domingo, 1 de junio de 2014

Francisco es Pedro Romano: posible refundación americana del catolicismo





Cuando Jorge Mario Bergoglio fue elegido papa durante el segundo día del conclave, el 13 de marzo del presente 2013, recuerdo el pasmo que invadió a la legión de vaticanólogos improvisados que habían surgido como setas tras la lluvia durante el interregno entre la insólita renuncia de Benedicto XVI y aquel día. Todo el mundo se había vuelto experto de golpe, casi como por ciencia infusa. Abundaban las opiniones para todos los gustos. Algunos decían que el poder vaticano iba a regresar al redil italiano, tras la doble experiencia de un papa polaco y otro alemán (suena asombroso pero Karol Wojtila fue el primer papa no italiano desde Adriano de Utrecht: el papado se había vuelto un fenómeno italiano, casi vecinal, algo impresentable en una religión que se presenta como ecuménica y universalista). Otros parecían seguir esa extraña manía de atribuir poderes taumatúrgicos a que salga elegido un negro (ya se vio en Usa con Obama) y pedían o deseaban en alto que tocase un africano. Eso sí, la mayoría apuntaba a América, basculando entre candidatos de Brasil y Usa. Eso no es azaroso, pues en Brasil el catolicismo está perdiendo peso demográfico y económico a favor de confesiones evangélicas muy activas a la hora de captar clientela y fondos según los métodos de las sectas comerciales useñas (basadas en conceptos muy queridos por los waspistas, como el self-made man y el auto-shaping) y un entusiasmo de base que se ha notado en suelo español (la oleada inmigrante no ha llenado nuestras iglesias católicas, pero sí ha alquilado numerosos bajos para sus cultos: adventistas del séptimo día, mormones de nueva generación, testigos de Jehová, pentecostalistas, gnósticos samaelistas ....), mientras que en Usa el catolicismo se ha convertido en el culto más seguido en el país, fundamentado en la inmigración hispana y en sus lazos de familia y comunidad.

Bergoglio no figuraba en las quinielas más aireadas para su augusto puesto actual. De ahí el paso cambiado con que pilló a los vaticanólogos sobrevenidos de aquellas semanas. Debo decir que yo esperaba un papa americano. El país podía variar, pero el continente tenía que ser América. Es más, me inclinaba por esperar un papa castellanohablante, y no porque disponga del don de la profecía, sino por una pura cuestión numérica. El castellano es ahora el idioma más importante, de más peso, dentro del catolicismo. Es más, la mitad de las oraciones que hoy día, ahora mismo, se dirigen a Jesús son expresadas en castellano.

América es una versión simplificada de Europa, desde el punto de vista cultural. En términos prácticos, sólo se hablan tres idiomas en todo el continente. Sólo hay una macro-religión, el cristianismo, sin competidores (América jamás será islámica), y es de suponer que seguirá siendo un continente cristiano hasta que se aburran de serlo. Es distinto de Europa: aquí cambió la religión pero (entendido grosso modo) no lo hizo la población; en América cambiaron ambas. Por tanto, América es el gran vivero para el catolicismo, su plaza fuerte, su portaaviones, la retaguardia que siempre les quedará, protegida por dos océanos. El catolicismo puede perder su vigencia europea, ver laminadas sus minorías en suelo islámico (fenómeno que ocurre hoy día y que se ha acelerado) y seguir siendo minoritario en Asia, que mientras mantenga el continente americano siempre podrá recomenzar su tarea ecuménica.


La juventud brasileña acogió con entusiasmo las jornadas de la juventud. No en vano, Jesucristo murió y resucitó joven, y se ha quedado joven para siempre en el imaginario colectivo.

En ese contexto se entiende el valor que ha tenido para el vaticanismo haber celebrado la JMJ del presente año en Brasil, nación que se postula como potencia, perteneciente al BRIC, hiperabundante en recursos naturales, gran cantera en crisis del catolicismo, embajadora del deporte mundialista por excelencia -el fútbol: sólo hace falta la pelota para jugar, aparte de que muchos goles y entradas en el campo se celebran con persignaciones y miradas al cielo- y anfitriona del Mundial y de los Juegos Olímpicos los próximos años. Brasil está, además, volcada como pueblo a la sociedad del espectáculo. Por eso el núcleo vaticano ha echado el resto en las celebraciones de la juventud, luciendo sus vestimentas sacramentales entre bailes y flash-mobs píos y procurando esforzadamente caer simpáticos y cercanos, lo que ha sido criticado por muchos por su ausencia de solemnidad. Bergoglio, hoy Francisco, tiene ante sí una serie de retos, siendo el geopolítico uno de los más importantes, y como hombre agudo que obviamente es, supo leer con claridad que las celebraciones de Río de Janeiro tenían una importancia enorme, algo así como el prólogo de un Concilio Vaticano III itinerante.

Creo que para todos resulta evidente que el relevo de Benedicto XVI por Francisco es también un cambio de óptica y de estrategia. Ratzinger, brillante teólogo, nunca ha sido hombre de masas ni de acción ni de shows. Mientras, el nuevo pontifice parece sentirse a gusto y conducirse con llaneza y naturalidad, algo que en general ha gustado a todo el mundo. Por tanto, su elección parece mucho más adecuada para los retos que la catolicidad va a afrontar en las próximas décadas. Ya no existe un mercado cautivo, un monopolio. Antes las iglesias católicas eran como los bancos de toda la vida, que estaban donde siempre y si querías algo tenías que ir hasta ellas. Sin embargo, la irrupción de la competencia evangelista -algo así como la banca interactiva, para entendernos, que no tienen oficinas convencionales y te buscan- les va a obligar a modificar sus estrategias: Europa ha dejado de ser el patio trasero que fue durante mil setecientos años. Y más cuando nuestro continente sufre un período de frialdad religiosa cuya conclusión parece muy lejana, en caso de que concluya, que nunca se sabe. De ahí que nuestro continente vuelve a ser, dos mil años después, tierra de evangelización.


EL FRACASO DEL ATEÍSMO

Las críticas serias contra el cristianismo desde su propio seno tardaron mucho en aparecer. La multinacional católica disponía de eficaces formas de mantener la cohesión dogmática. Por eso la primera voz resonante en denunciar las falacias del catolicismo sonó muy lejos, en Japón. La expansión colonial portuguesa había llegado hasta allí, mientras Europa se iba desperezando de su sueño de mil años, gracias a sus excelentes marinos y a la gran red de inteligencia de los jesuitas. Uno de ellos, Cristovao Ferreira, que predicó en tierras niponas durante cerca de un cuarto de siglo (los predicadores son siempre una avanzadilla para derribar los muros de la identidad nacional) y que, sometido a la tortura, apostató completamente de su fe, declarando esa apostasía en La superchería desenmascarada, que tardó tres siglos en ser publicada. Ferreira abrazó el budismo zen, se casó con una nipona, alimentó una notable producción intelectual y terminó sus días en Nagasaki hacia 1650. En realidad no se le puede considerar un ateo. Un caso curioso fue el de un sacerdote francés, Jean Meslier. Tras su muerte (1729) se descubrió un abultado escrito suyo, traducido y publicado hace poco en castellano como Memoria contra la religión, y que según Michel Onfray en su muy leído Tratado de ateología sería un texto pionero de gran importancia, a las puertas de la Ilustración. Los ilustrados recibieron por parte de los sectores más cerrados del catolicismo el calificativo de ateos, acusación que todavía en casi toda Europa costaba la vida. Alrededor de la coterie holbachique, la camarilla del barón d'Holbach, ateo de la época y buen pensador, se arracimaron numerosos ilustrados franceses (aunque cundieron intelectualmente mucho más los pensadores británicos que se dejaron caer por los salones del mecenas: así, Adam Smith, David Hume o Edward Gibbon). El ateísmo se puso de moda, aunque la producción intelectual de aquellas gentes fue de muy escaso fuste. Ninguno superó, en agudeza, a aquel anciano pero afilado Discurso verdadero contra los cristianos, escrito por Celso el siglo II y que sólo conocemos por las citas del teólogo Orígenes (y menos mal, que de lo contrario habríamos perdido tan espléndido texto; peor suerte corrió Porfirio, pues de los quince libros de su Adversus Christianos sólo nos han llegado fragmentos) pero resultaba evidente para todo el mundo que una brecha se había abierto.

La ilustración, la modernidad a la francesa, tuvo como enemigo natural al cristianismo institucionalizado entre otras razones porque se estorbaban a la hora de dar una visión lineal de la historia, en vez de la visión cíclica del tradicionalismo. Luchaban por el mismo mercado. Con todo, diferían en la consideración del ser humano. Si para el cristianismo vivimos en un mar de lágrimas y las contradicciones en que nos debatimos serán resueltas en Ultratumba en virtud de la unicidad de Dios, para el progresismo de la época esto era una engañifa para mantener la situación existente en el Más Acá prometiendo delicias sin fin en el Más Allá. El comportamiento ciertamente lamentable de muchos así llamados cristianos reforzaba esa tesis. Por tanto, debe potenciarse el Más Acá para hallar la felicidad en esta tierra. La idea era simple: de un origen triste y pobre la humanidad había ido escalando posiciones en este planeta en un ascenso sin fin que llegaría a hacer dioses de los propios hombres. Esa divinización de lo humano implicaría el fin de la historia (proclamada con cierta precipitación por Hegel tras la victoria napoleónica en Jena) y la innecesariedad de lo divino. Latía en esta concepción del mundo una vertiente materialista (defendida ya por d'Holbach), según la cual la realidad última es la materia, y mesiánica: el cambio del estado de cosas mediante una acción traumática. Quedaba el terreno abonado para el materialismo marxista, sin duda la gran formulación atea por excelencia.

Durante el siglo XVIII el ateísmo fue la última moda, durante el XIX la gran palanca para procurar la llegada del mesianismo materialista y durante el XX un factor geopolítico imprescindible. El siglo XX fue el siglo de la gran amenaza contra una concepción liberal, adulta, del hombre. La mitad de la humanidad padeció bajo la férula marxista en sus distintas variantes, mientras que la otra mitad recibió una lluvia persistente de ideologías igualitarias y antitradicionales, con tanto éxito que uno puede pasearse hoy con una camiseta con la hoz y el martillo sin que le pase nada salvo que le consideren hipster, mientras que si se pasea con otra que lleve estampada la bandera del Tercer Reich tendrá problemas antes de doblar la esquina.

Ese proceso de hiperlegitimación del izquierdismo fue analizado por un penetrante pensador liberal, Jean-François Revel. Es muy recomendable su demoledor La gran mascarada (2000) para entenderlo a fondo. Pero todo lo sucedido durante el siglo pasado, y que colea en forma de marxismo "blando" hoy día con consecuencias imprevisibles, encontró su raíz en el XVIII, cuando aparece una nueva casta sacerdotal, la de los intelectuales (machacada en la obra maestra absoluta del mismo nombre debida a Paul Johnson), cuyo valor razonador era similar al de los curas de entonces, es decir, muy por debajo de los verdaderos grandes pensadores. De Voltaire diciendo que Francia podía desprenderse de Canadá sin mayores problemas porque sólo eran "unas hectáreas de nieve" hasta poco después Robespierre entronizando a furcias como sacerdotisas de la "diosa Razón" se siguió un camino natural. Incluso los genocidios tan gratos a la visión lineal y materialista de la vida nacieron por entonces. El historiador Reynald Secher sacudió los cimientos culturales de Francia con su terrible Le génocide franco-français (1986), donde detallaba la criminal actividad genocida de la "nueva era de la Razón" contra su propia población en la región de la Vendée. Las descripciones de los actos infames del ejército republicano recuerdan, en número y sadismo, a los de los Jemeres Rojos camboyanos (no en vano Pol Pot se iluminó mesiánicamente mientras cursaba estudios en Francia). Aunque parte de los datos aportados por Secher están sujetos a controversia, resulta signficativo que levantara tanta polvareda, pues tocaba el mito fundacional de la Francia moderna.

A lo largo de los siglos XIX y XX primeramente la "izquierda hegeliana" y después el marxismo y el anarquismo fueron bastiones de la alternativa atea y sus principales proveedores de armamento dialéctico. Incluso el mismo Sartre propuso en su momento un argumento ontológico a la contra, es decir,  demostrar la inexistencia de Dios con papel y bolígrafo. También el marxismo se comportaba como un culto religioso, con sus popes, sus catecúmenos y sus herejes. El veterano cineasta Edward Dmytryk comentó en las páginas de la revista Dirigido Por en 1995 que los comunistas "se comportaban absolutamente como creyentes, y Stalin era Jesucristo". También el marxismo se nutrió de la visión lineal de los acontecimientos humanos, aunque olvidándose de la naturaleza caída del hombre y prometiendo un formidable paraíso en la tierra, cuando ya no habría necesidad de Estado y se viviría en plácida anarquía (lo que no impidió a los comunistas exterminar a todos los anarquistas que cayeron bajo su poder). Todo lo que se interpusiese en ese dorado camino debía ser exterminado. Dado que se trataba de una profecía multinacional, las identidades nacionales sobraban. Así lo indicó Friedrich Engels, con el beneplácito de Marx, en 1849 en las páginas de Neue Rheinische Zeitung, predicando la eliminación física de determinadas etnias europeas poco proclives a la mundialización globalista, como los húngaros (también pedía el mismo destino a los vascos, cosa que no ha impedido a muchos de ellos militar en organizaciones marxistas). Se repite el mismo patrón.

A lo largo del siglo XX el totalitarismo marxista dio muestras claras de su perversidad, su incompetencia y sus contradicciones internas. Más de cien millones de personas asesinadas contemplan su trayectoria. Hiperlegitimados y autoconsiderados entendidos en economía, condenaron al hambre a sectores poblaciones enteros. Como decía Suzanne Labin, "cuando no están en el poder, se presentan como expertos; cuando llegan a él, se declaran novatos; en ambos casos no pasan de charlatanes". Si alguien denunciaba esas vilezas, era considerado un agente del imperialismo o un oscurantista tridentino. Así le pasó a Alexandr Solzhenitsyn, uno de los escritores imprescindibles del siglo pasado -y de cualquier siglo- cuando llegó a España y alabó la relativa libertad y prosperidad que entonces (1976) se vivía aquí, en comparación con la URSS. La plana mayor de los "intelectuales" españoles, herederos de los cortesanos manipuladores de la camarilla holbáchica, le dedicaron al gigante ruso los más delicados epítetos ("pajarraco", "pope" o "chorizo" entre ellos). El mediocre novelista Juan Benet dijo que para gente como el escritor de Archipiélago Gulag estaba justificado éste.

Los publicistas ateos se han desgañitado diciendo que en realidad esos regímenes no eran ateos. Olvidan lo que dejó escrito Marx: la crítica de la religión es condición de toda crítica. Durante milenios hemos tenido sociedades religiosas; ahora, en cuanto se ha podido hacer el experimento de regímenes ateístas, han resultado ser criminales, tiranos, miserables, famélicos, expansionistas, terroristas e inviables. Y su desaparición ha dejado al ateísmo teórico sin fuste argumentativo.

En este punto pienso que el ateísmo en sentido político ha derivado en buena medida del marxismo a la doctrina burguesa de los derechos humanos.  Pienso también ahora en esa notable dama que es Ayaan Hirsi Ali, gran crítica del islamismo -recomendable su colección de escritos Yo acuso (2006), sobre la situación de la mujer en la Umma-. Muchas veces, más de las que se desgranan en la opinión pública, los humanistas seculares dan la cara por sus convicciones. Este artículo no es de ninguna manera un ataque hacia ellos.

Tal desmarxistización del ateísmo ha tenido como corolario que ha cambiado de enemigos. Incapaz o sin ganas de elaborar tesis filosóficas de altura para enfrentarse a rivales de altura, ha degenerado en el fenómeno myth debunker. Los enemigos que el ateísmo ataca con furia ya no son el sentimiento religioso o el espiritualismo, o la teodicea, o el tomismo sino las caras de Bélmez, el chupacabras, los chemtrails, la chica de la curva y el tablero ouija. Por tanto, el enfrentamiento ha derivado en un absurdo escépticos vs magufos (neologismo que une magia + UFO), que suele dirimirse en blogs y donde unos y otros acostumbran a darse los buenos días con una patada en salva sea la parte. Tan enloquecido está el tema que tras la muerte de un grande como Martin Gardner, quizá el más notable de los pensadores "escépticos", muchos le echaron en cara su deísmo. Por otro lado, saber desde hace más de un siglo que la materia no es la realidad última sino un condensado de energía ha abierto puertas que prometen realidades vertiginosas, impensables tiempo atrás.

El propio Onfray, hombre agudo, se dio cuenta del carácter escasamente constructivo del ateísmo. Su propia etimología parte del prefijo "a-", que es negativo: alguien que se proclame ateo lo hace siempre negativamente respecto de otra cosa, y no afirmativamente. Los intentos de sustituir "ateo" por otros términos -como "brights" y cosas así- no han dado resultado. Asombrosamente, el gran logro ateo de lo que llevamos de milenio ha sido colocar en los laterales de los autobuses británicos unos carteles en los que se dice que "probablemente Dios no existe" (lo que deja implícito que probablemente sí: ¿quién redactó eso?). Otro intento ha sido crear un día mundial de Carl Sagan, el siete de noviembre, sin darse cuenta de que Sagan es desconocido por los menores de 35 años. Con franqueza, no estoy impresionado. Y menos en una época que, por reacción espiritista, ha creado una inflación astronómica de nuevas religiones y creencias, muchas delirantes (p. ej. el nuwaubianismo) o directamente frikis (como el kopimismo y el pastafarismo), pero unas cuantas de ellas con un poder de atracción social y de amasar dinero como ningún "escéptico" soñaría. E incluso intentos serios de forjar una religión positiva universal, el noaquismo.


Infinidad de religiones se han enseñoreado del mundo en las últimas décadas, aprovechando el hueco dejado por el marxismo "duro" y nutriéndose de adeptos del "blando". Muchas tienen un sello californiano obvio y reproducen patrones mesiánicos y adventistas, infiltrándose incluso en movimientos laicos (son famosas las declaraciones de César Vidal según las cuales entre los manifestantes del 15M había unos cuantos esperando la llegada de los extraterrestres).


¿Qué ha quedado de todo esto? Pues ha quedado lo que existió siempre, el ateísmo práctico, el "creo lo que veo", lo mismo que existía en el siglo I, exactamente lo mismo. La diferencia estriba en que actualmente los occidentales tenemos un nivel de vida que nos mantiene sedados y apáticos, a diferencia de lo que pasaba entonces, cuando el mesianismo militar y levantisco estaba a la orden del día, especialmente en Judea. Hay quien piensa que al disponer de frigorífico, porno online, recogida de basuras y esas cosas estaríamos más cerca del "paraíso en la tierra" y los deseos escatológicos se atenuarían hasta desaparecer. Ahí se olvida que no sólo de pan vive el hombre (es ley universal que la satisfacción de los deseos no da la felicidad) y de que el actual tren de vida que disfruta el occidental es efímero, pues no va a ser capaz de mantenerlo. De hecho está descendiendo. Pero conviene retener el dato de hasta qué punto el ateísmo ha tenido que abrazar el materialismo más craso y más pequeñoburgués tras haber quedado huérfano de marxismo.

Pero entonces, si el ateísmo es la frialdad religiosa de toda la vida y no presenta una alternativa teórica, ¿por qué está en crisis el catolicismo en Europa?


PREDICAR DESDE EL DESIERTO

Semanas atrás fue bastante comentado a nivel autonómico el cierre del seminario de Mondoñedo, enésima señal de que el catolicismo está perdiendo la batalla demográfica en Europa. Los seminarios estuvieron de bote en bote hasta hace unas pocas décadas, cuando la sociedad se secularizó en un proceso de inflación consumista. Anteriormente, sobre todo en el ámbito rural, cuando las familias blancas tenían bastante prole, el primogénito solía quedarse con la casa familiar (eso era el hereu o vinculeiro: la opción contraria atomizaría las propiedades familiares), teniendo que buscarse la vida el segundón emigrando a los cinturones industriales y ensanches de las ciudades o a Ultramar, o bien metiéndose en el seminario para ser cura. Mi bisabuelo optó por emigrar y ahora estoy aquí escribiendo esto.

Actualmente la Iglesia se está quedando sin soldados con bastante más rapidez que sin corderos. La población española, por ejemplo, es todavía católica en su mayoría, y en los últimos tiempos una gran contestación social en Francia contra el matrimonio homosexual tenía también fuerte cuño católico. De modo que la sensación que produce al espectador es que el pescado -como suele ocurrir- empieza a pudrirse por la cabeza. La situación y su alternativa fueron rápidamente leídas por el último gran geoestratega que ha tenido la curia, Juan Pablo II. El beato Wojtila apostó con firmeza por el crecimiento de un activismo religioso llevado a cabo por laicos. Al Opus Dei se han unido el Camino Neocatecumenal, Comunión y Liberación, Legionarios de Cristo y la Obra de María, a buen seguro los más poderosos (el Opus tiene carácter de prelatura personal -depende del Papa directamente-, y su fundador ya ha sido canonizado, un buen ejemplo de "santo exprés"). Su carácter laico viene acompañado de su relativa juventud, sobre todo si tenemos en cuenta que el sacerdote español tiene una edad media superior a los 60 años, y de su cercanía digamos "natural" a la derecha sociológica de nuestro país, abrumadoramente votante del PP. Hay aproximadamente 350000 kikos en España. Dar un espaldarazo a este apostolado laico fue una buena jugada de Wojtila, aunque poco a poco están siguiendo un camino inverso del esperado, optando por una infiltración en la Iglesia antes que en la sociedad. Así, se han clericalizado, creando ramas sacerdotales afines, lo que contribuye a un rejuvenecimiento puntual del sacerdocio pero también a la captación de seminaristas. Algunas voces indican que el laicado contribuye intensamente al vaciamiento de los seminarios. Al final de la calle nos hemos encontrado con el dilema del huevo o la gallina.

En un libro que no me canso de recomendar, Apuntaciones sueltas de Inglaterra de Moratín, el autor se regocija al ver a un pastor anglicano acompañado de su señora y de sus rollizos y rubicundos hijos. El celibato eclesiástico en el catolicismo, si hacemos las debidas comparaciones, es uno de los factores que juegan más en su contra. En la Epístola a Tito, san Pablo deja encargado que en las ciudades de Creta haya sacerdotes "irreprochables, maridos de una sola mujer, cuyos hijos sean fieles". Esa instrucción paulina es un eco de lo expresado para el sacerdocio en Levítico 21: 13- 15 y ha sido "interpretada" para justificar el celibato afirmando que la "mujer" es la Iglesia. No es la Iglesia la primera institución religiosa en la que el celibato formaba parte de la vida sacerdotal (en algunos cultos a la diosa Cibeles los sacerdotes llegaban a castrarse y ofrecer el despojo a la deidad; algunos no sobrevivían a tan peculiar ceremonia) pero sí la que más a conciencia lo ha aplicado, interpretando un pasaje evangélico (Mateo 19: 10-12) para justificar una situación muy ventajosa para la multinacional de la cruz.

El salario a abonar a un sacerdote que tiene que mantener a su mujer y a varios hijos necesariamente ha de ser más generoso que el destinado a un soltero. Por otra parte, al no tener hijos -herederos forzosos-, sería más fácil que los bienes obtenidos por el cura a lo largo de su vida revertieran a la Iglesia. El sacerdote soltero, célibe, tiene como única familia a la estructura clerical en la que vive, a la que está sometido, y carece del debido arraigo en la tierra, en la sociedad. Ése ha sido uno de los grandes desastres del catolicismo, la creación de un clero desarraigado, sin sangre que dejar en la Tierra y que defender, una grey de curas controlados, pasto de movilidad laboral y sin lazos con la realidad popular.

Oswald Spengler observó la diferencia entre noble y sacerdote. Mientras aquél vivía -al principio- de su esfuerzo personal y de arriesgar el cuello, se afanaba por dejar semilla -genética y de buen nombre- y jamás cuestionaba la propiedad sobre las cosas, éste no tenía raigambre ni de sudor ni de genética con el mundo circundante, de modo que al estar desarraigado y ser transnacional podía permitirse el lujo de cuestionar la conveniencia de que exista la institución de la propiedad. Los primeros grandes revolucionarios anti-propiedad eran sacerdotes y predicadores. El primer cristianismo no se libra de ese acertado análisis de Spengler. Por tanto, nobleza y sacerdocio estaban condenados a enfrentarse, igual que sus superiores jerárquicos: Rey o Emperador contra el Papa. Lo nacional contra lo global. La Querella de las Investiduras (1073-1122) fue el ensayo medieval del gran choque presente entre los intereses del pueblo de un territorio dado y las multinacionales (todo lo bienintencionadas que se quiera) que ansían infiltrarse en él y regir sus destinos. Estamos jugando al mismo juego milenario.

Aunque, como a nadie puede extrañar, gran parte del clero católico se ha pasado el celibato por donde se golpean escépticos y magufos (el caso de la evangelización "horizontal" de las amerindias fue escandaloso), esa institución desarraigadora, antinatural y traumática ha dejado sentir sus efectos. La mayoría de los sacerdotes tienen un aire melifluo y feminoide que siempre me ha llamado la atención. Si la Iglesia ha sido doctrinalmente la Esposa de Cristo, puede decirse que esa esposa efectivamente se ha feminizado de un modo muy profundo. No es de extrañar que Francisco dijera, con esa frescura dulce que parece caracterizarle, que en el seno del Vaticano anida un lobby gay. Por no hablar de las abominables -y, según parece, terriblemente extendidas- prácticas pederastas de muchos religiosos, encubiertas durante tiempo por la estructura eclesial. Espero que a Francisco no le tiemble la mano -no le temblará- a la hora de atajar esa infecta lacra. No voy a puntualizar más en algo que conocemos todos por la prensa desde ni se sabe cuándo.

¡Qué diferencia con las iglesias evangélicas en las que los pastores desempeñan su función a satisfacción de todo el mundo sin que la predicación les impida amar a sus esposas y dejar su linaje entre nosotros!

La feminización tiene como corolario la adopción de valores buenistas, de exagerada tolerancia, de laxitud, contrarios a la disciplina y a la selección, algo similar al complejo de Mamá Pato que tienen los Estados-providencia de nuestra era. Una Iglesia feminizada, poco guerrera pero muy acogedora y muy de gestos edulcorados se convierte de facto en un Estado-providencia paralelo. Eso no estorba que la caridad sea una gran virtud, claro está, pero siempre se ha dicho que la caridad bien entendida empieza por uno mismo (así opinaba un excelente pensador ateo ya fallecido, Christopher Hitchens -lamenté sinceramente su muerte-, quien proponía recuperar el valor positivo de un egoísmo sano) y que muchas veces resulta contraproducente.

En ese punto no deja de ser muy llamativo el papel marginal de la mujer dentro de la Iglesia. Resulta sangrante, en especial cuando la mujer es el 50% de la humanidad, de ella nacen nuevos seres y es el fundamento y preservación de la cultura. La marginalidad de la mujer en el catolicismo refuerza el carácter femenino sustitutivo de la multinacional de la cruz y además su desarraigo. Quien se olvida de controlar los úteros se queda fuera de juego .... a no ser que sea una multinacional que absorbe en su seno a los hijos de otros, los desarraiga, los convierte en solteros eternos y los pone a su único servicio dentro de una jerarquía rígida. Al principio no fue así. Jesús le dio un gran valor al testimonio y la fe de las mujeres. Es más, la promesa de resurrección por la fe le fue dada a una mujer, Marta de Betania, según Discípulo Amado 11: 23 (I). Varias mujeres tuvieron un peso importante en el asentamiento de las primeras comunidades. Abundando en lo dicho, la expansión del cristianismo se vio favorecida por el apoyo de mujeres romanas, a menudo viudas ociosas, cautivadas por la labia de los predicadores. El olvido del factor fertilidad en la Iglesia es un aspecto que no debe tomarse como mera anécdota.

Y no debe olvidarse porque ese arrinconamiento de algo tan fundamental como la continuidad uterina de un pueblo se ha compensado freudianamente con una obsesión enfermiza, repelente, hacia la sexualidad. Cuando se sueltan las amarras que nos unen a la Naturaleza, el precio a pagar es elevado. El control mental sobre una población debe focalizarse en los puntos más sensibles, más neurálgicos del individuo. Así nos aseguramos de que el control es permanente. Pues uno no es tendero o médico o soldado las veinticuatro horas del día, pero macho y hembra sí, qué remedio. Pocas cosas tan íntimas e innegociables como la sexualidad.

Lo cierto es que hoy el dogma católico acerca de la sexualidad ha perdido peso e influencia a borbotones en Europa. Buena parte de los católicos practicantes vienen haciendo oídos sordos a la doctrina sobre la materia, y eso es un tanto atribuible a las varias formas de marxismo "blando" pero posiblemente también a la sociedad de consumo, que ha potenciado en el ciudadano occidental cierto egocentrismo (señal de inmadurez), lo que tiende a hacerle exigente con los demás e indulgente consigo mismo. El occidental de hoy no acepta morales. Él quiere la felicidad. Cambiar de coche y felicidad. Y piensa que lo segundo, al igual que lo primero, se puede comprar y financiar. En Iberoamérica no se ha llegado a los niveles occidentales de consumo -hoy declinantes, insisto- y una cierta óptica espiritual de la vida todavía respira en ellos. Basta con escuchar a un iberoamericano culto hablando castellano para darse cuenta de que "vive" cada palabra que dice, como si estuviera inventando el idioma a cada momento. Compárese con un europeo sabihondo y su dicción deficiente, sus frases que no levantan el vuelo, su carencia de vitalidad y -por descontado- su incapacidad para contagiarla.


LA ESTRATEGIA DE FRANCISCO

Francisco ha dicho varias veces que prefiere ser llamado obispo de Roma antes que Papa. Se dirá que es campechanía, y con eso se perderá el valor simbólico de esa preferencia. Al eliminar mentalmente la figura papal, el centro europeo del catolicismo se diluye en la red horizontal de diócesis a nivel mundial. Francisco está dispuesto a hacer de la catolicidad una estructura reticular, flexible y horizontal. Sabe que esa tarea no quedará conclusa en su pontificado, pero también sabe de la importancia de dar los pasos adecuados en esa dirección. Francisco hace lo que todo estadista de fuste debe hacer: pensar en siglos. Eso dará carpetazo a la preeminencia europea en la catolicidad, haciéndola bascular hacia el portaaviones del continente americano. Francisco, como tantos, ha dedicado a la Iglesia su vida, y no está dispuesto a que su labor se pierda. La multinacional de la cruz, tras extender sus reales por el ancho mundo, está en trámites de abrazar un ecumenismo más práctico, más real. Europa Occidental se convertirá en un continente residualmente católico, sin ningún credo espiritualista articulador de su identidad. Todo parece indicar eso, y no es ni bueno ni malo: es, simplemente. Eso es algo que tácitamente ha sido aceptado por la mayoría. Cuando se habla de lo que hay que defender en Europa, nunca se hace referencia a lo espiritual, sino a lo que complace al ego del aturdido occidental. Europa Occidental es un subcontinente enfermo que se mide los grados de la fiebre en porcentajes de PIB, fracciones de niño por mujer fértil y toneladas de medicamentos.

Eso lo sabe Francisco. Sabe que Europa Occidental es ahora mismo un continente en barrena espiritual.

Uno de los más acertados aforismos del profético Manifiesto Cluetrain (2000, Levine, Locke, Searls y Weinberger), dedicado a la globalización de mercados e información, dice que las empresas inteligentes son las que hacen que lo inevitable ocurra lo antes posible. A mi entender Francisco es quien mejor está aplicando esa excelente máxima a la realidad que le ha tocado vivir. Tal es así, tal poderosa resulta su impronta, que aunque renunciase hoy, o desgraciadamente falleciese, o quedase incapacitado por algún motivo la brecha que ha abierto en un culto monolítico y burocratizado es imposible de cerrar. No se puede volver atrás en el tiempo, y lo mejor de todo es que la mayoría no desea que tal involución ocurra. Francisco ha sabido conectar con las corrientes más vivas de la catolicidad, algo de lo que es plenamente consciente. Le consta que su giro reformista llegaría tarde o temprano por la mera fuerza de los hechos, y lo ha adelantado. Vive instalado en un vértigo.

Si Francisco deja lista la autovía para reformas más profundas, se habrá cumplido la profecía que reza que él será el último Papa ("Pedro Romano" según el pseudo-Malaquías: Pedro por primer papa -americano-, o porque recupera el sentido pionero del pescador, y Romano por su origen italiano), al menos en el sentido de ser el último Papa del presente ciclo. El último al viejo modo habría sido Ratzinger. Tal vez el papado como ahora se entiende no tenga sentido en los próximos siglos. Piénsese que las grandes multinacionales atlantistas que mangonean América no permitirán la llegada de la "nueva Iglesia", de manera que procurarán atomizarla en obispados, concentrados alrededor de los símbolos universales de la globalización: los obeliscos. Podría haber un catolicismo de Buenos Aires, otro de Rio, otro de Sao Paulo, otro de Bogotá, otro de Ciudad de México, otro de Panamá, otro de Atlanta, otro de Washington, etc, arracimados junto a los obeliscos que remedan el de la plaza de san Pedro: no es un secreto la presencia del obelisco en los grandes centros mundialistas (II).

El catolicismo es ahora la religión mayoritaria en Usa, y eso es algo que irá a más, previsiblemente. Francisco cuenta con esa poderosa palanca capaz de mover el mundo. Una Iglesia reticular y viva en suelo americano, con fuerte base popular, parece el fermento idóneo para ulteriores reformas.

La principal reforma tiene que ver con la relación entre el sacerdote y la masa social. El sacerdote debe surgir de un consenso, del seno de la comunidad de creyentes. No puede ser colocado como el empleado de una sucursal bancaria. Eso no tiene sentido hoy en día, cuando las estructuras racionales que han dominado Occidente durante dos siglos han caído en una crisis completa. Por otro lado, el sacerdote debe tener la libertad de elegir si quiere estar casado o no. El celibato debe ser optativo. Francisco lo está sopesando. Sabe que es crucial. Y la mujer debe formar parte del clero en plena igualdad. ¿O se ha de olvidar su papel crucial durante los albores del cristianismo? Y también muy importante: Francisco debe borrar las sombras de corrupción de la Iglesia. Buena parte de su ímpetu irá dirigido, sin duda, en ese sentido. Por último, la apuesta horizontalista del argentino debe abarcar ese carácter universal del que siempre presumió el catolicismo pero que estaba completamente perdido, tras cuatro siglos de Papas italianos para muchos de los cuales no existía nada más allá de las colinas de Roma. Esa universalidad vertebrará la experiencia católica americana -que aparece atomizada y dividida por la profunda penetración de las sectas evangélicas-, el diálogo con otros credos -es imprescindible que Francisco opere a favor de las minorías cristianas que describen un arco desde Mali hasta Pakistán, y que están siendo amenazadas- y la consideración de Israel como el gran nudo gordiano de los cultos monoteístas y del delicado equilibrio mundial (recordemos la presencia simbólica de otro obelisco en Cesarea, restaurado por los israelíes a pesar de pertenecer a una órbita espiritual pagana, e incluso invasora).

Ya Ratzinger fortaleció los lazos entre judíos y cristianos afirmando que los primeros son una especie de "hermanos mayores" para los segundos. Además, hoy por hoy Israel es la modernización de aquella cuña cristiana llamada Reino de Jerusalén, en el mayor cruce de caminos del planeta. Su eficacia está fuera de toda duda. Por ejemplo, los países que están abocados a las grandes bolsas gasistas del Mediterráneo Oriental (Libia, Egipto, Líbano, Turquía, Siria y Chipre) están todos desestabilizados. Todos menos Israel, obviamente. La situación de divide, espera y vence podría explicar algo escandaloso a todas luces, como el silencio de la comunidad internacional ante la situación de los cristianos en suelo musulmán. El panorama geopolítico está mutando, unos cuantos se han caído en el camino de Damasco y no conviene precipitarse.


 Arquetipos muy antiguos de nuestro pueblo aflorando en la actualidad: el Anciano Sabio rinde adoración al Niño Divino. Foto: Reuters.

Personalmente, y desde una perspectiva europea, aplaudo su sincero ecumenismo, aunque sé que encontrará las típicas resistencias que aparecen incluso ante los cambios más obviamente irreversibles. El rezo mundial de la pasada festividad del Corpus Christi no me pareció un brindis al sol, sino una muestra de autenticidad por alguien que ha entendido lo mismo que entendieron los autores del Manifiesto Cluetrain, (y considero que se comprenden mejor las cosas si se pone un ejemplo extremo, como el de un texto laico que habla de empresas y mercados), que la información horizontaliza el mundo y lo hace más fecundo, y que gracias a la tecnologia la difusión de la Palabra -que ésa es la columna vertebral del cristianismo- es instantánea y en cualquier lugar, y que no tiene sentido mantener una pesada maquinaria cortesana cuando un staff de curas reformistas y entusiastas pueden poner en comunicación todo el orbe, a la velocidad de un click, al igual que el rezo universal del Corpus Christi. Francisco busca una independencia geográfica. Primeramente de su residencia como pontífice. Después, del propio Estado del Vaticano. Y finalmente de los angostos márgenes de Italia, de sus conventos, de sus reliquias y de sus milagros. Es sintomático al respecto que esté en proceso la canonización de Juan XXIII sin que se haya esperado al preceptivo segundo milagro. No se me ocurre un símbolo mejor del pontificado de Francisco. Pero estoy seguro de que él nos surtirá con otros símbolos que superen a aquél. Las puertas están abiertas.

Lo único que puedo añadir es que todos deberíamos aplicarnos el consejo: hacer que lo inevitable ocurra lo antes posible.


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AMPLIADO: ¿FIN DEL CELIBATO EN EL SACERDOCIO CATÓLICO?

Recientemente el papa Francisco, tras su visita a Tierra Santa, ha declarado a bordo del avión de regreso -una nueva forma de rueda de prensa que parece agradarle- que hay una "puerta abierta" a lo que popularmente entendemos como compatibilidad entre el matrimonio y la ordenación sacerdotal -ha sido noticia que le llegó una carta de 26 mujeres italianas casadas con sacerdotes, de las cuales sólo una dejó constar su nombre, instándole a una reforma en ese tema-. En principio son compatibles, de modo que un sacerdote que se casa no pierde el sacramento de la ordenación, si bien ya no puede ejercer como sacerdote, por ejemplo celebrando misa -si bien se dan casos de que en la práctica sigue oficiando, de modo discreto-. La Iglesia ha dado dispensas habitualmente -al parecer unas setecientas al año- para que se celebren ese tipo de matrimonios. Además, ha aceptado a curas casados anglicanos regresados al catolicismo, así como a los católicos de rito oriental -no confundir con los ortodoxos-. El problema, digamos, es el que atiende a los católicos de rito latino, como en el caso de España. 

Francisco ha comentado muy acertadamente que el celibato sacerdotal no es un dogma, como en su momento también afirmó Benedicto XVI, sino "una regla de vida" por la que siente un gran aprecio y "un don para la Iglesia". Tal como se desprende de sus palabras, el celibato debería ser en todo caso una opción, todo lo respetable que se quiera pero no necesariamente mejor que el matrimonio -también un sacramento, no se olvide-, y no una necesidad y menos aún una obligación dogmática. Planteado el tema, echemos la vista atrás.

Según Levítico 21, Dios le encomendó a Moisés una serie de deberes y prohibiciones a los sacerdotes. Entre ellos no figura ningún tipo de celibato, pero sí instrucciones para el matrimonio, ordenándoles que se desposasen con una virgen de su propio pueblo. Excluye explícitamente como esposas a divorciadas, viudas y prostitutas. No hará falta recordar que para el cristianismo existe una continuidad entre el Antiguo Testamento y el Nuevo, de modo que la predicación de Jesús implica una ampliación y una superación de lo antes predicado por quienes le precedieron. Por tanto, habrá que atender a sus palabras al respecto.

Vayamos a Mateo 19. Jesús llega a Judea desde Galilea, acompañado de una multitud de gentes. Unos fariseos le preguntan si un hombre puede divorciarse de su esposa y por qué motivos. Jesús les dice que, tal como indica Génesis, hombre y mujer pasan a ser una sola carne, lo que hace indivisible su unión. Así había sido en los tiempos dorados del Edén, cuando no había entrado el pecado. Sin embargo, ante la debilidad e imperfección humanas, Moisés había permitido el divorcio, a pesar de lo cual Jesús afirma que quien se divorcia y se casa de nuevo no deja de ser un adúltero que traiciona la unión carnal anterior. Los discípulos, desalentados por sus palabras, afirman que no merece la pena casarse. Hay que entender este diálogo en el contexto teológico de un Jesús que viene a restaurar aquello que se torció con Adán, y que recupera la idea de matrimonio sagrado perfecto -sin ritos ni falta que hace- entre Adán y Eva previo a la caída en el pecado. Allí donde Adán volvió a la tierra, Jesús llegará al cielo, completando la revelación divina. No obstante, Jesús conoce la debilidad humana, y sabe que muy pocos son capaces de formar una sola carne matrimonial. Entonces Jesús, dado ese contexto, afirma que ese precepto no es comprensible por todos sino por aquellos a quienes ha sido dado: es un don. Y afirma que hay tres tipos de eunucos: los ya nacidos con esa discapacidad, los castrados por otros hombres, y los que se hacen a ellos mismos eunucos por el Reino de los Cielos.

Contextualizando, Jesús se refiere a quienes habiéndose casado persisten en el matrimonio indisoluble, de una sola carne entre hombre y mujer, aspirando con ello al matrimonio sagrado perfecto que una vez existió entre Adán y Eva, y que sería nuevamente renovado a la llegada del Reino. Ese matrimonio perfecto parece ser raro en nuestro mundo, tal vez porque nuestra mente está nublada por el pecado y no sabemos acertar con la persona adecuada para nosotros. Lo ideal sería, no cabe duda, encontrar a esa persona adecuada y amarla por siempre, guardándole el debido respeto por toda la vida. Pero la entrada del pecado en el mundo -estamos siguiendo el contexto teológico bíblico- desorienta nuestro entendimiento y muchas veces nos malcasamos. Jesús está proponiendo una elevada norma de conducta moral sin que se le escape que muy poca gente podrá seguirla. Ésos serían los eunucos por el Reino de los Cielos, que renuncian a la institución del divorcio.

Curiosamente, esa expresión ha sido malinterpretada a conciencia en dos vertientes. La primera, muy traumática y supongo que extremadamente minoritaria, como justificación de la autocastración con el propósito de "ser más puro". La segundo es la habitual a la hora de justificar el celibato eclesiástico, lo que como se puede apreciar no tiene ningún sentido pues Jesús no se está refiriendo a tipo alguno de sacerdocio sino al matrimonio.

Sin embargo, la Iglesia primitiva tuvo sacerdotes. Véase Tito 1: 6. En la epístola que le envía Pablo a Tito, encargado de organizar a los cristianos de Creta y de designar presbíteros en las ciudades, le recuerda que éstos han de ser intachables, maridos de una sola mujer y con hijos creyentes. Véase también 1 Timoteo 3: 2. En esta otra epístola Pablo dice básicamente lo mismo de cómo deben ser los obispos, para quienes pide una serie de nobles virtudes, entre ellas la monogamia y la buena crianza de los hijos.

Como vemos, ni Jesús ni el apóstol Pablo dicen nada acerca del celibato eclesiástico. Antes al contrario, le dan una relevancia tremenda al matrimonio, Jesús desde una perspectiva más intensamente espiritual, Pablo atendiendo también a los aspectos organizativos y ejemplarizantes. Entonces, ¿de dónde proviene el celibato eclesiástico, y a qué razones se atiene? Porque, como se comprenderá, "interpretar" que la mujer del obispo sea la propia Iglesia y los hijos sus feligreses parece más una excusa desesperada -y que he leído en más de una ocasión- que un argumento de peso.

La Iglesia fue algo muy parecido a una multinacional, en principio del espíritu pero tiempo después más apegada a asuntos terrenales. Estableció una red informativa muy eficaz en tiempos imperiales, y centró sus esfuerzos en un apostolado muy convencido, muy concienzudo, mediante una estrategia similar a lo que modernamente llamaríamos "control mental", reglamentando numerosos aspectos íntimos de los feligreses. El sexo fue sin duda uno de los más importantes pues, como ya hemos indicado en otro momento, uno no es soldado ni artesano ni labriego las veinticuatro horas del día, pero varón o mujer sí, de modo que la cuestión del sexo permite más tiempo de exposición al influjo de los predicadores. El catolicismo ha demostrado hasta hoy una insistencia alarmante en asuntos íntimos de la persona que no le deberían corresponder, algo que también se puede decir de otras confesiones cristianas y del islam. Y más si esas estrategias de control mental garantizan el sostenimiento de un clero adicto.

Ya en el Concilio de Elvira -población próxima a Granada- hacia el 306 en uno de sus cánones tenemos un ejemplo de celibato sobrevenido: los sacerdotes casados no podrán seguir haciendo vida marital con sus esposas, ni tener más hijos. Sólo podrán vivir con una hermana, o con una hija, si es virgen consagrada -lo que fue respaldado por el Concilio de Nicea en el 325-. Las actas de este concilio muestran ya una considerable intolerancia moral, y los asuntos sexuales no iban a ser excepción. De todas maneras, en la vida práctica era habitual "cerrar los ojos" ante la proliferación de curas casados, o emparejados. Incluso varios sacerdotes casados y con descendencia llegaron a ser papas, como Félix III -hijo de sacerdote-, Hormidas, su hijo Silverio y Adriano II -abundando en ello, es tradicionalmente aceptado que el primer papa, Simón Pedro, tenía una hija llamada Petronila e igualmente ferviente cristiana-. Con todo, en el Primer Concilio de Letrán de 1123 se proclama rígidamente en su canon tercero el celibato para presbíteros, diáconos y subdiáconos. Hasta entonces buena parte del clero estaba casado. Pero fue a partir de los concilios lateranenses cuando el perfil sacerdotal en el catolicismo comenzó a adquirir ese carácter célibe que -siquiera sobre el papel- les distingue ahora.


¿Qué se puede decir de una religión bíblica que se desentiende de la Biblia?


Los niños judíos eran prontamente alfabetizados, leyendo la Torá. Hay numerosas madrasas en el mundo musulmán en que los pequeños se aprenden de memoria el Corán. Los pioneros protestantes enseñaban a sus hijos las primeras letras gracias a la King James. Eso no ha ocurrido secularmente en el mundo católico latino, en que la lectura bíblica solía quedar dificultada al existir solamente en traducciones cultas -griegas o la latina Vulgata-, teniendo que conformarse la grey con catecismos e historia sagrada, es decir, con disquisiciones teológicas y relatos bastante manipulados en los que aspectos bíblicos muy destacados no llegaban al conocimiento del vulgo: la relación del hombre y la mujer con Dios no se producía a través de la Revelación del Libro sino de lo que decía el clero de la época, un clero formado por personas tan imperfectas y pecadoras como los demás.

Fundamentar una religión, y una cosmovisión, en un conjunto de textos que resultan bastante desconocidos suele conllevar notorias insuficiencias. Es asombroso, pero muy cierto, que gente católica nunca se ha leído la Biblia, o que la lee mediante traducciones dudosas o tachonadas de notas a pie de página que "interpretan" los versículos más complicados de armonizar con los dogmas -el ejemplo clásico es el de los hermanos y hermanas de Jesús, a buen seguro nacidos de un matrimonio feliz entre José y María-. Una lectura atenta de las palabras de Jesús y de las cartas de Pablo desestiman toda pretensión de celibato. Eso lo sabe cualquiera que lea la Biblia sin necesidad de sentirse incardinado en una gran superestructura multinacional. Los pioneros protestantes de lo que luego serían Usa, Sudáfrica o Australia no necesitaban que viniera nadie a "interpretarles" lo que decían los textos bíblicos, pues se consideraban con la suficiente gracia como para entenderlos por ellos mismos.

No tener mujer ni hijos que alimentar se ha querido defender diciendo que esa dedicación única al oficio eclesial redunda en un mejor apostolado. Sin embargo, entre otras confesiones cristianas se hace evidente que un pastor puede trabajar, estar casado, tener un ejército de críos y atender perfectamente a su gente, con plena satisfacción de unos y otros. En realidad los motivos pudieran ser muy otros. Un cura soltero dedicado en exclusividad al ejercicio sacerdotal, sin un trabajo civil, necesita una remuneración mucho menor que uno que ha de sostener parienta y prole. El cura soltero no tiene hijos a los que dejar herencia, que volvería a las arcas eclesiales. El cura soltero carece de arraigo social -que sí adquiriría estableciéndose familiarmente en un determinado lugar-, con lo que su movilidad laboral es enorme. Por otra parte, la exclusividad del cura soltero hace innecesaria su formación civil, con lo que un sacerdote con dudas puede encontrarse a los 50 años solo y obligado a seguir siendo sacerdote pues a esa edad no conoce otro oficio, y el mundo laboral es muy duro.

Mi conclusión personal es clara: el celibato eclesiástico no tiene fundamento evangélico, y está haciendo daño a la Iglesia. Es posible que en este tema Francisco dé pasos acertados en la buena dirección. A nivel personal, no me importaría ser sacerdote, porque me gustan los libros y los templos, pero no quisiera terminar solo y sin hijos. Y como yo, mucha gente. Es tiempo de cambiar.




(I) - Atribuido a Juan Zebedeo, el cuarto evangelio canónico presumiblemente se basa en las memorias de un amigo íntimo de Jesús, miembro del Sanedrín, el presbítero Juan (de donde deriva el mítico Preste Juan).

(II) - Idea apuntada por el misterioso ensayista Ibn Asad en La última danza de Kali (2010).

24 comentarios:

  1. Un apunte. En el Concilio de Ancira en el 314, en el canon 10, se dice que aquellos que al ser ordenados como diáconos declarasen tener la necesidad de casarse -por el motivo que sea-, pueden hacerlo, entendiendo que el obispo ha dado el visto bueno al permitir la ordenación; si al ser ordenados no dicen nada de eso pierden la opción de casarse. Curioso.

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  2. Hombre-Lupa, ¿cómo estás?

    ¿Cuál es tu opinión sobre el principio gnóstico según el cual YHWH, o el Dios del Antiguo Testamento, es en realidad una especie de entidad "diabólica", un Demiurgo o dios del mal que creó la materia y encadenó al hombre a ella?

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  3. Hola, Orc. Es un tema bastante traído el de hacer de Yahvé el Demiurgo o incluso una reminiscencia de Moloch o un "dios vampírico". Es cierto que para muchos gnósticos no puede ser el Dios Padre del Evangelio, Abbá, el mismo dios terrible del Antiguo Testamento, el dios vengativo y nacionalista que toma decisiones extrañas y despóticas. Eso también viene del marcionismo. Para Marción no podían ser el mismo dios, por lo cual le tocaba a Yahvé el papel de creador de la materia. En efecto según los gnósticos Yahvé ata al hombre a la materia, pues toma la imagen humana ideal presente en el cielo y fabrica al hombre a su semejanza. Para quien le interese la historia del cristianismo, encontrará apasionante este tema, porque está relacionado con la cristología. Teóricamente Cristo sería la imagen para crear a Adán, pero sin ser Cristo, por lo que la presencia de Cristo como hombre en el mundo no habría sido real sino una apariencia ("dokein": de ahí los docetistas): sólo tras la muerte Cristo recupera o bien muestra plenamente su esencia, no lo ve igual un arriano que un monofisita.

    Por eso Marción pensaba que el único que había entendido correctamente a Cristo y sus implicaciones cósmicas era Pablo, mientras que Pedro, Santiago (Jacob, hermano de Jesús) y demás pretendían que el cristianismo fuese una secta hebrea. En mi opinión, que el gnosticismo llegase a tomar a Yahvé como un dios secundario me parece un paso muy razonable partiendo de su distinción maniquea entre materia y espíritu.

    Eso sí, no puedo estar de acuerdo. Pienso que no existe esa separación entre materia y espíritu: ambos están maridados. Y ya dice Génesis que Dios creó cielos y tierra. Para los maniqueos y después para muchos gnósticos en los cielos es donde anida el espíritu, descarnado de la materia, en las perfectas esferas celestas que para ellos eran los planetas y en la quintaesencia (sin las cuatro esencias o cuatro elementos de la Naturaleza) rulando por allí, lejos de lo material. En Génesis hay dos fuentes de la creación, una "elohísta" en que a Dios se le llama Elohim y otra yahvista en que se le llama Yahvé. Por tanto, un gnóstico lo tiene complicado para defender su postura.

    Y luego está otro problema. Separar a Yahvé de Abbá fue un intento de varios autores (algunos antisemitas) del siglo XIX de separar el cristianismo nacional que campeaba en sus sociedades respecto del judaísmo originario, al que consideraban asiático y lejano de las raíces indoeuropeas. Fue una corriente de creación de "etnocristianismos" que Jon Juaristi ha estudiado con gran agudeza. Según eso, el Abbá de Jesús sería una deidad aria preexistente a la que escribas hebreos superpusieron su Yahvé, al que "adecentaron" quitándole las acusaciones de que promovía sacrificios humanos (por cierto, nada raros en la Europa pagana y prohibidos por el judaísmo .... a pesar de lo cual muchos antisemitas siguen insistiendo en falsedades vergonzosas como los "libelos de sangre").

    No sé si te referías a eso. ¡Salud!

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    1. Gracias por tu respuesta, Hombre-Lupa. Sí, mi pregunta iba por ese lado.

      No debemos olvidar al catarismo, que también tenía esa visión dualista, según la cual el Dios del Antiguo Testamento sería el mismo Satanás y una concepción sobre Cristo como entidad inmaterial. Otto Rahn, esoterista alemán afiliado al NSDAP, tenía un especial interés por la doctrina cátara, y de hecho se sospecha que su muerte fue producto de un suicidio ritual que imitaba una práctica de los cátaros conocida como "endura". Supongo que, como tú afirmas, para un antisemita que quiere seguir considerándose cristiano sin que los cables mentales le generen un cortocircuito, esta visión dualista es bastante cómoda y fácil de llevar.

      Cambiando de tema, y hablando del ateísmo, cuestión que tratas en tu entrada, te comento que fui ateo durante la mayor parte de mi vida, aunque mi ateísmo no se limitaba al mero "si no lo veo no lo creo", sino que en su momento pretendí darle bases teóricas medianamente sólidas. Hoy en día, el veo el ateísmo como una actitud arrogante, pues sostenerlo implica tener fe en que no hay elementos ajenos a nuestra percepción y a nuestra capacidad de entendimiento.

      Además, si bien una persona puede cometer toda clase de atrocidades en nombre de una religión, lo cierto es que cuando la idea de Dios es abandonada, los límites morales desaparecen inmediatamente (eso fue lo que de alguna manera demostró magistralmente William Craig Lane en su debate con Sam Harris). La soberbia es el pecado original, y en muchos casos, la fuente de la destrucción del hombre por el hombre. Y para mí el ateísmo, tal y como lo han sostenido, por ejemplo, los marxistas clásicos, es producto de la soberbia.


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    2. Me parece evidente que el nazismo es una ideología profundamente tanática, ya que citas a Otto Rahn. Llama la atención la cantidad de suicidas que tiene entre sus filas. Hasta la bella Unity Mitford quiso suicidarse, quedando p'allá. La historia del siglo XX es uno de mis platos favoritos, y siempre que he leído sobre el tema he notado que en general al nazismo, más allá de su perversidad doctrinal y práctica, le falta vida. Es algo difícil de explicar pero que más gente ha notado, sobre todo en su arte, muy kitsch y plomizo. Para quien conozca la saga californista Star Wars (difícil de desconocer en este mundo nuestro tan audiovisualizado .... por cierto, la entrega VII tiene una pinta horrible), notará el fondo tanático del Imperio, en el que no hay ni una brizna de hierba, ni mujeres ni nada, todo metálico y muy "huno" siguiendo la línea propagandística aliada: seguramente Lucas se inspiró en ese nosequé mortuorio del nazismo (los visitantes de "V" eran mitad nazis mitad soviéticos).

      El catarismo es un movimiento muy interesante, es normal que haya despertado fascinación en gente inquieta. Con todo, los movimientos con pretensiones de pureza suelen acabar en callejones sin salida. Cuanto más "impura" sea una religión, más exitosa será. Eso no es justificación para la cruzada, ojo. A mi entender Inocencio III queda como uno de los personajes más negativos del Medievo.

      El ateísmo teórico hoy en día no parece existir. Venía en el pack de los progresismos marxistas que empezaron prometiendo asaltar los cielos y terminaron colocando pirámides de cráneos en Kampuchea. Queda el ateísmo de siempre, el que lleva toda la vida existiendo, el de la increencia habitual mezclada con superstición, la del que blasfema en la taberna pero que si le encuentran un bulto raro empieza a rezar toda clase de sortilegios.

      ¡Salud!

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  4. Goooool de Francisco mediando en la cuestión Usa-Cuba. La pintaban calva para todos: Usa quiere fumarse todos los posibles aliados de Rusia en plan "no alineados", Cuba ve que lo de Venezuela y su crudo "revolucionario" puede acabarse un mal día, y desde el punto de vista católico ni qué decir, terreno abonado toda vez que la Iglesia puede prometer que su doctrina social frenará el desmantelamiento de aquellos pilares de que presume el castrismo: sanidad y educación.

    Tarde o temprano tenía que pasar, y el asunto ruso y petrolero han ayudado, seguro. El cambio de situación diplomática de la hermosísima isla, toda una perla de valor incalculable, en la geopolítica useña, la reordenación de las rutas del narco y la progresiva infiltración de fondos canadienses en todo el Caribe dará mucho juego para los espectadores atentos. A efectos de la catolicidad, es un éxito extraordinario para Francisco que ya de entrada neutraliza la infiltración useña vía determinados evangelismos. Cuba puede volver a ser más pronto que tarde punto de irradiación católica en la sorda pugna entre cosmovisiones que se está dando ahora en América.

    En Europa no. Europa vendió su alma por un expositor de cupcakes.

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  5. Bueno leyendo blog tradicionalistas católicos el papa francisco es un antipapa(inválido y hereje) y benedicto XVI fue el último papa de la quinta edad de la iglesia . Pedro romano será el único papa de la sexta edad

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  6. Hombre, la doctrina va cambiando con el tiempo, un papa del siglo IV y otro del XIX se considerarían mutuamente herejes en casi todo, es normal hasta cierto punto que Francisco haya caído gordo en algunos sectores. Ahora, que a partir de ahora la Iglesia va a notar transformaciones porque entra en una nueva era, pues seguramente. La idea de Cristiandad europea, como un todo, ya no es posible y el renacimiento de Europa (que tardará lo que tenga que tardar pero que llegará) se articulará más bien en cristianismos nacionales, en oposición al globalismo (al que, no nos engañemos, la catolicidad no está plantando cara al menos aquí -en América sería otro tema- y no lo digo por el católico de a pie sino por las estructuras católicas, que van a lo suyo y lo suyo no suele coincidir mucho con los intereses del pueblo).

    Donde sí puede haber un catolicismo digamos clásico sería en Iberoamérica, el sitio donde puede tener más futuro a medio plazo y donde en vez de mera apatía como aquí hay rivales religiosos. El evangelismo ha intentado el salto al poder recientemente en Brasil, por ejemplo, y lo seguirá intentando.

    Pienso que lo mejor es que el obispo de Roma sea sólo obispo de Roma y que cada país articule su iglesia del modo mejor para sus intereses. Un papado para América y los emergentes, sí, pero Europa tiene problemas específicos y la influencia de Roma ya ha sido aguantada de sobra desde Rómulo y Remo. Una Iglesia como multinacional sólo es negocio para ella.

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  7. iglesias "nacionales" ya hay en algnos paises europeos,esta la iglesia Anglicana en el Reino Unido, que es como un hibrido entre catolicismo y protestantismo, con ramificaciones en el commonwealth;las iglesias ortodoxas orientales,como la griega,la rusa,la serbia, etc que son sucesoras de la de Constantinopla, ademas de las iglesias nacionales copta, armenia, etiope, caldea y habra alguna otra mas.

    no seria la primera vez en la historia que intente crease una iglesia de bases nacionales,pues ya lo hicieron Lutero y Enrique VIII en su momento.

    por otra parte,la iglesia catolica romana es universal(ya el mismo cristianismo en general es universalista) como para que deje de ser una "multinacional" o se reduxca a una iglesia italiana simplemente...
    que esta en decadencia desde hace rato ya se sabe.

    yo apuesto por los paganismos que hagan regresar a Europa y America a sus verdaderas raices.
    un saludo

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  8. Precisamente esas iglesias nacionales ya existentes son las que estarían en condiciones de apuntalar una resistencia al globalismo. Véase el ejemplo de los coptos en Egipto, que presumen de ser los descendientes de los antiguos egipcios, es decir, que se habrían abstraído históricamente de la globalización islámica del siglo VII y siguientes. Ya ha pasado tiempo y siguen ahí, por número de millones.

    ¿A qué te refieres cuando dices que los paganismos harán regresar a Europa "a sus verdaderas raíces"? ¿Qué culto tienes en mente? ¿El de Pigmalión, el de Melqart, el de Adonis, el de Sabacio, cuál es el verdadero, el que nos corresponde? Porque ése es un enigma que sería interesante resolver. Dime, ¿qué extraordinaria ventaja ofrecería el paganismo respecto del cristianismo, el budismo, el deísmo a secas o la mera increencia?

    ¡Salud!

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  9. las religiones paganas paleo e indoeuropeas son las verdaderas raices de Europa, tanto etnicas y folkloricas.. el cristianismo es una religion universalista que la han impuesto a la fuerza, y adoptando elementos paganos para captar a los pueblos.
    representa las identidades de los pueblos. como es en el caso de los amerindios.

    son los cultos de la naturaleza. creo que ya lo habia explicado en su momento.
    y no me parece correcto que lo tome a la ligera o lo menosprecie.
    conste que ud lo pregunto.
    ¿por que tenemos todos que volver a misa o a buscar respuestas en un libro con relatos mitologicos para solucionar nuestros problemas? o a confesarnos a un cura o a un pastor?
    yo paso de eso. habra muchos que se resistiran a eso.

    los animismos no se basan en verdades "reveladas" refleja las fuerzas de la naturaleza.
    asi que no se ilusione mucho de que Europa vuelva al medioevo con sacerdotes dictando el modo de vivir a la poblacion.

    si no me cree fijese por google, vera que hay paganismos desde Lituania hasta Islandia, incluso en Rusia, aunque no se hable en los medios masivos de informacion.
    en norteamerica tambien hay bastante de eso.
    no hablo solo de la wicca o el asatru.

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  10. Vamos a ir por partes, Ariel, y dejando a un lado que no sé a qué cultos concretos te refieres, ¿o te valen todos?, ¿son equivalentes?, ¿son intercambiables? (a eso en mi pueblo se le llama relativismo)

    Yo no necesito una religión para que me refleje las fuerzas de la naturaleza. Para eso ya tenemos el conocimiento. Es mucho más hermoso e inspirador saber lo que hay en los cielos que imaginar a personajes, generalmente bastante inmorales, en ellos. Es preferible conocer los ciclos de fertilidad de la naturaleza que pretender manipularlos sacrificando humanos y con su sangre querer hacer germinar cosechas en tierra árida o complacer a algún ídolo sombrío, o sacarle las vísceras a un pobre bicho para que un castuzo de la época se invente una interpretación que guste a otros castuzos. ¿Ésas son las raíces de Europa? ¿Las raíces de Europa consisten en genocidar a pueblos europeos enteros (como los dacios) y de paso traer como esclavos a muchedumbres desde Egipto, Siria y Nubia? ¿Las raíces de Europa son postrarse ante algún bribón ocioso y adorarle como si fuese un dios, atufándole con incienso y dedicándole estereotipados bustos por doquier? ¿Son seguir a hechiceros ignorantes que presumen de videntes pero que ni pueden conocer cuándo será su muerte ni el fin de su mundo? Aquellos sacerdotes también dictaban cómo debían vivir sus súbditos.

    No, ésas no son las raíces de Europa. Etimológicamente significa "ojos grandes" o "mirada amplia". Ésas son nuestras raíces, observar el mundo y aprender, explorar, ir más allá. Plus Ultra. No quedarse en bobas explicaciones de ese mundo y repetirlas aburridamente por los siglos de los siglos. Eso no es Europa.

    Por cierto, la Europa mitológica era una muchacha fenicia. Fenicia. Ni escandinava, ni báltica, ni de Tule, ni de las Orcadas ni de ninguna bruma lejana. ¿No te interesan las raíces de Europa? Búscalas en Tiro, hoy Líbano, no en los fiordos.

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  11. Europa volverá al Medievo, de eso no te quepa ninguna duda. ¿Qué piensas, que este neopaganismo actual durará mucho? Este neopaganismo que ha hecho de la tablet, la cirugía estética, los ansiolíticos, la tele, el guasap, los "observatorios", los esclavos energéticos, las tarjetas de crédito, la stand-up comedy, las subvenciones y las fiestas con bongos los nuevos Zeus, Apolo, Artemisa y Hefesto de hoy tiene el tiempo descontándose hacia atrás, tic tac tic tac, dirigiéndose hacia su muy necesario fin. Porque su fin, el final de este hastiante revolcarse en lo material, será la campana del despertar de Europa. Y Europa se aferrará a imágenes como la Virgen con el Niño, el Resucitado cegando a los soldados, san Jorge dándole lo suyo a la bestia del Inframundo, etc etc. Y vencerá, porque esas imágenes conectan con las verdaderas raíces de Europa, las que llevamos en la sangre: la elevación sobre lo material, la lucha contra el mal, la protección del débil, el valor de la familia, la verdad como luz que ciega para después permitir ver mejor.

    ¿Por qué crees que el cristianismo se impuso? ¿Fue siempre por la fuerza? No, ni mucho menos. El cristianismo, desde tiempos antiguos, fue religión de prestigio. Los suevos, politeístas ardientes que incluso rendían culto a Isis (¡vaya!), se cristianizaron con naturalidad como lo harían casi siempre los feroces vikingos (algún caso de evangelización forzada, curiosamente, acabó mal), los primeros rusos y muchos otros pueblos alejados de la órbita mediterránea. Hoy en día, mientras le dedicas atención a los mil y pico de lituanos que serán neopaganos o a las wiccanas, el cristianismo crece a gran velocidad en el oriente asiático, en virtud de su prestigio. Y de eso sí que no se habla en los mass media. Se vieron obligados a hablar de la visita de Francisco a Corea del Sur porque con los escandalosos baños de masas que se pegó cantaba mucho no decir nada. Así fue.

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  12. esta mezclando cosas y conceptos que nada que ver...
    a ver.
    el paganismo verdadero seria el sustrato etnico y cultural europeo, el cristianismo seria el superestrato, nucleo a los pueblos europeos. pero las antiguas religiones ancestrales pre-cristianas eran eso, la espiritualidad ancestral. las raices primarias.

    ud esta hablando de idolatria y fenomenos de la sociedad consumista que no es lo mismo,y desde la mas abyecta ignorancia. me parece que se esta yendo por la tangente...

    o hay una realidad que no quiere ver..

    respeta a todas la religiones incluso al budismo,y a las paganas las menosprecia tratandolos como a un chiste.
    eso es reflejo de que los cristianos se creen que su Fe es la verdadera y las creencias de los demas son basura. ahi esta la soberbia.

    de paso le informo que en la antiguedad las mujeres(sobretodo en las tribus celtas) tenian mucha autonomia y libertad, en el medievo cristiano fueron relegadas y no tenian voz ni voto.
    y hasta entonces nucna se mataba en nombre de ninguna fe.

    confunde las religiones paganas clasicas con lo que hacia Julio Cesar. los reinos cristianos tambien genocidaban pueblos.

    ud si cree que en europa van a regresar a ir a misa y a hacer votos de castidad siga soñando,pero no falte el respeto a los recosntruccionismos paganos. y no los mezcle con modas new ages ni tribus urbanas.
    y tampoco digo que va a haber conversiones masivas a esas religiones ni a tener presencia mediatica en los medios.
    que el cristianismo crezca en Asia es un fenomeno paralelo, ahi es nuevo, es tanto como que el Islam va a crecer en Europa. ni uno ni otro..
    en Asia no tuvo el desarrollo que tuvo en occidente,ahi su presencia es mas residual.
    y como si no hubieran catolicos que usan tablets y whatsapps yo que no soy nada religioso no uso nada de esos aparatos,ni celular ni nada, sirven para imbecilizar al hombre moderno...
    yo creo que confunde las cosas.

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  13. Ya he dejado claro en la política de moderación de comentarios que no voy a enzarzarme en estériles discusiones ni sobre odinismos ni sobre nada por el estilo. Cada uno que cargue con lo suyo. Y menos con faltas de respeto como "desde la mas abyecta ignorancia" (sic). ¿O es que mi blog se caracteriza por la ignorancia de los temas que trata? A mí me parece que no. De modo que si quieres faltarle al respeto a un bloguero, busca otro blog.

    También he dicho que éste no es un blog de apologética cristiana. Lo he dicho varias veces. Por tanto, aquí no tiene que venir a nadie a discutir conmigo si la gente va mucho a misa o no va, o si hace votos de castidad o se traviste de furcia como unos cuantos emperadores paganos y se prostituye en los barrios bajos.

    Por otro lado, ¿a santo de qué hay debate si vienes y me dices que no eres "nada religioso"? ¿Ganas de marear la perdiz o de hacerme perder el tiempo? Irreligiosos registrados en un foro odinista, o discutiendo sobre si el paganismo es mejor que el cristianismo, vivir para ver.

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  14. mire, no me importa que no publique mis mensajes, lo importante es que los lea..
    solo le quiero decir que negar las raíces paganas de Europa es lo mismo que negar las raíces sintoístas de Japón, el sintoísmo es el sustrato folklórico de ese país, después vino el Budismo que seria un superestrato. o las raíces taoístas y confucianas de China..
    incluso se habla de indigenismo europeo refiriéndose al identitarismo... como el indigenismo americano. ud no puede borrar una parte de la historia y autoconvencerse de que Europa no existía antes del cristianismo.
    si es creyente cristiano por mi bien,pero no falte el respeto ni basuree a los credos paganos y animistas de Europa, Asia Africa y America.

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  15. Más arriba te pregunté por deidades como Melqart, Adonis o Sabacio, que recibieron culto en Iberia y que venían de fuera. ¿Pertenecen a las raíces paganas de Iberia o son un "superestrato"? Porque son sobrevenidas. Los panteones indoeuropeos venidos de muy lejos, mucho más lejos que Canaán, ¿son las raíces paganas o un superestrato también? ¿Es sólo "superestrato" el cristianismo y cultos venidos de fuera sólo unas décadas antes pertenecen mágicamente a nuestras raíces? ¿Y los cultos anteriores a esas deidades sobrevenidas? ¿Dónde están?

    Si pudiéramos conocer la religión primigenia de los europeos, a lo mejor el debate tenía sentido. Pero no la conocemos. Conocemos fragmentariamente religiones muy posteriores, que en los giros de la Historia se toparon con otras (las abrahánicas) y no las sobrevivieron, salvo algunos pueblos en lo que hoy es Pakistán. Por eso no tiene ningún sentido hablar de "indigenismo europeo" porque no sabemos bien, por falta de fuentes, cómo era su panteón. Seguramente su religión era muy poco elaborada, de ahí que la riqueza de nuestras concepciones religiosas no provenga milagrosamente de "la gente", sin más, sino de grandes reformadores religiosos como un Zoroastro o un Jesús, personajes que llegan después. Pretender despojarse de lo histórico para llegar a un momento prístino y puro en los orígenes (por cierto, es un reflejo mental proveniente de Génesis) conduce al error, pues de ese momento hemos sido simbólicamente expulsados. El hombre se realiza en la historia.

    Yo no pretendo borrar parte alguna de la Historia ni decir que Europa no existía antes del cristianismo. Es más, Europa abarcaba regiones que ahora son tenidas como extraeuropeas. Insisto en que Europa personaje mitológico es FENICIA. Ni estoy "basureando" nada. Lo que sí digo es que hablo desde la perspectiva de un nacionalista ibero que ve cómo sus antepasados libraron combate contra odinistas de verdad (que desde el año 844 quisieron robarles y esclavizarles) Y LES VENCIERON. Por tanto, el "odinismo" como recurso político a posteriori para "recuperar Europa" es un insulto a mis antepasados, amén de una frivolidad. Pero bueno, dado que como has dicho no eres religioso, no tiene sentido que defiendas unas religiones por encima de otras usando el único criterio de que llegaron antes.

    ¡Salud!

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  16. Melkart,Adonis y Sabacio eran deidades fenicias,semiticas,como Baal y Astarte. no tienen nada que evr.. mire, cada pueblo tenia su propio panteon,todos los panteones estaban muy relacionados, el griego y romano,el celta,el eslavo,etc. el odinismo no es el unico sendero pagano. reducir todo a porque los vikingos saqueaban las costas de Galicia(poblada por suevos siglos antes,tambien odinistas)como un pretexto para minimizar y basurear al paganismo me parece argumento muy pobre...

    a ud le ofende que haya españoles que sean asatruars u odinistas? pues restaure el culto a las deidades ibericas y celtiberas que serian lo mas autoctono como le dije antes. el cistianismo tambien fue impuesto y durante la opresiva dominacion romana...
    ademas ni los suevos ni los vikingos imponian su religion,eran barbaros pero no imponian su Fe como si hacian los cristianos.
    no meto a los visigodos porque ya eran cristianos arrianos cuando llegaron a la peninsula.
    y hablo de europa,el continente como entidad historica, no del personaje eponimo de la mitologia griega.
    saludos

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  17. Inasequible al desaliento. No entiendo tu insistencia, francamente. Si fueses odinista, la entendería. Tendrías una causa. Pero como ya dijiste más arriba que no eres religioso, ¿qué me estás contando de paganismos y cristianismos? Salvo que en realidad bajo la socapa de "odinismo" en realidad haya otros temas.

    Veo que sobre los suevos tienes muy poca idea. De entrada, los suevos no eran bárbaros. Los suevos no esclavizaron a millones de personas, ni genocidaron pueblos europeos enteros por oro, ni crearon un Coliseo para que la gente viera peleas a muerte entre mujeres y enanos. Eso sí es barbarie, y en eso no incurrieron los suevos. Por cierto, ese pueblo ya tuvo un rey católico CUATRO SIGLOS ANTES de las incursiones vikingas. El cristianismo se impuso por la fuerza en algunos casos (demostrando que el paganismo, tan "enraizado" él, tenía la mandíbula de cristal) pero en la mayoría se extendió porque era, repito, una religión de prestigio. Eso vale tanto para los suevos como para los propios vikingos, para los primeros rusos y para los chinos y coreanos de hoy.

    En efecto, algunas de esas deidades son de origen semítico. Pero son paganas, ¿no? ¿Que llegaron luego y había otros cultos antes? ¿Y? De lo que creía la gente hace 20000 no sabemos prácticamente nada. Sabemos tres o cuatro cosas. ¿Cuál es la propuesta, agarrarnos a esas tres o cuatro cosas olvidándonos de lo demás como si no hubiera existido? Un europeo de hace 20000 años, si viera hacernos eso, renunciar a nuestra cultura por rebuscar el sentido de la vida lejos de nosotros mismos, pensaría que estamos transtornados. El sentido de la vida y del pueblo está aquí y ahora, en el 2015. No hay que obsesionarse con las raíces (o como nos las imaginamos, según nuestro sesgo y nuestro desconocimiento) y sí hay que pensar más en el tallo, las ramas, las hojas, las flores y los frutos. Porque sin flores y sin frutos las raíces carecen de importancia.

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  18. Estimado Ariel, dos puntos. Ya en su momento expuse mi política de moderación de comentarios, haciendo hincapié en que me molesta muchísimo, pero muchísimo, tener que censurar alguno. Habrá a quien le importe un bledo censurar, pero a mí no me gusta nada. Además, me caes bien. Eso sí, ya lo he dicho antes y lo vuelvo a decir:

    -Éste no es un blog de apologética cristiana. No quiero ponerme a discutir sobre si el cristianismo es mejor que el culto a la reina Mab o no.

    -No tiene sentido el enroque en una discusión que carece de sentido. Ni tú me vas a convencer a mí ni yo a ti. Llevas varios mensajes repitiendo algo que son consideraciones subjetivas tuyas, perfectamente lícitas pero ya expuestas. Y no sé que pueden sacar en limpio terceras personas al leer todo esto, salvo que no estamos de acuerdo. Y más teniendo en cuenta que tú mismo has dicho que no eres religioso, es decir, que no crees en -por ejemplo- la existencia del tal Odín (mira, en eso sí estamos de acuerdo), lo que hace aún más gratuito todo este enroque.

    -Dado que la LPI ha entrado en vigor el día 1, prefiero que no se pongan links. Con el tiempo y según evolucione la situación puedo verlo desde otra perspectiva pero por ahora me siento más cómodo así. Seguramente soy un agonías y un exagerado, pero dejadme ser.

    ¡Salud!

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  19. momento, cuando dije que no creia en la existencia de los dioses? el no ser religioso no implica ser ateo ni agnostico. se le acabaron los argumentos, entonces tiene que conlcuir con este mensaje,me parece penoso.

    aqui el que empezo la discusion fue ud mismo cuestionando algo que dije que europa regresaria un dia a sus raices paganas, como poniendose a la defensiva.
    lo que usted dice tambien es muy subjetivo, y con el paganismo es bastante despectivo.
    no hace apologia cristiana pero le dedica unas cuantas lineas al Papa y asegura que europa volvera a estar bajo la imagen de la virgen y el niño.

    la Señora de las alturas ud mismo dijo en otro post que era pre-cristiana,eso no es una entidad animista pagana? asimilada a la cristiandad. como Santa Brigida,en origen una deidad celta,y yo hace poco estuve en una ceremonia al aire libre en su honor.
    no saque conclusiones precipitadas de algo que yo no dije, en ningun momento negue la existencia de los dioses mitologicos, eso lo dice ud para acomodar la discusion a su manera. yo sí pienso que existen,de alguna forma.
    un pais como Grecia tiene raices tan paganas como filosoficas,el cristianismo ortodoxo vino despues y se asimilo a la cultura griega.

    los españoles y britanicos tambien masacraron y esclavizaron indigenas americanos de igual modo que los romanos en sus conquistas.
    y el imperio romano cristianizado a partir de Constantino y Teodosio siguio siendo el mismo.
    eso le remarco,y son argumentos. como no los tiene y no sabe conque salir entonces sale con esta respuesta. a mi me vale.
    no me importa si lo postea o no, pero ud lo lee.

    y no me diga eso, a mi me parece mucho mas incoherente afirmar ser liberal y al mismo tiempo ser "cristocentrista" y pedir que europa vuelva al medievo. cuando un liberal aboga por una sociedad laica(pero sana) no la vuelta a sociedades teocraticas.
    saludos

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  20. Ariel:

    -Lo que te parezca o te deje de parecer penoso es algo que es mejor que comentes en otro blog, y además me resulta indiferente.

    -Yo no empiezo discusiones. Yo publico artículos, y luego la gente puede entrar a comentar, puntualizar, discrepar y en alguna ocasión como la presente también a molestar.

    -En el ejercicio de mi libertad de expresión puedo ser todo lo subjetivo que deseo ser, y más en mi blog.

    -El paganismo no es una cosa monolítica, incluye de todo y en ese todo hay cosas estupendas y otras ridículas. Me reservo el derecho a criticar las que considero ridículas.

    -Le dedico líneas al Papa porque me place hacerlo y no porque sea apologética, de igual manera que le he dedicado un artículo a Lazar Kaganovich y ni soy judío ni ucraniano ni comunista ni me dejo bigote.

    -La Señora es efectivamente una entidad precristiana, como lo son los bosques, los mares, los púlsares y los cuásares. También Abrahán y Moisés son precristianos. ¿Y?

    -Santa Brígida (suponiendo que te refieras a la irlandesa) no es ninguna deidad celta en origen. En todo caso, y es posible aunque discutible, algunos rasgos folclóricos previos se colaron en su biografía.

    -Si crees o no crees en los dioses mitológicos, tanto me da. Te concedo encantado que creas, o no creas, pero no me lo cuentes aquí.

    -Mataron y esclavizaron muchos pueblos. También los mongoles, los japoneses, los zulúes, los aztecas, etc etc y no veo que se insista mucho en que carguen con complejos de culpa. Ahora, si el que obró mal fue europeo, o cristiano, o ambas cosas a la vez, al parecer sus descendientes que nada tuvieron que ver han de andar con la cabeza gacha por culpabilidad colectiva. Yo no comulgo con eso.

    -Si crees que no tengo argumentos, desde aquí te invito a que intervengas en otro blog cuyo administrador sí tenga argumentos, y que tengas una amena charla con él, o ella.

    -Que te parezca incoherente si soy liberal y cristocéntrico me trae completamente sin cuidado. Y lo que me faltaba era que me viniera alguien a dictar por qué debe abogar un liberal.

    Doy por concluida la discusión.

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  21. " (los predicadores son siempre una avanzadilla para derribar los muros de la identidad nacional)"

    Eso confirma lo que muchas veces he pensado, las religiones abrahamicas siempre han sido agentes destructores de culturas y civilizaciones, buscando de ese modo uniformisarlo todo y buscar alguna especie de monoculturalidad(tal vez pretendiendo imitar a la aburrida cultura de la antigua judea). Solo hay que ver el caso del islam el cual ha borrado por ejemplo en Egipto casi todo atisbo de su pasado preislamico. Menos mal que quedaron las piramides, las momias, palacios faraonicos y demas...

    En el caso europeo, me parece un autentico milagro que se haya conservado mucho de la Europa precristiana.

    Bueno, no me extraña, los cristianos protestantes(que se supone se apegan mas a la bilblia) se la pasan llamando paganos a los catolicos.

    Alejandro

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  22. Hola, Alejandro. Me temo que no son tan fáciles las cosas. No es lo mismo el wahabismo yihadista que el sufismo, de igual manera que el cristianismo esotérico no debe ser confundido con el catolicismo romano puro y duro (es más, fueron enemigos). ¿Es lo mismo un derviche que un zumbado con explosivos adheridos al cuerpo? Por otra parte, antes de la expansión de cultos abrahánicos ya había globalizaciones brutales e incluso genocidas. Cito a Roma porque es la más conocida y la que da más ejemplos, porque es la que más triunfó (otras habrían hecho igual pero no pudieron tanto). Roma destruyó ciudades enteras (con sus templos y sus papiros) e incluso etnias enteras. Eso sí, luego repobló el continente europeo con muchedumbres de esclavos venidos de Siria, Egipto, Nubia, Arabia, etc (algo muy "identitario", sin duda), hasta el punto de que en las inscripciones funerarias de la capital en el pagano siglo II eran en un 90% de nombres extranjeros. En el caso concreto de Egipto, lo normal es que unos días o hasta unas horas después de un rito funerario los salteadores arramblasen con todo el ajuar. Las momias eran a menudo empleadas en bebedizos y remedios. También Roma contribuyó a la ruina del legado egipcio, y no poco. En general la historia de la Antigüedad fue una historia de destrucción sobre destrucción, y también una historia de globalizaciones por las malas. Curiosamente, el único país que resistió a la globalización helenística fue el Israel de los Macabeos, nación galvanizada por un culto abrahánico. Qué ironía, ¿verdad? También un culto abrahánico ha impedido la completa globalización religiosa, cultural y étnica en Egipto: los coptos, que presumen de ser descendientes (incluso de sangre) de los antiguos egipcios. Y un culto abrahánico (el cristianismo en general) es el que nos la legado la idea de Europa como una unidad, como un mismo pueblo, idea que jamás existió en tiempos paganos. De hecho, Europa era una figura mitológica fenicia. No existía nexo de hermandad entre un cretense y un señor de los fiordos. Ahora lo hay.

    ¡Salud!

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