilo.

    ResponderEliminar
  21. La observación de Alex sobre la circularidad de los espectáculos tradicionales me parece muy adecuada. En general vuestras aportaciones lo son, y me alegra que honréis mi blog.

    A.J, el antiyanquismo de nuestros progres es relativo :-P Son antiyanquis para algunas cosas, pero cuando el tema se pone jodido esperan que el mago de turno en la Casa Blanca se saque un conejo de la chistera. Eso sí, el progresismo español ha estado siempre, desde Malraux y Sartre como mínimo, a lo que se les ocurría a los franceses. Ésa parece la historia de España precisamente desde que Suárez lo dejó, quizá porque Suárez tenía algo de "espontáneo", no había sido formado como el típico producto de la casta y siempre fue tenido como una especie de advenedizo más o menos encantador, para muchos su presencia era un incordio porque igual le daba por no depender ni de Usa ni de Francia.

    Usa ha querido atraernos a su seno, eso es lógico y más en un escenario de Guerra Fría. Francia tiende a pensar que somos su apéndice, una especie de patio trasero que le proveyó de mano de obra barata durante dos décadas largas y que no podía hacer la guerra por su cuenta, sin depender energéticamente de sus centrales nucleares ni del gas de sus otros apéndices marroquí y argelino. Que el masónico Giscard d'Estaign mantuviera el santuario etarra significaba mantener un factor muy influyente y distorsionador en nuestra voluntad política.

    El progresismo nos viene sobre todo de Francia, eso sí, debidamente californizado hasta las trancas. Por eso el marxismo cultural post-68 ha calado en Occidente, porque Occidente pertenece a la Gran Rueda, al proceso consumista, y el californismo es devoto del consumismo. Por eso ese marxismo cultural no cuaja en Rusia (aún), a las Femen y las Pussy Riot las ponen finas, parece increíble que en terreno marxista clásico no cale ahora el marxismo cultural pero si se arroja una mirada más sutil se podrá entender algo tan paradójico. Lo que no ha servido Francia como ejemplo ha sido con su derecha, curiosamente, para una España que ha bebido de la democracia cristiana a lo germano-italiano, algo nada emocionante, o sucedáneos malos del neoconismo y del anarcocapitalismo useños, muy poco creíbles, anda que no hay liberales a la española que están calentitos bajo el paraguas público.

    La descristianización ha dejado un hueco tremendo que ha acaparado el progresismo. En Qatar cuatro de cada cinco habitantes es inmigrante, pero eso no ha hecho de Qatar un país progresista. Porque mantiene el freno cultural del islamismo más estricto -aunque menos que otros ejemplos que se podrían poner, ciertamente-. En los países del Este la adscripción a la Gran Rueda es aún escasa, y su pertenencia al sovietismo ha dejado la marca psicológica de una población muy desconfiada y muy de terruño. Aquí en Occidente no. Estamos en la Gran Rueda desde hace más de medio siglo y a la élite Eureka le salen las cuentas; si no le salieran le habría comido el tarro a la Casa Blanca, al Congreso, a Harvard, a Arlington y demás costa Este para que defendiesen sus intereses. ¿Resultado?: Francia, tras exportar progresismo a toneladas, ha vuelto al redil de la OTAN. Ha costado, pero también aquí el círculo se está cerrando.

    Creo que Cao de Benós defiende lo indefendible, por seguir con el símil futbolero sería un poco el Tomás Roncero de Pyonyang ;-) pero al menos expone una ideología "dura", exigente, y no una ideología blandorra que parece querer hacerle la pelota al espectador.

    ¡Salud!

    ResponderEliminar
  22. Aprovechando que estoy por aquí. Es cierto lo de Libia, es un escándalo.

    Libia es hoy un Estado desarticulado. No controla ni su territorio, ni su población, ni sus recursos. Quizá el 80% de la producción petrolera (que se ha reducido a una sexta parte de la que había en el último año de Gadafi) esté en manos guerrilleras, en una semi-secesión similar a la de los kurdos iraquíes. Incluso un petrolero (norcoreano, por cierto) repostó en Sidra negociando con una milicia rebelde; Usa le hizo volver a Trípoli después. Hay unas 500 milicias bien armadas, con incluso artillería y unidades blindadas, y que pueden sumar hasta 30000 combatientes. Además, Libia se ha convertido en un gran foco de venta ilegal de armas, por lo menos hasta ahora se controlan grupos de 14 países que han comprado allí. Crecen los ataques contra cristianos coptos y caldeos. Está cortando amarras con la ribera norte: se cierran embajadas y se pierden conexiones aéreas comerciales.

    Al sur, rozando el Sahel, puede estar el otro intríngulis aparte del petróleo. Ahí al-Qaeda si se hace fuerte podría disponer de la "autopista" saheliana pudiendo moverse por una gran franja que comparten varios países con problemas de intolerancia religiosa. Es importante porque ahí al sur se fragua un pedazo considerable de los fieles gadafistas, y donde están saltando chispas continuamente (otra cosa es que se comente poco).

    Por algún designio misterioso, la zona con más luz del mundo -que podría ser una gran potencia termosolar para Europa- está desestabilizada a fondo, y la ribera mediterránea que da a las bolsas gasistas también está toda desestabilizada -salvo Israel, claro-, y la UE le está buscando alternativas al gas ruso -ya insistí en la dimensión económica, más que militar, de la crisis ucraniana y lo que va a colear tras ella-, alternativas que tarde o temprano se traducirán como shale gas useño obtenido gracias al fracking. De comprar petróleo a Irán y Libia hemos pasado a depender nuevamente de las monarquías arábigas, y como no espabilemos dependeremos del gas useño. Ya lo dije en otro hilo, el eje francoalemán está tomando la lectura equivocada de la Nea Talasia sur, y nos va a lucir el pelo.

    Un escenario de fragmentación de Libia en tres zonas de influencia (las tres regiones clásicas de Fezzan, Tripolitania y Cirenaica) no sólo no es descartable sino que me temo que lo veremos pronto como sigan las cosas así.

    ResponderEliminar
  23. Creo que, más que en el fútbol, el problema reside en el deporte profesional, que es malo para la salud -aunque avisan como en las cajetillas de tabaco- y acaba convirtiéndose en espectáculo para tener entretenidas a las masas. Evidentemente el fútbol es de los que mejor se adaptan a este papel, pero podría ser cualquier otro, y en Estados Unidos, por ejemplo, es otro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Evidentemente quería decir de los efectos nocivos del deporte profesional NO avisan como en las cajetillas de tabaco.

      Eliminar
  24. Te entendí, te entendí :-) Sí, es verdad que todo espectáculo mediático hoy por hoy parece ser "opio del pueblo", porque no incita a la reflexión sino a todo lo contrario, y propugna al hombre-masa, el que asiste a un recinto como quien antes iba a misa, en busca de una experiencia extática perdida y que no encuentra en la vida diaria. El deporte de masas cumple con esa función.

    Cuando te dedicas al deporte de competición sufres un desgaste mucho mayor que si simplemente haces deporte para mejorar tu calidad de vida. Tiene que ser así, hay que llevar las cosas al límite y mantener el pulso competitivo. Ahora, con franqueza, no creo que en otros deportes de alta competición haya tanta manga ancha para la falta de deportividad como en el fútbol. Es que son muchísimos los ejemplos. Uno que no cité en el artículo: los recogepelotas. Cuando el equipo local va perdiendo, un nuevo balón entra en el campo casi antes de que salga el que están disputando. Cuando va perdiendo el visitante e interesa perder tiempo, los recogepelotas se aletargan misteriosamente y tardan segundos eternos en dar la pelota. Eso no es caballerosidad ni deportividad ni nada, y ¿de quién es la iniciativa, de los chavales o de alguien que les da una consigna?

    ¡Salud! Y deporte ;-)

    ResponderEliminar
  25. Si, es una verdadera lástima comprobar la "lucrativa mascarada"en que se ha convertido un deporte como el futbol. Confluyen para tal fín -como bien señalas-, una serie de factores espúreos en los que el aborregamientos de la población, junto a unos medios informativos donde la nefasta prensa deportiva alcanza un poder que para sí quisieran muchas formaciones políticas, sumado al gigantesco negocio organizado por los propios clubs, donde habitan -como letales parásitos-, una interminable fauna de intermediarios, manager, agentes, ojeadores, etc, han terminado por configurar un "producto" adictivo de altísimo perfil, y cuyo proceso de crecimiento no deja de aumentar.

    Para muchos "aficionados" ha dejado de ser un mero entretenimiento deportivo, o una práctica para mantenerse en aceptable forma, física, mutando hacia un espacio idealizado e ilusorio dode se depositan sus carencias personales, identificándose con los colores de determinado club, al que terminan por conceder un valor cuasi-religioso.

    Mientras no se produzca una transformación en la toma de conciencia del ciudadano, y este empiece a hacer una valoración axiológica de sus espectativas personales, no será posible erradicar esta pandemia que tan magníficamente sirve a una sociedad hiperglobalizada y decadente como la nuestra.

    Personalmente considero muy válido el futbol, siempre que se enfoque como deporte. Lo he practicado desde niño (federándome), y aún lo practico (en sala) con cierta regularidad. semanal.

    Un cordial saludo. Lucman.

    ResponderEliminar
  26. Hola Lucman, estoy muy de acuerdo. Es verdad que el fútbol-espectáculo ha dado pie a que mucha gente muestre sus carencias más penosas, en vez de enmascararlas piadosamente. Cuesta encontrar ejemplos en otros ámbitos de tanta pasión por una sociedad anónima. Al menos si se practicara .... Me alegra que le sigas dando al balón, no sólo es sano sino que produce una alegría sana; mientras, ver un partido en la tele, bien pertrechado con la bufanda y tal, no es sinónimo de pasarlo bien, es más, si se computasen los momentos realmente placenteros que al hincha le ha dado el fútbol-espectáculo y se comparasen con el dinero y con el tiempo que le ha dedicado, la desproporción sería horrorosa.

    El dinero es lo de menos, a fin de cuentas, el dinero un día lo tienes y al siguiente no, y pasado mañana vuelves a tenerlo. Pero el tiempo, amigo, tirar el tiempo es un pecado.

    En cuanto a la prensa deportiva, también tienes razón. Creo que los programas deportivos de la radio son los únicos que no son interrumpidos cada hora en punto para dar el boletín de noticias. Y los periódicos los únicos con fotos a todo color. En cuanto a contenidos, ejem. Lo único bonito del periodismo deportivo es Irene Junquera :-P

    Un saludo, Lucman.

    ResponderEliminar
  27. Bueno, comienza hoy el mundial. Algo veré, pero eso de estar noventa minutazos pegao a la pantalla para ver algo con tan poca relación con mi vida se me hace ligeramente complicado.

    Según se comenta, no sé si es cierto, cerca del 90% de la financiación de las obras -iban a ser ocho sedes y las han ampliado a doce- ha salido del erario público, tras haber asegurado que la financiación sería casi enteramente privada. Y hay sedes que no están terminadas.

    En cuanto a las primas de los millonarios jugadores españoles que lleguen a la final, si se las paga otro que no sea el contribuyente y tributan aquí, por mí no hay problema :-P pero queda bastante obsceno, hoygan.

    ResponderEliminar
  28. Unos miniapuntes del mundial y todo eso. Ya sabéis que la Fifa es militante contra el racismo, y se condenan los cánticos racistas, y se hace publicidad institucional y tal, pero ¿se condenan con la misma firmeza los cánticos homofóbicos? Lo digo porque el público anfitrión coreó la palabra "viado" dirigida a Diego Costa, continuamente. ¿Se ha producido alguna reacción rigurosa contra esos comportamientos? No es una pregunta retórica, realmente no lo sé.

    En cuanto a silbar himnos de países extranjeros, ¿la Fifa va a hacer algo contra esas manifestaciones de xenofobia? Silbar un himno es faltar al respeto a uno de los símbolos de otro país, y especialmente grave si quien silba es el anfitrión.

    Momento Luis Suárez, el hermano deportista de Ricardo Darín. José Mújica dice que no le escogieron como filósofo ni nada así, dando a entender que está en el mundial para competir al máximo -los filósofos no compiten por cargos, claro-. Señor Mújica, está desempeñando un deporte, por tanto no me parece ninguna enormidad pedirle una conducta deportiva.

    Lo mejor de todo, ayer vi un rato el chiringuito de Pedrerol, por eso de ver qué se cuece en la aldea globalompédica, y tenían conexiones en directo con Montevideo de gente, aficionados uruguayos, que estaban esperando el regreso del expulsado Luis Suárez. Decían que no sabían cuándo llegaría .... porque lo haría en jet privado. WTF?? ¡¡¡Esperando a consolar a un tío que llega en jet privado!!!

    En fin, quizá en el siglo XXII se rían de estas cosas. O quizá no, quizá para entonces España sea llamada Florentinolandia :-S

    ResponderEliminar
  29. Lo pongo es este hilo porque lo había comentado en el cuerpo del artículo, resulta que Adolfo Lozano en su excelente bitácora Juventud & Belleza se ha hecho eco recientemente de un estudio danés que confirma lo que yo ya sospechaba, que eso de correr por correr no era bueno. Los resultados del estudio indican que correr más de cuatro horas a la semana (dioses, sólo de pensarlo me entra hasta sueño) resulta tan perjudicial como el mero sedentarismo.

    Lo sabía. Sin estudios pero lo sabía. Y tú compara el aspecto de un futbolista o un corredor o un ciclista al retirarse con el que tiene un nadador, un judoka o un gimnasta igualmente recién retirado, y me cuentas. Con excepciones, pero es que en todo hay excepciones. No tenemos relación evolutiva con el footing. La tenemos con el fuego, el perro, el oso, el buey, el halcón, el alpinismo, el senderismo, el levantamiento de piedras, el vadeo de ríos, el buceo (los bebés, al parecer, nadan de manera natural y saben controlar su respiración), el trepar a los árboles y el rodar por las laderas, pero eso de hala, a correr con cascos escuchando a Rihanna o a alguna de esas divas de ahora es una novedad que no se lleva bien ni con nuestras articulaciones ni con nuestros órganos ni siquiera con nuestra productividad, porque si hicieras ejercicio partiendo leña pues tendrías leña pero correr por correr .... En fin, ahí lo dejo.

    ResponderEliminar
  30. Hola,

    El estudio no dice que correr sea malo, sino que es bueno de forma moderada. Como cualquier otro ejercicio. También conozco a levantadores de peso que tienen las articulaciones destrozadas.
    El problema es que si ese es tu hobbie, es difícil no dedicarte a él en cuerpo y alma, ya que no te das cuenta ni de que pasa el tiempo. Casi todos que hemos hecho deporte por afición hemos entrenado estando lesionados alguna vez y sabiendo que no debíamos.

    Está bien tener en cuenta lo que hacían nuestros antepasados. Pero estos llegaban menos que nosotros a los 80 años, por lo que no sufrían el desgaste que sufriremos nosotros.

    PD: Por cierto, el estudio no ha encontrado ninguna relación causa-efecto. Veremos.

    ResponderEliminar
  31. A ver, quizá exageré y tienes buena parte de razón, evidentemente si es moderado pues no tiene por qué pasar nada .... aunque sigue sin convencerme. A mí personalmente me sienta mejor senderear, o caminata combinada con sprints breves, acabas más fuerte y eufórico. También viene bien variar los ritmos de marcha, etc.

    En mi opinión el running machaca demasiado las articulaciones, sobre todo las que evolutivamente aún están algo "verdes" como las rodillas. También al ser un ejercicio prolongado y muy aeróbico metes mucha carga oxidativa en el cuerpo en proporción al reposo o a los esfuerzos puntuales. Y podría favorecer el prolapso de algunos órganos. En cuanto al factor psicológico, lo siento pero lo encuentro estéril. Y también depende de cómo quieres lucir, el físico de un nadador o de un gimnasta es envidiable pero el de un fondista .... Por no hablar de gente que conozco que corría y tenía sobrepeso, se pasó al senderismo y solucionado el problema.

    Que conste que lo de los power-lifters tampoco me convence ;-) ¡Salud!

    ResponderEliminar
  32. El futbol se ha tercermundizado , prefiero mejor el hockey sobre hielo y el rugby .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cualquier deporte de honor es mejor que el fútbol, el espectacular-show-mediático por lo menos, que es un teatro y una vergüenza, sin honor alguno.

      Y siempre mejor los deportes bestias. El deporte grácil -por decirlo zugastianamente- es el signo de los tiempos, el deporte de los cuerpos livianos y las cuentas corrientes abultadas.

      Eliminar
    2. Tontos, ambos deportes son buenos; el futbol, como dices deporte grácil hace los cuerpos mas versátiles; el rugby hace cuerpos insostenibles. El futbol yo digo que es mas útil, por eso nuestros abuelos los jugaban tanto. Que ahora se ha afeminado es un hecho, pero es de resaltar que en la antigüedad creo se ha juagado alguna variedad de futbol, ya sea con la cabeza de un enemigo o atinarle a un aro con una pelota de hule.
      Diego

      Eliminar
    3. Si, nada como el fútbol de la era amateur. Parece que aquellos jugadores estaban hechos de otra materia.

      Bueno, igualmente prefiero las artes marciales, no soy seguidor de ningún deporte en especifico, pero si me preguntan, prefiero las artes marciales.

      Felipe

      Eliminar
    4. Sobre el futbol esto parece interesante, https://twitter.com/espanolns/status/652580077377585153

      Eliminar
    5. -Las artes marciales transmiten honor y caballerosidad, además de superación y concentración. Se puede jugar al fútbol en plan pachanga, pero las artes marciales van siempre en serio. Además son mucho más útiles.

      -Diego, no se te escapará que el fútbol se ha convertido en un macroevento que inspira sentimientos viles en la masa. En un país teóricamente culto como Argentina es considerado "dios" un individuo muy poco presentable que metió un gol con la mano. Y en vez de deplorarlo, se le abre una "iglesia".

      -Existe una decantación física en los futbolistas. Entre los futbolistas españoles también. También en los macroempresarios, en el pijerío, en el mundo cani, en la agricultura, en la ganadería, en las peluqueras y esteticiéns, y en mil cosas más, siempre con sus necesarias excepciones.

      Eliminar
    6. Es cierto todo lo que dices, no tengo nada que objetar. Lo que quería decir es que a mi parecer un jugador de rugby actual cuantas calorías ha de consumir contra las de un futbolista. Yo voy mas por lo calóricamente sostenible, que seria tener el cuerpo perfecto, imagínate el hombre de Vitrubio con el cuerpo de un rugbero. Hay mucho que decir del sistema deportista actual, creo haber cogido por aquí hace mucho tiempo una liga que me envió a una pagina de un francés que decía que el sistema de competencias estaba mal por el hecho de la cantidad de energía requerida para su realización, o sea que es un derroche de energía biológica que un rugbero(no se como se diga) totalmetne falto de neuronas gaste su fuerza bruta en agarrar una pelota para llevarla al otro lado. Esos deberían estar explorando lugares o protegiendo las calles o en una guerra matando enemigos. No se hay muchas cosas que decir sobre esto. Aunque de hecho si, si me dan a elegir, quisieras que el Vitrubio tuviera el cuerpo de un jugador rugby, diríamos el cuerpo de una Deidad ¿por que no? el tema son los limites biológicos o topes naturales, quizá Dios ha puesto algunos, son ideas no digo nada como edicto oficial.
      Diego

      Eliminar
  33. Después de varios meses el bloguero NT ha dado señales de vida. Algunos ya le echábamos de menos. Y confirma con brillantez lo que unos cuantos pensábamos sobre la carrera continua, que es una estupidez sin fundamento. Eso sí, muy idiocrática XD

    Añado el link al final del artículo. Y no deja de ser paradójico pues NT es corredor de fondo en la blogosfera identitaria.

    ¡Salud! Y deporte sensato, señores.

    ResponderEliminar