sábado, 22 de noviembre de 2014

Californismo (I). Idea general y curso histórico





--Nota bene: apareció en este blog una primera aproximación al californismo, en cinco partes y referida sobre todo a la postmodernidad, durante el verano del 2013. Con posterioridad fue reelaborada y ampliada en un serial que llevaba nueve entregas. Nuevamente me propongo una reexposición del tema, aprovechando lo ya escrito y puntualizado, procurando que sea una versión omnicomprensiva del fenómeno.

Hay que decir antes de nada que las grandes batallas incruentas se libran en el interior de la gente, en su mente. Quien domina el pensamiento de una generación convierte a ésta en esclava. Todos estamos sometidos a un bombardeo audiovisual en parte errático y en parte teledirigido, que nos impide pensar con claridad y nos engaña con falsas nociones de omnipotencia, de ruptura con la tradición y de un falaz cosmopolitismo. Vivimos anegados en bellas visiones prefabricadas por otros, y en mentiras que alguien ha enunciado por nosotros.

La autonomía del propio pensamiento, la emancipación respecto de la generación industrial de imágenes engañosas, la renuncia a un idealismo consumista de plexiglás, son imprescindibles a la hora de pensar como humanos realmente libres. No lo olvidemos ahora que nos vamos a adentrar en el universo de la manipulación y la falsedad.


--Nota bene bis: si bien siempre agradezco que los contenidos del blog se difundan, en el caso del estudio de la cosmovisión californista lo agradezco mucho más. Si alguien desea compartir esta serie de artículos con otros potenciales lectores, diré que me parece muy buena idea. ¡Salud!



QUÉ ES EL CALIFORNISMO

Es complicado definir de buenas a primeras de qué estamos hablando, pues no se trata de una ideología tal y como entendemos el concepto. Más bien hay que hablar de una cosmovisión. Por poner un ejemplo, es relativamente fácil definir la ideología marxista clásica con la suficiente nitidez, porque tiene un nacimiento puntual: los escritos de Marx y Engels. Es una ideología que capta el espíritu de los tiempos, que no nace desgajada del momento social y espiritual de su época, pero que tiene un arranque rastreable, una trazabilidad: lo que dos señores dejaron escrito. Con posterioridad, el marxismo clásico va admitiendo transformaciones, reajustes, nuevas interpretaciones según discurre su andadura en la modernidad. De un punto concreto va irradiando a su alrededor.

El camino inverso es el de las mitologías. Éstas recogen jirones de creencias y fantasías que suelen tener en común un determinado ámbito geográfico y una serie de ideas-fuerza teñidas de una sensibilidad difusa. No hay mitologías claras en un principio. Sin embargo, poco a poco, por la vía del rito y de la tradición la mitología se va asentando, se va cohesionando con el tiempo, sin prisa. No todos los elementos míticos de una cosmovisión maduran a la vez. Necesitan una andadura intrahistórica, por decirlo como Unamuno. Y finalmente, un día un inspirado poeta toma todos los elementos míticos, que han adquirido aire de familia, y los codifica en una oda que es considerada a partir de entonces el texto definitivo sobre el mito. Ese camino inverso es aplicable con mucho mejor tino al californismo, por lo cual éste es ante todo mitología contemporánea, un arsenal de sueños y ocasionales desvaríos que en cuanto es consciente de su propia existencia y de su propio poder intenta apoderarse de las mentes de los ciudadanos occidentales, desplazando las ideas y creencias tradicionales.

 El californismo no se basa en ideas demasiado claras, ni en conceptos demasiado definidos, ni en datos, ni en proyecciones racionalizables; en realidad se alimenta de sensaciones, de sueños, de anhelos, de miedos. Es una cosmovisión sentimental, con algo de caprichoso y zigzagueante. No se puede zanjar en dos líneas de un libro de texto o una entrada de la wiki como una ideología. Es también una cosmovisión blanda y postmoderna, que cuando se impone lo hace con mucha mano izquierda, pero que prefiere no imponerse: prefiere impregnar las mentes de la masa social y adoptar las formas caprichosas de ésta. Es, por tanto, una cosmovisión líquida.

Lo llamo californismo por una mera cuestión de coherencia geográfica y espiritual. Durante la modernidad y la actual postmodernidad varias ciudades y regiones occidentales han irradiado sus valores y creencias. El Londres de los darwinianos y los espiritistas, que acogió a Marx y décadas después a Freud, es un buen ejemplo al igual que el París de los masones especulativos, los rosacrucianos y los orientalistas. Así igualmente Nueva York, ciudad que en los felices años veinte causó una hondísima impresión a quienes la visitaban. De nuestro Lorca al matrimonio de Fritz Lang y Thea von Harbou -que crearon "Metrópolis" (1927) de vuelta a Alemania-, la urbe de los skyscrapers o rascacielos asombraba a todos por el titanismo de las nuevas torres babelianas que osaban arañar las estribaciones de la morada divina. El hombre parecía querer asaltar los cielos por la fuerza de su vigor constructivo. Tengamos en cuenta que ahora hay muchas ciudades así, pero en los años veinte sólo Nueva York era como Nueva York.

NY fue también, en buena medida, la nueva ubicación para el hombre del futuro, para el Superhombre, para la criatura humana avanzada y perteneciente a una especie orgullosa y desafiante, henchida de hybris. Dos machos-alfa de la cultura popular se relacionaron con NY. El primero, King Kong, representaba un pasado atávico que la humanidad arrogante y tecnocrática admiraba por su increíble poder físico pero por ninguna cosa más, siéndole indiferentes su gallardía y amor por la libertad. Por tanto, en la torre de Babel ese superhombre atávico sobraba, y mucho. No representaba una rebelión contra el orden natural: al contrario, denunciaba con su actitud bestia y libre su repulsa contra el orden antinatural urbano. Kong terminó acribillado.

El segundo macho-alfa neoyorquino fue Supermán (la ciudad fue bautizada como Metrópolis para la ocasión, lo que refuerza su idea de capital imperial), creación de dos tebeístas judíos (I) y que cumplía con uno de los requisitos deseados por muchos judíos de la diáspora: pasar desapercibidos con sólo llevar una vida estándar. De ahí la explicación de por qué nadie reconoce al superhéroe a pesar de que su único disfraz son unas gafas. Al contrario que Kong, Supermán proviene de una tecnocracia hipercivilizada que en su momento colapsó, bajo las fuerzas de la terrible y odiada Naturaleza, de modo que resulta un mito mucho más presentable para el american way of life que se comenzaba a predicar, aunque aún tímidamente (los totalitarismos eran aún muy populares en los años treinta). Significativamente, la primera versión para el cine (dejando aparte el estreno en salas del episodio piloto que interpretaba George Reeves), fechada en 1978, trasladaba el clímax muy lejos de NY, a la Costa Oeste, a California, allí donde Supermán llevaba a cabo el mayor acto de rebelión del Hombre contra la Naturaleza: la inversión del tiempo.




Desde finales del siglo XIX el pensamiento utópico europeo comienza a revestirse de ropajes tecnófilos. El desarrollo humano de la tecnología aplicada a la sociedad disparó la imaginación de los intelectuales. Éstos habían pasado a ser los sustitutivos del clero en la nueva sociedad, los nuevos sacerdotes encargados de influir en los gobernantes y alimentar sus ideas. La necesaria humildad de lo humano hacia el Universo y la realidad comienza a ceder. Es posible crear el soñado Paraíso en esta vida. Podemos hacer llegar el Reino gracias a nuestra capacidad creadora. ¿Cómo? Mediante la tecnología sabiamente aplicada y dosificada por un conjunto de élites más o menos opacas, unidas recíprocamente por lazos de obediencia partidista o masónica. Los últimos siglos de la andadura humana no son los de la razón. Muy al contrario. La modernidad se caracteriza por soñar alto y fuerte, así como por la soberbia de querer imponer sus sueños.

Todo lo previo estorba a la modernidad. La familia, la nación, la cultura, la propia identidad. Desde hace ciento cincuenta años las ideologías modernistas han querido darle la vuelta al ser humano como si fuese un gorro, con el objeto de hacer que encaje en un molde prefijado por una élite de nuevos sacerdotes. Los hallazgos de Darwin y Wallace alimentaron la imaginación de las élites. Los dos investigadores habían dinamitado las bases del fijismo de las especies, pero no previeron que sus tesis se convertirían en una moda que preconizaba que "hacer evolucionar" al humano era algo relativamente sencillo, y no una penosa tarea de millones de años. Por supuesto, la evolución seguiría un camino ascendente, hasta la sustitución del hombre divinizado por un Superhombre tecnocrático, y esa evolución sería acelerada por las conquistas científicas humanas. H. G. Wells no veía lejana esta predicación para todas las sociedades avanzadas, infiltrada en el pensamiento socialista (carente de referentes religiosos) y llevada en volandas por los nuevos medios de comunicación. El control de la educación, las rotativas, después la radio .... no sólo hacían el mundo más pequeño y globalizado sino que además permitían que un reducido grupo de nuevos sacerdotes modelasen las ideas, sentimientos e inclinaciones de un número progresivamente mayor de gente, entendida ésta como hombre-masa que es manipulado prescindiendo de aquello que le hace individual y focalizando el mensaje en lo que le convierte en común, en fungible. Ahora es incluso más notorio lo predicado por la ingeniería de las élites. Nuestra pertenencia a un macromundo de medios de comunicación instantáneos y conectados por Internet hace más sencilla la difusión de una idea viral que entra en nuestra cabeza y florece dentro de ella. No hacía falta ya una generación para cambiar las ideas y creencias de un pueblo. Bastaría con unos pocos meses. O menos. En esa situación estamos ahora.

Ya hemos dicho que importantes figuras de la nueva casta sacerdotal quedaron asociadas a Londres, que era por entonces uno de los grandes focos del proceso de mundialización, aún en pañales y planteado desde una perspectiva muy estrecha. No deja de ser curioso que Darwin tuviese como última sepultura la abadía de Westminster, también en Londres, a pesar de haber muerto en Kent. En buena medida fue una forma de decir que Darwin era uno de los suyos. Las décadas posteriores siguieron nutriendo la imaginación ensoñadora de la nueva libertad tecnológica humana, si bien el patrón barajado por entonces no era eficaz. Era un patrón colonial, consistente en desembarcar gente y logística en grandes cantidades -el californismo demostraría que no hacía falta la colonización clásica, pero no adelantemos acontecimientos-. Los nuevos sacerdotes lo tenían claro. La visión de la historia, apegada al sentido cíclico en las religiones tradicionales, había sido sustituida por otra más lineal, procedente del patriarcalismo hebreo, una visión histórica en la que la Divinidad actúa puntualmente. La linealidad de la historia fue aceptada de buen grado por la Ilustración, si bien sus cultivadores se aplicaron en cuerpo y alma para expulsar al clero clásico de sus puestos de influencia y preeminencia, con el objeto de detentarlos ellos. Des-espiritualizado el mundo, "desencantado", la andadura humana, sus penas, sus fatigas, no encontraban ya la compensación de un Más Allá reparador, confortador, sino simplemente el fin de todo. Tal visión es insoportable para el humano, que puede huir de ella de varias maneras: aturdiéndose con determinados tipos de consumismo, esperar una suerte de supervivencia post-mortem, o esperando que el desarrollo de la técnica ahuyente la muerte o bien que ese mismo desarrollo recree el Paraíso aquí, sin miedos, sin penalidades, sin recordatorios de nuestra natural debilidad. La única cosmovisión que parece querer adoptar esas cuatro vías de escape es el californismo, y veremos a qué me refiero.

Con cada cambio social, parece que el peso de la púrpura mundial se va desplazando cada vez más al oeste, allá donde muere el Sol. De la Roma papal pasamos a los modernos Londres y París, para tras la I Guerra Mundial cruzar el Atlántico y hacer de Nueva York la capital del mundo. La eclíptica nos sigue llevando más al oeste. A partir de los años sesenta NY empieza a perder encanto para el mundo mediático occidental. Pasa a ser la ciudad del Gran Apagón de 1965, que fue tenido por entonces como un aviso apocalíptico de una sociedad fallida, la ciudad de las calles sucias, de las bandas del Bronx, de la arquitectura fea y brutalista, del arte fulero, de la droga dura, de los grupos rock desesperados y autodestructivos. Mientras, California empieza a ser tenida como un Edén, como la nueva tierra de oportunidades, como un lugar fascinante en el que rara vez se nubla el cielo. La mentalidad occidental acoge este giro mitológico. Existe una pugna sorda entre dos tipos de urbe: la urbe-torre vertical y estructurada en barrios (allí puedes vivir vecinalmente en tu barriada ignorando casi todo lo demás), donde nieva en invierno, como NY, frente a la urbe-red horizontal y desparramada, inconexa, con algo de apátrida (allí tienes que coger el coche hasta para comprar el pan), donde hay más de 300 días de sol al año, como Los Ángeles. La vencedora fue esta última a efectos propagandísticos. El cambio de capital cultural useña, y podemos decir mundial, se produjo a caballo entre finales de los sesenta y principios de los setenta, mientras era presidente el californiano Richard Nixon. Hay que apuntar, eso sí, que la posterior irradiación del californismo a lo largo y ancho del mundo ha vuelto a revalorizar a NY en el imaginario colectivo, presentándola en las dos últimas décadas como urbe modernilla y de tendencias, al igual que Londres, París e incluso Berlín y Tokio, las capitales derrotadas en 1945.

Pero antes de nada explicaré a nivel personal la intuición que me llevó a aislar esta cosmovisión de las demás que bullen en la posmodernidad.


Lana del Rey. Foto: Nicole Nodland.

Cuando agonizaba el verano de 2011 me quedé prendado de una canción llamada "Video games" que cantaba una muchacha entonces desconocida para mí, aunque Pitchfork la estaba apuntando como tendencia, como figura a seguir. La cantante había nacido en Nueva York con el nombre de Elizabeth Woolridge (Lizzy) Grant, y tenía una breve trayectoria como cantautora en su ciudad natal. Al principio, cuando se presentaba como Lizzy Grant, era una muchacha rubia y desgarbada, bonita pero sin pasarse, con una nariz grande y algo convexa, que comenzaba a hacerse notar en el circuito neoyorquino de clubes. 

Poco después, Lizzy se reconvertía. La cirugía estética le dejó una nariz estrecha y cóncava, así como unos labios demasiado abultados. Su pelo aparecía teñido en tonos más oscuros. Y se había cambiado el nombre artístico: Lana del Rey, de obvias resonancias hispanas (tanto es así que cuando poco después, cuando se empezó a hablar de ella aquí, no faltaron periodistas que aseguraron que era de origen hispano). La artificiosidad de su transformación física, unida a su gusto demodé vistiendo, me hicieron pensar que parecía un personaje de David Lynch que había traspasado la pantalla. Era un tipo de belleza marciana, falsa pero igualmente atrayente, y con un toque cálido, mediterráneo. Además, el resabio español de su alias me hizo pensar en un Estado de la Unión que también goza de un microclima mediterráneo: California, hacia donde Lana se fue a vivir.

Lo cierto es que la trayectoria posterior de Lana, así como ciertas declaraciones suyas, me la han hecho bastante antipática. Pero eso no obsta para que se pueda rastrear en ella un conjunto de ideas-fuerza que notamos flotando en el ambiente postmoderno de nuestra sociedad actual y de la droga dura que es el circo mediático que nos han plantado delante de las narices. El californismo mediático tiene en Lana un prototipo vagamente indie de sus valores, los de la mujer liberada que se hace a sí misma -incluso en sentido literal, mediante la cirugía-, que antepone su voluntad a todo, que se muestra sensible y dulce pero también mandona y patriotera, el prototipo de mujer blanca sobre un pedestal, entronizada como señora y diosa, en (falsa) contraposición al patriarcalismo ambiental del mundo capitalista que la ha encumbrado e igualmente contrapuesta a los valores de estirpe bíblica de ese mundo. El prototipo popular que va por el mismo camino pero con una música más comercialista sería la impresionante Katy Perry, bellísima star californiana de cuna cuyas canciones son casi un catálogo de autoayuda para chicas, con reafirmación femenina, consumismo desaforado, atractivo físico rotundo expuesto con fetichismo, noches locas y exaltación de la propia voluntad, sin excluir el patrioterismo, y siempre con el propósito de presentar a la mujer como reina y diosa de un mundo pagafántico rendido a sus pies (II). Es importante retener este factor femenino para entender con profundidad la cosmovisión californista.

Dicho lo cual, hay que entender que nos vamos a centrar fundamentalmente en una misma zona geográfica de Usa. Y no puede ser de otra manera. Es cierto que en aquel gran país hay más centros de poder y de irradiación cultural, pero no tienen ni por asomo tantísima capacidad para calar en nuestro subconsciente, de martillearnos y bombardearnos cada vez que accedemos a un medio de comunicación del sistema. Y es evidente, a poco que se rasque un poco la superficie de la postmodernidad, que el conjunto de ideas-fuerza políticas, sociales, personales, energéticas, estratégicas, artísticas y desde luego religiosas y espirituales de lo postmoderno han sido voceadas por toda una inmensa red de emporios, instituciones, webs, emisoras, lobbies, cadenas, películas, vídeo-clips, teleseries, portales de autoedición, memes, manifestaciones estéticas, congregaciones, centros de estudios, sectas, cultos, editoriales, redes sociales, spots publicitarios, festivales y demás resortes que influyen e incluso modifican la personalidad y cuya ubicación geográfica se encuentra en núcleos de población useños como Los Ángeles, San Francisco, San Diego, San José, Burbank, Menlo Park, Santa Mónica, Berkeley, San Ramón, Hollywood, Cupertino, Sunnyvale, El Segundo, Fontana, Culver City, Stanford, San Bernardino, Palo Alto, Oakland, Long Beach, Mountain View, Compton, Beverly Hills, Coachella, Fresno, San Ramón, Malibú y Sacramento, todos ellos emplazados en territorio californiano. Por tanto, es de justicia llamar californismo a la cosmovisión que han contribuido a forjar y difundir globalmente.

Eso no quiere decir, en modo alguno, que el californismo como cosmovisión se ha de entender como circunscrito a la Costa Oeste. Numerosas realidades e irrealidades de nuestra época están teñidas de cosmovisión californista aunque disten miles de kilómetros de allí. Si bien es cierto que en esta primera entrada, para quien no haya leído mis primeras aproximaciones al tema, puede resultar algo aún incomprensible y que necesita desarrollo ulterior, no considero nada descabellado afirmar que el núcleo de poder useño de la Costa Este (la Casa Blanca, el Congreso, el condado de Arlington, Goldman Sachs, J. P. Morgan, Harvard, el MIT, la CBS y la Reserva Federal) sigue -al menos en una parte sustancial- unas líneas maestras que han sido redactadas en la Costa Oeste. Asimismo, emporios como Microsoft, Coca-Cola o Monsanto, ciudades como Las Vegas, cadenas como la MTV, concursos como Eurovisión, programas como los Teletubbies, personajes llamativos como Richard Branson, David Icke, Valeria Lukyanova o las Femen no son californianos; ahora bien, pueden considerarse californistas a efectos estratégicos, comerciales o espirituales.


La publicidad es uno de los instrumentos idóneos para generar inputs mentales. Esta mítica publi de 1971 transmite buenismo, mundialismo, irenismo, juvenalismo, consumismo y adventismo. Es difícil encontrar un ejemplo mejor que este minuto y pico de frivolidad e impostura.


Digamos, para concretar el concepto, que el californismo es una cosmovisión:

-Existencialista. El humano ha sido arrojado al mundo. Sus vínculos de clan, patria y cultura son en realidad señuelos y cadenas que impiden su desarrollo. Todo hombre es huérfano. Todo hombre es radical y desesperantemente libre. Su libertad es abrumadora, en el sentido de que no se ve a sí mismo como parte de un todo previo. Al verse arrojado a la realidad, debe pugnar por crearse él su propia realidad.

-Sublimadora del American dream. Si éste nos presenta a todo Usa como la tierra de las oportunidades, el californismo recoge ese testigo prometiéndonos que allí al suroeste esas posibilidades son prácticamente infinitas. El californismo es, por tanto, un idealismo apoyado en la dura roca del irreductible optimismo useño, según el cual el ser humano se inventa a sí mismo (la mitología useña del self-made man), e incluso se reinventa, en un panorama mental-publicitario transido de optimismo, de promesa de éxito y admiración, para lo cual el californismo desarrolló un impresionante discurso audiovisual que llamamos simplemente industria del espectáculo o show-biz pero que esconde mucho más.

-Idealista e irrealista. No sirve para entender la verdadera realidad de las cosas; antes al contrario, las falsea e impide un conocimiento cabal del mundo.

-Por tanto, es solipsista y egocéntrica. Presenta, al estilo publicitario, aquello que cada uno de nosotros quiere ver.

-Relativista. El baremo moral proviene necesariamente de nuestro ego, y es bueno tan sólo por eso mismo. El humano tiene ante todo derechos y exigencias.

-Progresista. Odia la historia y el pasado, a los que califica de errores. También detesta a la Naturaleza, que impone a nuestros deseos unos límites enojosos; su irrealismo tiende a mostrarnos imágenes de falsas naturalezas pop.

-Tecnófila. Dada su aversión a la historia, ha olvidado la etapa industrial del capitalismo centrándose en la más limpia y prístina del tecnologismo y del sector servicios. Dada su aversión a la naturaleza, pretende eliminar sus barreras, como la identidad sexual, el propio aspecto físico e incluso la muerte, proyectando el ego sin limitaciones temporales (transhumanismo).

-Igualitarista. Busca la igualación por el poder adquisitivo, procurando que cualquiera de nosotros disponga y dependa de esa tecnología que según ellos nos dará la felicidad (todo lo relacionado con internet y la informática, la sociedad del espectáculo, los wearables, etc). El californismo habla de "raza humana" y propugna un estado de cosas en que lo nacional, lo particular, carezcan de sentido y sean arrinconados como errores.

-Superficial. Exalta la juventud (y en menor medida la infancia), la expresión sonriente y la belleza física como valores absolutos.

-Irenista. Expone visiones paradisíacas de nuestro mundo e incluso de otros mundos que deberían servir de ejemplo para éste. Dado el igualitarismo de todos los humanos-consumidores, la confrontación y la violencia parecen no tener lugar.

-Anticristiana (hay californismo ateo, neopagano, ufológico y espiritista, pero todos contrarios a los dogmas cristianos) y satanista: busca hacer del hombre una especie de dios en el Universo. Eterno, siempre feliz y bello, sin preocupaciones, con acceso al consumismo irrestricto y atento a su propio ombligo.

-Adventista. La solución a los problemas de la fea y sucia sociedad del pasado no provendrán del seno de ésta, sino de una élite ultratecnológica transhumana y clarividente, casi extraterrestre (o canalizadora de entidades extraterrestres), hiperevolucionada, los nuevos sabios de la Nueva Era. Esa élite está radicada obviamente en California.

-Mundialista. La nueva sociedad californista eliminará o aliviará cualquier barrera gracias a la tecnología, la homogeneización de todos los pueblos en uno solo y la estratificación según actividad en una gran macroempresa dedicada a la información (y su manipulación), el consumo y el gasto militar, cada vez más próxima según el poder económico se vaya concentrando en menos manos.


Ahora es de necesidad que entremos a conocer cómo entró California en la historia.


Curiosa divisa: "Eureka". No debemos olvidar el poder del símbolo.


 "GO WEST, YOUNG MAN"

Esta célebre frase se le atribuye -al parecer erróneamente- a un personaje muy peculiar de la Costa Este, el político e influyente periodista Horace Greely, una mente inconformista de la época (llegó a tener en nómina como corresponsales, atención, a Marx y Engels). El Oeste era la Nueva Frontera, el vasto campo de expansión de una nación pujante y entusiasta. Pero para tan fatigosa andadura era necesaria una meta apetecible. Esa meta comenzó por tener un refulgente color amarillo.

Lo que entendemos por fiebre del oro nunca ha dejado de existir. El oro es compañero de viaje del ser humano al igual que el fuego, el perro y las bacterias intestinales. Que le pregunten a los nuevos millonarios chinos que se regalan presentes de oro macizo mientras se guiñan el ojo, a las presiones para que no se reintroduzca el patrón-oro y a la Amazonia peruana, cuya superficie deforestada se ha multiplicado por 5 desde que empezó el siglo a causa de la minería aurífera.

Los años cuarenta del siglo XIX fueron muy importantes para Usa. Por el oro y por más cosas. Bien, pues el 24 de enero del año 1848 un tal James Marshall, capataz de un aserradero propiedad de un hombre de negocios alemán llamado Johann Augustus Sutter en el pueblo de Coloma (California), descubrió pepitas de oro. El estado, que había pertenecido a México hasta dos años antes, comenzó desde aquel día a vivir una fiebre de oro que se ha hecho legendaria. Una arrolladora ola de inmigración se dirigió a aquella reedición del mito de El Dorado, en cifras asombrosas. El período febril, 1848-1855, atrajo a más de 300000 inmigrantes, venidos de casi todo el mundo pues la noticia del filón había corrido como la pólvora. En principio comenzaron a acudir, por pura razón de proximidad, gentes de Oregón y México. Después, desde la Costa Oeste, llegaron los inmigrantes nacionales en un flujo humano llamado Rush of Argonauts, pues venían por mar, rodeando todo el continente por el sur (no existía el Canal de Panamá), dado que el viaje por tierra resultaba lento y penoso, mediante las célebres caravanas de carromatos. La comunicación por ferrocarril se convirtió en prioridad nacional, articulada mediante las empresas Central Pacific y Union Pacific, y completada en 1869 al remachar simbólicamente el golden spike (tenía que ser de oro, obviamente) en Utah y con ello dar por comunicado Usa de costa a costa gracias al tren.


El valor del símbolo en la psique humana: expuesto como un tesoro digno de Indiana Jones, el Golden Spike -a pesar de haber sido clavado en Promontory, Utah- reside en Stanford, California.

A lo largo de Iberia Futura, hemos visto que dos grandes bloques poblacionales, el de origen étnico europeo o "blanco" y el de base mongoloide o asiático, o "amarillo" -en el que hay que contar a los pueblos amerindios, pero grosso modo, pues calificarlos de mongólidos de manera general es una total exageración-, se han encontrado en varias ocasiones, y de un modo más traumático que pacífico, como si compitieran por apropiarse de la banda templada del Hemisferio Norte del planeta. Es, por decirlo tomando prestado un concepto musical, un leit-motiv que se repite en varios posts (la plata española, la Vinland vikinga, el Asian fetish ....). En el caso de la presente serie dedicada al californismo, no va a ser una excepción. Téngase en cuenta que California había pertenecido a México hasta muy poco tiempo atrás y que se sitúa en la frontera entre el mundo europeo étnico de Usa y el preferentemente amerindio de Centroamérica.

Como ha ocurrido en más ocasiones, el encuentro entre unos y otros supuso una catástrofe poblacional para las gentes de origen asiático (lejano, en este caso). Antes del campanazo de salida de la fiebre del oro, la proporción en California era de diez amerindios -los famosos pieles rojas- por cada europeo étnico. En el curso de una generación, la población amerindia se volatilizó hasta quedarse en una quinta parte, mientras los europeos se multiplicaban, quizá por veinte. Aquel proceso se cobró también vidas europeas, en un lugar que se convirtió en una verdadera jungla humana plagada de delincuencia y depredación sobre las personas y el hábitat mientras algunos hacían fortuna, otros caían en desgracia (fue el caso del propio Sutter (III), quien había sido uno de los más fervientes defensores de la anexión de California por Usa -pasó a ser estado de la Unión en 1850- y que vio cómo el torrente de braceros arrasaba sus negocios) y la mayoría apenas llegaba a ver de lejos la materialización de aquel primitivo sueño americano, reflejado con visos dorados en el horizonte de un Estado que comenzó a ser llamado, con razón, the Golden State. Es desde esa perspectiva cuando podemos entender el porqué de la divisa EUREKA en el sello del Estado.

Como si hubiese algo de reflejo atávico por recuperar el terreno perdido, una muchedumbre de braceros chinos (donde a California la llamaban "montaña de oro") comenzaron a afluir hacia la nueva tierra de promisión. Muchos de ellos formaron parte del hormiguero humano que, a las órdenes de Central Pacific, extendía sus tramos atravesando desierto, nieve, fronteras de roca, cansancio mortal, explosiones de nitroglicerina y whisky. A aquella época pertenecen las primeras leyes useñas destinadas a frenar la descontrolada inmigración asiática. California pasó a ser parte del imaginario chino de prosperidad, algo que no ha variado hasta hoy: el 50% de la comunidad asiática de Usa se arracima en tres Estados, los de Nueva York, Texas y la inevitable California, donde esa comunidad atesora unos números notables y un poder adquisitivo extraordinario. La Costa Oeste useña y el Próximo Oriente, con parada en Hawai -donde existe una considerable población aborigen mongoloide-, están unidos por hilos invisibles.

Todo filón crea un hormiguero humano. Un hormiguero, entiéndase, sin la brillante organización de los de las hormigas. Ese hormiguero erige en un santiamén casas y logística urbana de medio pelo allí donde antes no había nada, o bien sí lo había pero fue arrasado para construir habitáculos humanos encima, lejos de las fuentes de subsistencia clásicas en los asentamientos humanos. Por ende, en cuanto el filón comienza a declinar, esos núcleos habitados de nueva creación se convierten en pueblos fantasma. Así le pasó a la propia Coloma, hoy convertida en algo similar a un parque temático en el que se conservan las edificaciones de entonces, aunque al menos este pueblecito aún tiene algo de población. Así ocurrió con centenares de aldeas-relámpago que quedaron deshabitadas pocos años después de bullir de gente, carros, caballos, tiroteos, lavanderías chinas, mexicanos sesteando bajo el sombrero y el sarape, damiselas, tahúres, prostitutas, pianistas, sheriffs contratados a toda prisa y ganaderos que imponían su ley a golpe de corbata de cáñamo. Así lo ha inmortalizado el cine californiano de Hollywood y así fue.

En este punto podemos apreciar una de las variaciones más profundas que el californismo aplicó al sueño americano. Éste se apoyaba, primeramente, en la filosofía vital de los peregrinos y de los padres fundadores, primando una vida morigerada, frugal, en la que cada céntimo contaba, el ahorro era crucial y los negocios optaban por la prudencia y "los pies en la tierra". Esa filosofía vital, de resabios puritanos, marcó la prosperidad de la Costa Este. La novedad que ofrecía California no era un enriquecimiento paulatino basado en la honradez y la previsión, sino -en consonancia con el filón del oro- la posibilidad de otro tipo de enriquecimiento, rápido, incluso instantáneo, y no necesariamente debido a una conducta honrada y previsora. Sueño americano: te puedes hacer rico si te lo curras y eres constante y de fiar. Sueño californiano: te puedes hacer rico de la noche a la mañana y puede que sin merecerlo mucho que digamos. Seis etapas históricas de ese sueño californista en pos de la prosperidad en el Golden State debida a un golpe de suerte que es ágilmente agarrado por el pescuezo nos permiten verlo mejor:

-El pionero que encuentra oro.

-El pequeño propietario que descubre petróleo en su terreno.

-La joven corista que consigue un papel en un film de Hollywood y es convertida en estrella prefabricada.

-El deportista del club Santa Mónica que bate un récord de velocidad y consigue contratos millonarios de publicidad. 

-El nerd que crea un software para móvil que un gigante de Silicon Valley le compra por un precio astronómico.

 -La wannabe que protagoniza un reality, se reconstruye quirúrgicamente y convertida en socialité crea tendencias, sale en revistas, encadena relaciones con famosos, le escriben un libro autobiográfico con veinte años y se erige en modelo de la "nueva feminidad".


Visto el respeto que se le tiene al paisaje, se diría que es una playa española. Pero no: es California. Fuente: Orange County Archives.

Imposible olvidar la vinculación de lo que ha llegado a ser California con el petróleo. Para los que han visto "Blade runner" (1982, Ridley Scott), recordarán al inicio las torres de refinería de Los Ángeles, en un panorama social dominado por una corporación transhumanista y habitado por gran cantidad de gentes asiáticas. El oro amarillo dejó paso con el tiempo al oro negro, como ha sido santo y seña de Occidente en el último siglo y pico. El petróleo como recurso comenzó a ser una realidad en Usa a partir de un yacimiento encontrado en el este, en 1859, poco antes del comienzo de la Guerra de Secesión, en una pequeña localidad llamada Titusville, condado de Crawford, Pennsylvania. Pero hallazgos muy superiores en Texas y en nuestro querido Estado dorado pivotaron la atención industrial hacia el brazo oeste del Sun Belt. Fue importante que el holding petrolero Standard Oil (con base en Ohio y dirigido por un neoyorquino, John D. Rockefeller) quedase atomizado en 1911 por incumplir, según la Corte Suprema useña, la Sherman Act, la más famosa ley antimonopolio del mundo. Eso permitió la diversificación empresarial hacia el Sun Belt de un modo mucho más fluido. En Texas había petróleo a manta; también en nuestra California, si bien algunos de sus capitostes buscaron una rápida diversificación de recursos. Así, Doheny y Canfield fueron pioneros en el rastreo de extracciones en México, explotando el primer pozo en las estribaciones del Cerro de la Pez, en San Luis Potosí. El abundante petróleo californiano -concretamente, las reservas de Elk Hills- tuvo incluso implicación en uno de los mayores casos de corrupción de Usa en el siglo XX, el Teapot Dome.

Como señal de que los ochenta fueron la cúspide del poder californiano, el emporio Standard Oil of California -uno de los muchos surgidos tras haber sido dinamitado en los años diez el holding matriz- llegó a ser el undécimo del mundo en volumen de facturación con independencia del sector de actividad, permitiéndose absorber la Gulf Oil y formando con ella Chevron Corporation.


Pero no bastan ni el oro ni el petróleo para explicar la prosperidad del Estado dorado, ni para dar vida a la ideología californista. Retenemos hasta ahora que es un idealismo que va más allá del sueño americano, y que es un existencialismo fundamentado en la autodefinición completa del humano según su voluntad o deseo. Veamos ahora los cinco vértices del pentáculo californista, los cinco sectores que han dimensionado su ser, su contenido. 



Imagen: FOX.

LOS CINCO VÉRTICES

-El primer vértice es la gestión automatizada de la información, lo que llamamos informática. Se puede resumir en una referencia geográfica: Silicon Valley. En los años treinta Frederick Emmons Terman, profesor en Stanford, se dio cuenta de que el grueso de los que allí obtenían un título superior tenía que dirigirse a la Costa Este para conseguir emplearse en un puesto adecuado a su formación. Terman se propuso cambiar esa tendencia. Así que desde entonces, y especialmente siendo rector de la escuela de Ingeniería, movió los hilos necesarios para que el mayor número de mentes brillantes aprovechasen el espacio vacío -en términos humanos y de instalaciones: unos 8000 acres baldíos y disponibles- que existía en Stanford. Los primeros fueron dos antiguos alumnos suyos, Hewlett y Packard. Con el modesto soporte de pequeños préstamos y muchas ganas, ambos inauguraron uno de los fetiches californistas por excelencia: el par de empollones que trastean día y noche con toda clase de diseños industriales en el garaje familiar hasta que dan con la clave de un producto que nadie conocía pero que todos misteriosamente necesitan. Nace una empresa crucial en la revolución tecnológica: la Hewlett-Packard, evidentemente. Es interesante ver que se rompe el mito de que la tecnología occidental proviene necesaria e históricamente de la iniciativa militar.

Currante incansable y gran entusiasta, Terman consiguió que nada menos que William B. Shockley, coinventor del transistor, regresara a California (Shockley había nacido en Palo Alto). Allí fundó su propia empresa, animado por la idea de que el mineral idóneo para su empleo en los transistores era el silicio. De ahí el nombre del valle. El peculiar carácter de Shockley le hizo perder colaboradores (dos de ellos fundarían el germen de la futura Intel) y caer en desgracia ante la corrección política, siendo uno de sus primeros herejes, al afirmar que las diferencias en los tests de cociente intelectual tenían un origen racial, y que la alta natalidad de la comunidad afrouseña era por ello un peligro para el país. Pero tras Shockley nadie pudo detener la revolución informática. El florecimiento del sector tecnológico ha sido espectacular. En suelo californiano, y casi todas radicadas en Silicon Valley, tenemos a Intel, Apple, Oracle, Cisco, Google, Adobe, Yahoo, Ebay, Facebook, McAfee, Altera, Twitter, PayPal etc etc ....

-El segundo ha sido el cine de Hollywood. En la década de los años diez, un grupo de productores de cine judíos se fueron de NY huyendo de la tiranía de Edison, estableciéndose en la otra punta del país, a los pies de un curioso lugar llamado Hollywood. Mientras los judíos que siguieron dedicándose a la producción en NY se especializaron en hacer un cine destinado al público de esa minoría, con argumentos que generalmente iban de un joven hebreo que vencía las tentaciones del mundo gentil y conservaba su cultura y el oficio que por tradición tenía su familia, y que con la llegada del sonoro adoptaron como lengua el yiddish, los judíos establecidos en LA le dieron la espalda por completo a la cultura de la que provenían y comenzaron a hacer un cine dirigido de modo obvio a la mayoría WASP, el cine hollywoodiense clásico que todos conocemos. Es más, su primer film sonoro, "El cantor de jazz" (1927, Alan Crosland), versa sobre el descendiente de una estirpe de rabinos que decide dar carpetazo a esa tradición, convirtiéndose en vocalista jazzístico.

El representante más genuino de ese sueño de libertad y horizontes, el cowboy, será la figura totémica de aquella corriente creadora, hasta tal punto que durante las primeras décadas el genocidio amerindio fue silenciado o "disculpado" por los grandes estudios en favor de la expansión y el triunfo de los pioneros blancos.

Su sistema de estudios (que rápidamente encontró emuladores: en el temprano 1919 la United Artists fue creada por gentiles, Charles Chaplin, D. W. Griffith y el matrimonio Fairbanks-Pickford (IV); posteriormente aparecerían la RKO y la Disney) constituyó uno de los más portentosos experimentos de influencia social que jamás se hayan producido. El american way of life se convirtió en una especie de religión laica universal, y el WASP anglosajón pasó a ser el tipo humano por excelencia, pasando de la pantalla a los carteles, las revistas de moda e incluso la publicidad institucional. Un buen puñado de estrellas hollywoodienses escondieron sus raíces judías dándose un empaque anglosajón. Con todo, es posible que el sentimiento de minoría que aquellos grandes productores del principio (Mayer, Cohn, Laemmle, Thalberg, los Warner, Zukor ....) se notase en algunos puntos. Así, la reivindicación de la música popular de otra minoría, el jazz, en sus películas. Así también, lo habitual que era encontrar en el western escenas que parecían recuerdos de los pogromos que muchos presenciaron en su niñez.

-El tercero es una especie de Silicon Valley pero mucho más diversificado: San Fernando Valley. Es sede del mayor emporio mediático planetario, la Walt Disney Company. Su voracidad es impresionante: en los últimos tiempos ha tomado ABC, Pixar y Lucasfilm. Otros imperios mediáticos como CBS y NBC tienen su sede de la Costa Oeste precisamente allí. En el sector militar-industrial también tuvieron representación. Así, la primera Lockheed tuvo su sede allí hasta su fusión con Martin Marietta. La UTC también tiene allí su división de cohetes de propulsión líquida, Pratt & Whitney Rocketdyne. Pero vamos a decirlo claramente: el valle de San Fernando es el valle del "amor".

La pornografía es una gigantesca industria que no ha parado de crecer cual bola de nieve. Aunque ha amagado en un par de ocasiones con trasladarse en masa a otros estados de la Unión (primero por el desacuerdo con la presión fiscal que sufría su negocio, y actualmente por el propósito de los responsables de salud y seguridad laboral de California de que las escenas de coito se rueden obligatoriamente con preservativo y protectores oculares; a ver en qué queda todo, pero la industria ha amenazado con irse a Arizona), de momento siguen allí. El porno está relacionado con prácticamente todos los sectores que han cimentado el sueño californista, y su capacidad de influencia psicológica es inmensa, como veremos en otro momento.


Afiche del film "No hagan olas".

-La industria de la gratificación personal y del reforzamiento del ego. Si lo pensamos, es la consecuencia lógica de, por una parte, convertir en religión universal el american way of life y su inclinación al consumismo como demostración de status y de éxito en la vida así como de, por la otra parte, el deseo de apuntalar una personalidad que se hace a sí misma en un contexto filosófico existencialista, el deseo de autocrearnos, de ser nuestra misma obra, algo relacionado con otros puntales ideológicos del californismo como la autoayuda o el misticismo new-age. A pesar de sus ropajes benévolos, la industria del consumo vertebra todas estas manifestaciones.

Esa industria atiende tanto al físico como a la mente. En lo físico, ha primado formas de autoconstrucción como la cirugía embellecedora (es la llamada estética Beverly Hills, relacionada con el cine hollywoodiense: nuestra querida Lana del Rey vuelve a hacer acto de presencia) y el culturismo (su mayor estrella, Arnold Schwarzenegger, llegó a gobernador de California). Los hermanos Joe y Ben Weider fueron sin duda los grandes publicistas de este deporte. Gracias a la Weider Barbell Company atrajeron a la californiana Santa Mónica a varios jóvenes con talento para la autoconstrucción: Arnie, Frank Zane, Mike Katz, Franco Columbu y Dave Draper. Un film bastante malo, una comedia sin gracia llamada "No hagan olas" (1967, triste despedida del gran Alexander Mackendrick), se convierte en involuntaria cristalización de todos los anhelos y desazones a los que quiere dar respuesta el californismo. Ver a Dave Draper -quintaesencia del culturista bronceado- sostener en vilo a la bella Sharon Tate -quintaesencia de la guapa surfera despreocupada- en la playa de Malibú dos años antes de que le arrancasen la vida es una estampa que ha adquirido una pátina de indefinible tristeza.

En el aspecto mental, estudiosos de la mente como Abraham Maslow o Fritz Perls, ambos judíos y finalmente radicados en California, propugnaron una tercera vía de contenido humanista dentro de las investigaciones psiquiátricas que, unida al optimismo irredento del sueño americano, derivó -sin que aquellos autores pretendieran tal cosa- en una literatura de baja categoría, llamada de autoayuda, fundamentada obsesivamente en la motivación y relacionada desde el inicio con las técnicas de venta a domicilio. Como se ve, reaparece el consumismo.

-El quinto vértice es el de los grupos de captación ideológica y espiritual. California ha sido la meca particular de un sinfín de asociaciones del más variado pelaje. Qué mejor lugar que el gran nido de creaciones cultural-publicitarias para irradiar los mensajes que la élite política y tecnocrática de la segunda mitad del siglo XX considera más adecuados. Ellas saben que los hombres viven de ideas, zozobras y expectativas, actuando de acuerdo con ellas, de modo que si éstas son controladas, cocinadas, reelaboradas e incluso implementadas mediante un input deliberado se puede tener el dominio sobre una masa crucial de población, la suficiente para desequilibrar una balanza electoral, una posición dominante de mercado o una opinión popular sobre qué se debe hacer allende las fronteras del propio país.

Los grupos de generación y manipulación de ideas, con el objeto de nutrir a los lobbies que los impulsan, son por excelencia los think-tanks. Algunos de los radicados en California están orientados al ala anarcocapitalista más pura, como el Ayn Rand Institute -irradiador de la doctrina objetivista-, o suavizada con pinceladas conservadoras, como la Hoover Institution, desde la que un profesor de Stanford, Paul Romer, ha establecido las bases doctrinales para las ciudades chárter. Éstas son polis francas prácticamente autónomas del Estado en que se sitúan, orientadas al sector servicios, la tecnología punta y la financiación -y previsible implementación de mano de obra cualificada- useña y surcoreana. A día de hoy dos países, Honduras y Madagascar, se han prestado a experiencias piloto en el territorio de su soberanía. Destaquemos que Romer aprovechó para popularizar este experimento una de las conferencias de otro think-tank, TED -cuyas charlas emite nuestra televisión pública de madrugada: es, junto con Punset e hija, puntal del californismo en una cadena televisiva que pagamos todos-, que celebran anualmente en la californiana Long Beach.

Con todo, el think-tank más importante de todos ha sido y es, sin duda, la Corporación RAND. En este caso, se trata de un grupo deliberador confeccionado para dar apoyo al Ejército o, mejor dicho, al complejo militar-industrial. Analizaremos este tema con más atención en una entrega posterior.

Además de los think-tanks, existen los otros grupos de captación intelectual: las sectas. California se ha convertido, desde la victoria en 1945, en una olla hirviendo de grupos sectarios milenaristas, adventistas, espiritistas, new-agistas, naturistas y todos los "-istas" que uno quiera, a menudo con coartada ufológica, y que han contribuido de un modo decisivo a la propagación de toda variada gama de ideales californistas, algunos aceptados por el núcleo duro del Sistema, otros no -como veremos-, y que constituyen el grueso del pensamiento difuso y débil que a veces se llama, con inexactitud, "marxismo cultural". Todo esto también lo veremos en sucesivas entregas, por lo que ahora no puntualizamos más.

Citemos para completar el panorama que también se ha dado en California otro tipo de organización iniciática, similar a un partido político, los Black Panthers, fundados en Oakland y cuya peculiar naturaleza les hace comer aparte.


CIERTAS SEÑALES DE DECADENCIA

Hoy en día, el californismo es la ideología estrella a nivel mundial. Sin embargo, la propia California ya no es la capital del mundo que fue hasta hace bien poco. Poco a poco, ha entrado en decadencia.

Para una sociedad que hace de la imagen su mayor recurso de influencia en los demás, la imagen de sí misma tiene que ser obligatoriamente impecable. Y eso no ha sido así. Las imágenes de dicha del Golden State se han resquebrajado. De modo que ahora, como conclusión de esta entrega, veremos este proceso de lenta demolición de un ideal geográfico. Así, mientras la ideología parida en su territorio sigue imperando, este mismo territorio parece estar "pagando el pato" de una gestación tan complicada y un nacimiento tan crucial. Veremos.

-El primer signo de decadencia californiana fue la gran crisis del cine entre finales de los setenta y principios de los ochenta. Los directores useños más prometedores de la época se pegan un batacazo taquillero tras otro. El ejemplo más célebre fue el de "La puerta del cielo" (1980, Michael Cimino), que supuso la bancarrota de United Artists, pero todos sufrieron por entonces un castañazo en taquilla que les obligó a agachar las orejas y perder el peso específico que estaban adquiriendo: Coppola, Scorsese, Bogdanovich, Friedkin, ¡incluso Spielberg! John Milius quedó desacreditado ante la industria por su ultraderechismo, Terrence Malick se retiró de la dirección por dos décadas y sólo George Lucas, personaje californiano hasta la médula, salvó los muebles gracias a su fantasía espacial de los Skywalker. Las grandes productoras, en situación de extrema debilidad, pasaron a ser controladas por conglomerados industriales ajenos a la creación artística: Sony, Viacom, News Corporation .... Hollywood dejó de pertenecer a la comunidad de enamorados del cine -y los productores a la vieja usanza lo eran, y arriesgaban su dinero- para ser un eslabón más de una producción en cadena, controlada por los nuevos cortesanos muy bien remunerados de los consejos de dirección. Ésa ha sido la razón de por qué el cine useño, y con él también el mundial, se ha estandarizado, descafeinado e infantilizado tanto. El mismo Coppola, que tardó una década en pagar las deudas que contrajo tras la quiebra de los estudios Zoetrope, se refirió a aquello como un "golpe de estado".

-El segundo fue la ruptura con la ilusión de la imagen corporal perfecta, del mito de la salud como legitimador de un modo económico dominante. California, el estado de los culturistas bronceándose en Venice Beach, los velocistas del club Santa Mónica arrasando en los certámenes y las surferas que quitan el hipo, ve nacer en ella dos epidemias atroces. Una fue el VIH-Sida, a partir de cinco casos de extrañas neumonías en Los Ángeles, y que la sociedad heterosexual comenzó a tomarse más en serio cuando la gran estrella de los Lakers, Magic Johnson, reconocía en noviembre de 1991 estar infectado. La otra fue el crack, que mostró una imagen de la urbe-red angelina que ésta no quería reconocer, una imagen que según los espejismos del show-biz era más propia de Nueva York.

-El sector petrolero de California sufrió una contracción impresionante a mediados de los ochenta. Los elevados gastos de explotación no se podían compensar porque el precio del crudo estaba muy bajo en 1985 y por otro lado aún no se habían relajado las politicas de reservas estratégicas derivadas de las crisis petroleras de 1973 y 1979. Durante esa época hasta 30000 pozos californianos se clausuraron. Uno de los símbolos distintivos del Estado Eureka mostraba su decadente rostro. Sólo en el presente siglo ese mercado se ha reanimado, viviendo como vivimos en tiempos de crudo progresivamente más caro.

-NY es, como se dice siempre, un "crisol" de etnias. Cada una tiene su barrio y se van llevando entre ellas. La mitología californista afirmaba que en la Costa Oeste esa separación por barrios no existía, y que LA sí que era un verdadero crisol, una prueba de la armonía entre grupos raciales. Sin embargo, bastaron dos desgracias -una tendera coreana disparó por la espalda a una quinceañera afrouseña que antes la había agredido, y cuatro policías dieron una paliza a Rodney King por la que salieron en primera instancia absueltos- para que estallara una ola de disturbios en LA, entre el 29 de abril y el 4 de mayo de 1992, en los que el mito irenista de la feliz convivencia se vino abajo. Más de cincuenta muertos, dos mil heridos y nada menos que diez mil detenidos fueron el balance humano de aquellos convulsos días, eso sin contar con los estragos materiales.

-A finales de los noventa, el Estado de California desreguló el suministro de electricidad, permitiendo la entrada de operadores privados en un 40% de la capacidad productiva instalada. El objetivo en principio era que la libre competencia mejorase el servicio y abaratase los precios. Ni lo uno ni lo otro. La desregulación favoreció el negocio para los mayoristas, quienes aumentaron su margen de ganancia respecto del coste de generación, pero la rigidez de los precios con que llegaba el fluido eléctrico al consumidor  por parte de los distribuidores minoristas -acordada en los años ochenta- supuso la ruina de éstos. Compraban carísimo y vendían al precio de los tiempos del Pac-Man. Las distribuidoras Southern California Edison y Pacific & Gas Electric se declararon en quiebra, tras haberse endeudado hasta las cejas. Así, con el cambio de siglo ocurrió algo que no sucedía desde la guerra del Pacífico con los japoneses: las ciudades californianas se quedaron a oscuras. Pero no fue por decisión de seguridad, sino por debacle del sector eléctrico. La capital del mundo sufrió una ola de apagones tercermundistas mucho más prolongada, recurrente y extendida que aquel mítico Great Northeast Blackout neoyorquino de 1965. El gobierno estatal tuvo que intervenir directamente y comprar él la energía para garantizar el abastecimiento. Uno de los emporios involucrados en la manipulación de los precios fue Enron, quebrada a finales de 2001 en la que fue hasta entonces la mayor bancarrota del país. Que entrase en un sector neurálgico de una sociedad un operador de la calaña de Enron -que entre otras cosas canalizaba electricidad generada en California a otro estado y la traía de vuelta revendiéndola como "importación" a un precio disparatado justo cuando los distribuidores estaban más acogotados- es tan sólo un exponente de lo que supuso aquello, quizá el más poderoso de todos los símbolos de decadencia posibles: la destrucción de la imagen de omnipotencia  energética.

-Hemos hablado en otro momento del blog de las shrinking cities. Son ciudades que décadas atrás crecían en poder y en población pero que, de una generación hasta ahora, pierden vecinos a mansalva, con lo que su vida y su economía entran en depresión. El ejemplo habitual es Detroit, que ha pasado de dos millones de habitantes en los años cincuenta a poco más de un tercio ahora, y el proceso no se detiene. El caso de California es especial, pues aquí hay que hablar de un shrinking State. California ha perdido, desde que comenzó el siglo, millón y medio de nacionales censados -compensado con una fuerte inmigración extranjera-. Eso no es lo que suele ocurrir cuando una región está que lo tira. 

Las recientes bancarrotas de dos ciudades californianas, San Bernardino en 2012 y Stockton en 2013, han sido las de los dos mayores núcleos de población de Usa en semejante situación hasta que Detroit las superó el pasado mes de julio del 2013. Es señal de que California se ha convertido en un Estado semifallido (V), incluso con problemas recientes en cuanto a suministro de agua potable, pero también es necesaria una lectura geopolítica.

La citada Stockton tiene ya un 40% de población hispana. California se está rehispanizando. No tiene nada de raro, si recordamos su historia, leemos sus topónimos y tenemos en cuenta su ubicación. Como si fuese la marea, el bloque poblacional de raíz amerindia, sus descendientes mestizados en mayor o menor medida con europeos, parece reclamar lo que fue suyo, de un modo paulatino y que no tiene pinta de querer detenerse. Únasele la fuerte implantación de inmigrantes asiáticos, una comunidad próspera e influyente. ¿Será sociológicamente mexicana California dentro de un par de generaciones? No lo podemos saber. Lo que sí sabemos es que la ideología californista ya no depende de su territorio matriz y vuela libre. En las próximas entradas seguiremos su vuelo.


-Segunda parte aquí.

-Tercera parte aquí.




(I) - A partir de ahora nos encontraremos con una cantidad muy notable de gente de origen hebreo íntimamente relacionada con el tema que estamos tratando. En el campo del cómic de superhéroes la presencia de judíos es absolutamente fundamental (pensemos en Harry Donenfeld, Jack Liebowitz, Siegel y Schuster, Bob Kane, Forrest J. Ackerman, Joe Simon, Will Eisner, Stan Lee, Jack Kirby así como en numerosos adaptadores a la pantalla grande como productores, guionistas y directores).

(II) - Dos imágenes de sendos vídeos de Lana y Katy que dejan clara su sororidad espiritual:

(del vídeo "Born to die")
(del vídeo "Roar")

(III) - Curiosamente, durante el Tercer Reich se rodó un film sobre ese pionero, "Der Kaiser von Kalifornien" (1936), inesperado western alemán escrito, dirigido y protagonizado por un personaje muy interesante, el surtirolés Luis Trenker, en el que se da una imagen inesperadamente respetuosa de los indios y que enlaza simbólicamente la prosperidad industrial useña con la inmigración germana.

(IV) - Matizando, hay que decir que Douglas Fairbanks tenía en parte ascendencia judía; también se quiso decir lo mismo de Chaplin durante el maccarthismo, atribuyéndole la falsa identidad de un tal Israel Thorstein.

(V) - Si recordáis el vídeo-clip de "Unfihished sympathy" de Massive Attack recordaréis también ignos de decadencia en la urbe-red ya en 1991, que fue cuando se rodó. No sólo la canción es muy buena: la antológica toma en plano-secuencia de Baillie Walsh siguiendo a Shara Nelson por un feo y decadente bulevar angelino tiene toda la fuerza de una premonición de Estado fallido.





58 comentarios:

  1. Muchos agujeros argumentales: ¿Quiénes fomentaron y fomentan esta corriente? Dejando de lado a San Jobs y el profeta Zuckerberg. Faltan nombres, especialmente en el inicio del "californismo", notablemente parecido a la cosmovisión Mayo-Francés-del-86 en algunos aspectos.

    Haría falta compararlo con otros movimientos posmodernos, especialmente en la diferencia con ellos.

    ResponderEliminar
  2. Es lo que tiene la blogosfera. Si llego a escribir un "ensayo" de tres párrafos soltando trillados lugares comunes sobre el marxismo cultural, aparecerían de inmediato comentarios del estilo "extraordinario documento", "imprescindible reflexión" o "has desenmascarado al maligno" y posiblemente sería tuiteado, feisbuquizado, meneado y taringado. Pero como no ha sido el caso, resulta que hay "agujeros argumentales".

    En primer lugar, en el encabezamiento figura el ordinal latino (I), lo que significa que hay más partes, siendo ésta una idea general y un acercamiento histórico. Posteriores entregas irán más a fondo acerca del tema.

    En segundo lugar, dado que soy el único en la blogosfera que habla de californismo y lo argumenta con datos, nombres, orientaciones, ideas, instituciones e imaginería, quienes tienen el "agujero" en todo caso serán los demás, y yo no digo eso.

    En tercer lugar, el californismo es muy anterior a Mayo del 68, y todo lo que surge de aquel momento (debido a una infiltración useña cuyos objetivos eran: 1) eliminar el gaullismo, 2) cortarle las alas a la contestación anti-Vietnam y 3) sustituir la antropología marxista por pseudociencia invertebrada e incapaz de articularse en un frente político) tiene el sello Eureka en la frente. Todas las ideologías débiles que están arrasando Europa son derivados de la contracultura californiana de los años cincuenta y primeros sesenta. Ninguna viene del marxismo cultural clásico. Pero como es habitual echarle la culpa a Lúkacs o a Adorno sin haber leído jamás una página suya, supongo que las cosas seguirán igual en el discurso antisistema de la Red.

    Ningún movimiento postmoderno, absolutamente ninguno, tiene el poder del californismo y si quiere tener aunque sea unas migajas de poder ha de arrodillarse y hacer pleitesía a las élites de Silicon Valley, Burbank y Santa Mónica.

    ResponderEliminar

  3. Tengo curiosidad por saber el encaje del hippismo en todo esto, porque aunque evidencia la influencia de California en el mundo no fue un movimiento consumista y sí tuvo una gran influencia en el Arte (no sólo el Rock, sino la música clásica minimalista) y en la primera fase de Silicon Valley (Jobs, Larry Wall...). Mayor que la música surf, pero menos evidente.

    ResponderEliminar
  4. ¿Podemos es californista? http://www.forocoches.com/foro/showthread.php?t=4009600

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Podemos tiene toques californistas, pero en el núcleo duro (Monedero, Iglesias, Errejón)hay mucho de Gramsci y Escuela de Frankfurt. Para mi es más marxista cultural.

      Eliminar
  5. Pues a mi esta reelaboración del Californismo me gusta más que las anteriores ya que es menos farragosa y va más a los conceptos y su importancia.


    El Californismo y la irradiación ideológico-cultural yanqui es anterior a la Escuela de Frankfurt.
    El Californismo ha tenido mucho más calado directo en la mayoría de la gente del mundo en general-y de España en particular- que la teoría crítica y otras teorías del marxismo cultural.
    Las teorías de la Escuela de Frankfurt más que tener influencia directa en la masa,la tuvo-y aún la tiene, sólo hay que escuchar a los capitostes de Podemos- en los "intelectuales" y profesores universitarios de los años 70 y 80 y que llegan hasta la actualidad.
    Pablo Iglesias y Monedero hablan mucho de Gramsci, y es que Gramsci fue un precursor-con las teorías sobre la superestructura y su importancia- de la Escuela de Frankfurt. Con las cosas así, las ideas de la dichosa escuela creo que han influenciado más que al pueblo, a una casta intelectualoide y universitaria que ha ido transmitiéndola a sus alumnos. El californismo ha influido en capas más amplias de la sociedad con sus modas y su marketing vía mass media.
    Digamos que la posmodernidad bien podría ser el resultado de una casta intelectualoide marxista cultural izquierdista y una cultura de masas de corte californista. Obreros y universitarios: todos progres posmodernos por una influencia u otra.
    En países como Rusia, el marxismo cultural a penas ha tenido influencia, sin embargo en su sociedad y entre las clases altas si se ven rasgos culturales de tipo californista porque que nadie se engañe, una niñata rusa de San Petesburgo con dinero, en poco se diferencia de una española idem o de una neoyorquina en su vestimenta, hábitos y superficialidad de selfies ,fotos con Instagram , facebook y Iphone(el selfie es una consecuencia de las redes sociales. Este tipo de herramientas han reforzado la superficialidad y el divismo ya que en una red social eres eso, una imagen y esto a las pavas ya les ha trastornado la cabeza, incluso ya se reconoce como trastorno de la personalidad el hacerse selfies continuamente, cosa que ya he comprobado al ver a pavas hacerse selfies con los espejos de las tiendas de decoración )
    España ,por ejemplo, es el país más"americanizado" culturalmente del mundo a parte de EE UU obviamente. Hay varios estudios que avalan que es donde mejor penetran los productos y las modas de tipo californista(modas, música, tecnología made in USA fabricada en ciudades factoria de Asia...)

    ResponderEliminar
  6. El marxismo cultural y las teorías de la Escuela de Frankfurt al ser sólo accesibles por la élite universitaria intelectualoide, sobre todo han influido en la burguesia. El californismo ha influido más en la plebe . También hay que decir que el marxismo cultural y el californismo comparten rasgos y objetivos, de ahí que pueda parecer que uno tiene más influencia real que otro.

    ResponderEliminar
  7. ola k asen, gracias por el feedback, intentaré matizar algo aunque voy algo justo de tiempo :-P

    @warsaw, California es el mayor laboratorio de ideas que hay a nivel planetario. Es como una gran marmita en ebullición, o una fuente-surtidor que va soltando ocurrencias continuamente, casi sin filtro alguno. Y sale de todo. El hippismo es hijo inequívoco del californismo, lleva también el sello Eureka, y se le dio vidilla durante unos años porque contenía potencial para socavar la moral tradicional useña y de paso la europea. Una mente impregnada de hippismo, cuando ha de tomar una decisión de cierto peso, ya no acude como acudían sus padres a abrir la Biblia y ver qué ponen en Éxodo o en Jueces para inspirarse sino que se deja llevar por proyecciones mentales que le dicen que tiene que "abrir" lisérgicamente su mente, escuchar el lenguaje de los animales cual nuevo Sigfrido (pero sin el heroísmo previo de matar al dragón, claro), abrazar la Pachamama y danzar frente a una fogata mientras maltrata un djembé y "se hace uno" con extraños que conforman su nuevo clan pero que cuando las cosas se pongan feas no darán la cara por él, como sí harán sus atribulados padres, su verdadero clan. Por tanto, el hippismo es (era) un factor perturbador de primer orden. En Europa los jóvenes también estaban alborotados (incluso en Checoslovaquia, como muestran sus películas de entonces), pero no se llegaba tan lejos.

    Pero el hippismo tiene esa pega que dices. No es consumista ni tecnófilo. Por eso no tardó mucho en encontrar la oposición del californismo político. El gobernador de California, Ronald Reagan (personaje que formaba desde hacía tiempo parte del stablishment del estado Eureka, pues había sido presidente del sindicato de actores hollywoodienses), se implicó al cien por cien en borrarlo del mapa justo allí donde había nacido. Consiguió que fuese un fenómeno marginal y pronto escorado a la chifladura mesiánica, como el famoso Ejército Simbiótico de Liberación. Pero seguramente lo más importante de todo fue que el hippismo sufrió un "apagón mediático". Se dejaron de hacer, o de distribuir, o de promocionar pelis hippies. ¿Cuántas pelis hippies recuerda el cinéfilo? "Easy rider" solamente, y eso porque al fin y al cabo era una peli consumista de petróleo y maquinaria. Recuerdo un comentario del periodista Ángel Casas que decía que a los antiguos hippies parece que les dieron matarratas a todos en sus dosis, porque de una temporada a otra no quedaba ni uno.

    Dos décadas después, el hippismo reaparece pero ya convertido en una tendencia de modas totalmente consumista, con ponchos, marroquinería y florecillas de diseño a un precio del copón. Ese hippismo sí que le agrada al sistema, y es el que de vez en cuando vuelve, o cuando se remasteriza algún clásico sesentero, etc

    ResponderEliminar
  8. @Anónimo, concuerdo bastante con A.J, el cogollito de Podemos es bastante marxista-cultural en el sentido de que tiene lecturas de Gramsci, de Fanon, de Débray y de más gente así, incluso la cinefilia de Iglesias me recuerda a la de Jean-Luc Godard. Sin embargo, los círculos de Podemos sí son marcadamente californistas al menos a nivel ideológico y sentimental. El mismo círculo es símbolo de ello: recuérdense los "círculos simbióticos" introducidos por George Lucas en la saga Star Wars, saga californista hasta el ahogo. Ese vídeo de hacer el corro de la patata alude al círculo simbiótico, a la sociedad perfecta juvenil y conectada con entidades benévolas que proviene del ufologismo californiano de los años cincuenta (es un patrón del que ellos no se dan cuenta pero que repiten porque están mediáticamente condicionados) -inciso: el ufologismo de la Costa Este hacía hincapié en marcianos reptiles agresores; el ufologismo californista lo hacía en venusianos bellísimos y benevolentes-, y el hippismo de "sí se puede" como si la voluntad humana pudiera detener el tiempo me recuerda mucho a aquella escena del documental "Woodstock" (1969, Michael Wadleigh) en que el cielo amenaza llover y medio millón de hippies solipsistas, viendo los nubarrones, empiezan a gritar "NO RAIN NO RAIN NO RAIN" durante un buen rato.

    Y llovió, vaya si llovió.

    Por otra parte, Podemos es un partido tecnófilo, mundialista, adventista (sólo que son ellos mismos los sedicentes salvadores) e igualitarista-purchasepowerista que no critica el consumismo. Quieren que todos podamos consumir. Que todos tengamos comodidades. Ya, a mí también me gustaría pero esa tecnología que la élite californiana presume de tener o, al menos, de poder proporcionarnos cuando el crudo convencional se agote no va a aparecer. Podemos son optimistas y creen que la tecnología lo arreglará todo y mantendrá nuestro nivel de vida y con el nuestro el de todos los humanos, cada vez más en un planeta que cada vez es menos. Podemos huyen hacia adelante porque si le contaran la verdad a la gente, que en un cuarto de siglo nuestra civilización se acabará y con ella el Estado-asistencial Mamá Pato, no les vota nadie. Lo suyo es dumping electoral. Legítimo, supongo, en este juego de la vida en que estamos insertos pero incapaz de cambiar la deriva de la realidad.

    Y lloverá, vaya si lloverá

    ResponderEliminar
  9. @A.J, estoy bastante de acuerdo contigo en general, y vive Dios que eso no ocurre todos los días ;-)

    Los francfortianos calaron en los departamentos universitarios y allí se hicieron fuertes, pero su influencia es muy limitada, mucho más de lo que la gente piensa. Buena parte de los trostkistas useños sesenteros y setenteros, por no decir la gran mayoría, se hicieron neocons. En Europa han ido conservadurizando su pensamiento conforme el paso del tiempo y de los cargos que han ido desempeñando. Pero aunque toda la intelectualidad europea y española fuese rabiosamente marxisto-cultural, malrauxiana, sartriana, beauvoiriana (que en parte lo es: muchos controlan el francés y no saben ni papa de inglés, eso es una señal), etc, eso no bastaría para que sus ingenierías sociales logren calar en la población. Hace falta hechizar a ésta, conquistar su mente a base de guerras de sexta generación, guerras incruentas e incluso placenteras. Un pueblo puede variar mucho más su actitud, su comportamiento y sus valores si le ofreces porno internáutico las 24 horas del día a cambio simplemente de que esquive banners que si lo aburres con soflamas institucionales.

    Por tanto, si un pueblo no está californizado (sobre todo gracias a la imagen: no hay californismo sin imagen) poco importa que su élite dirigente lea a Althusser o a algún pájaro de ese estilo. Puede que algunos países árabes tengan una élite corrupta y putrefacta, sin valores, pero como sus respectivos pueblos no están californizados mantienen unos valores tradicionales, sin duda discutibles pero suyos. Y no están californizados por un férreo control mediático. ¿Por qué las mujeres occidentales empezaron a fumar? ¿Porque se juntaron media docena de francfortianos en una mansión Rothschild a decidirlo? No: porque en tres o cuatro pelis de Hollywood pusieron a una señoras muy guapas y finas fumando con mucho estilo. En pocos años ya fumaba un ejército de mujeres.

    De ahí que Podemos haya llevado a cabo una clarividente estrategia de seducción de masas en los medios privados. Han sido muy hábiles, y la a mi entender innegable brillantez de Iglesias exponiendo (otra cosa es el contenido de lo que exponga) excitaba los shares, lo que ha retroalimentado la bola haciendo que las cadenas le saquen hasta en la sopa (con alguna desaparición igualmente estratégica).

    Es cierto que el californismo ha calado poco en Rusia (y el marxismo cultural menos aún: los soviéticos lo consideraron una bobada burguesa prácticamente desde el principio). Sí ha calado más en todo el arco que corresponde a lo que fue la Mancomunidad Polaco-Lituana, que aísla geográficamente a los rusos. Por ejemplo, la chica-Barbie real, Valeria Lukyanova, es moldava de origen (dicho sea de paso, las mujeres moldavas suelen ser guapísimas) y ucraniana de adopción. Pero una chica rusa como la de tu ejemplo pertenece a una clase social perfectamente intercambiable con cualquier otra adepta del parishiltonismo, sea inglesa, brasileña, neozelandesa o nipona. Sería una clase social fundamentada no en la producción, sino en la adquisición. Es un poco el equivalente frívolo del manager que está en el consejo de administración de una cementera noruega, una desaladora israelí o una aeronáutica useña sin saber una palabra de cemento, sal o aviones. Gente transnacional.

    ¡Salud!

    ResponderEliminar
  10. Hola que tal, yo también estoy bastante de acuerdo con A.J., el núcleo duro de podemos, (el triunvirato Iglesias-Monedero-Errejón), tiene poco o nada de californista, ( a no ser las pintas pseudo-adventisto-mesiánicas de jesucristo laico de Pablo) de hecho uno de los elementos clave del californismo que Gardner ha señalado mas de una vez, (la sonrisa profident), brilla por su ausencia en estos tipos.

    De hecho el demagogo del Risto en la entrevista que le hizo a Iglesias en su programa le reprochó el estar "tenso" y sonreír poco o nada, mientras que su novia, Tania Sánchez de IU parece estar permanentemente malhumorada, (reproche que también le hace Eduardo Inda en las tertulias de la Sexta), pero no hay que olvidar que Podemos es la cristalización política del supuesto movimiento "espontáneo" de los "indignados", y que en sociedades en proceso de descomposición donde el pueblo ha perdido la supuesta confianza en sus líderes, un ceño fruncido y una actitud beligerante a lo Iglesias, por muy impostada que pueda ser tiene mayor impacto en un público hastiado, que una sonrisa bobalicona a lo ZP o artificiosa y huera a lo Pedro Sánchez. Estas poses tienen mas efecto cuando las cosas aparentemente van bien y el votante medio es un "señorito satisfecho" que diría Ortega y no un "indignado", en este sentido la estrategia marxistoide-cultural universitaria-gramsciana de Podemos es estratégicamente muy superior para alcanzar el poder que la ¿estrategia?, más californista de Pedro Sánchez.

    Las masas, sin duda, no pueden ser marxistas-culturales, porque el marxismo cultural es una cosa de intelectuales y, como demostró Le Bon, en la masa no existe el elemento intelectual, sino el femenino- emocional. El californismo, como dice Gardner es algo líquido, y yo añadiría informe y proteico, como la misma masa, no es casualidad que en Podemos el núcleo sea marxista-intelectual-masculino, en contraposición a la masa californista-líquida-femenina, la polaridad es esencial para realizar la Gran Obra masónica.

    ResponderEliminar
  11. Aunque el californismo influye más en las masas a través del mass media , el marxismo cultural cada vez influye más en capas muy concretas de la sociedad.
    Teniendo en cuenta que el marxismo cultural es algo propio de la "intelectualidad"(una intelectualidad basura unipolar, sectaria y fanática) y el mundillo y casta universitaria progre(todo el mundillo universitario lo es, por lo menos en España), estos parámetros ideológicos cada vez han trascendido y se han extendido más entre los alumnos.
    Como la universidad se ha masificado, la influencia del marxismo cultural también se ha extendido. Obviamente nadie-salvo los muy ideologizados y militantes- sabe qué es La Teoría Crítica ni tiene ni idea de quién es Habermas o Marcuse, pero muchos de sus profesores si que les han adoctrinado-o al menos intentado- en los parámetros del marxismo cultural.
    Como ya he dicho más arriba, marxismo cultural y californismo se acaban amalgamando y solapando al igual que marxismo y capitalismo acaban siendo dos caras de la misma moneda.

    Podemos es 90% marxismo cultural e izquierdismo moderno(siempre remito al famoso"La sociedad industrial y su futuro. Psicología del izquierdismo moderno" que no ha perdido actualidad).Su ideologización y sus proclamas directas son 100% marxistas culturales(feminismo, homosexualismo, inmigracionismo, anticapitalismo de opereta que aboga por querer que todos sean felices consumidores ultrasolidarios y globalizados donde si se ve influencia californista...)

    Una chica de 18 años que escucha a Kate Perry o a Lady Gaga, va a la úlltima tendencia hipster y demás parafernalia ,está californizada, pero eso no es incompatible con que a su vez haga suyos-por adoctrinamiento educativo o moda- los lemas típicos del marxismo cultural-izquierdismo moderno que repite la propaganda institucional contra"la violencia de género", el día del"orgullo" o el "papeles para todos" que bien se encarga de recordarle la tele y el plan educativo de la autonomía de turno controlada por una corte de burócratas y parásitos de la peor especie. En la universidad ya la cosa se dispara con masters y cursos especializados en"economía igualitaria", "los roles de género en el mundo empresarial" y demás basuras vergonzantes ; por otra parte ,hace ya mucho que el sistema globalista hizo suyo el marxismo cultural y lo aplica para sus intereses. Si el marxismo cultural no fuera en pro de sus intereses, temas como el feminismo, la xenomanía, el"no a las fronteras" y los derechos de las minorías, no tendrían el bombo y el apoyo económico-subvencionado claro está- por parte del estado, eso a parte de que con todo el rollo este de ingeniería social, asociaciones, fundaciones, plataformas LGTB, feministas, antirracistas, se mueve un dineral en subvenciones que hacen de la misma ingeniería social no sólo un plan de dominio y alienación, sino un pingüe negocio para la casta estatal y paraestaral.

    *Hace pocos días la directora del observatorio contra la violencia de género(una pija cuarentona del PP) dijo que decir piropos es un acto de agresividad machista o algo así.
    Si todo esto no es un plan con una clara agenda, cualquiera lo diría.

    ResponderEliminar
  12. ola k asen. Sobre la sonrisa de Iglesias, más concretamente sobre su ausencia, es algo que (aparte de que el chico no tiene una dentadura demasiado armónica) noté en los pasquines electorales, en que salía en primer término con cara de palo y nunca mejor dicho porque parecía una litografía como la portada de "Burnin'" de Marley y los Wailers. Estaba en las antípodas de aquella famosa foto de Obama en Esquire sonriendo relajadamente. Obama sí es un californista muy destacado, se ha apoyado en el público hispano (recientemente por orden ejecutiva regularizó a cinco millones de ilegales, seguramente la gran mayoría hispanos) y en las grandes empresas siliconvallistas (sólo le falta pasear con Zuckerberg del ganchete), y su geoestrategia está descaradamente volcada al Pacífico (para hacer cosas en el resto ha tenido que delegar en McCain, como si recuperasen el sistema romano de los dos cónsules) entre otras muchas cosas que son prolijas de contar. Eso sí, el slogan electoral de unos y otros es el mismo.

    El marxismo cultural tiene poder de penetración social sólo y cuando está en consonancia con la cosmovisión californista. El primer marxismo cultural bramaba contra la sociedad de consumo y afirmaba que el mundo mediático en que vivimos no es más que una Mátrix de mentiras prefabricadas. Como es obvio, ese marxismo cultural fue extirpado de raíz. La antropología marxista avisaba tiempo atrás de cómo la cosmovisión californista (no la llamaba así, claro) se estaba imponiendo a la hora de ofrecer una resistencia (falsa resistencia en realidad) al capitalismo. Pienso en Marvin Harris, por ejemplo, y sus ataques al hippismo y las nuevas ideologías débiles porque consideraba que embrujaban a los activistas haciéndoles pensar que la solución estribaba en un "cambio de conciencia" y no, como en efecto es, en un cambio en las "relaciones de producción". Pero no se criticaba la producción. Y tenía razón, ahora la gente piensa que el mundo iría mejor con un cambio de conciencia, "más empatía", "amor entre los pueblos", etc, y los autores más mínimamente parecidos con los anticonsumistas previos a 1968, como Naomi Klein (de los pocos que escriben libros gordos -interesante su "No logo" (2001)-: cuanto más marxistocultural "serio" sea, más libros gordos escribirá, mientras que sesentayochismo californizado se basta y se sobra con slogans, flyers y alguna web), más que antiglobalistas son "altermundistas".

    Mientras, otros exponentes que sí han tenido éxito dentro de lo que conocemos como marxismo cultural beben de fuentes californistas y a ellas les deben su fuerza: el empoderamiento femenino del Hollywood previo al Código Hays, el comunitarismo berkeleyano, el movimiento gay de San Francisco, la apropiación californiana de lo beatnik (contra la que protestaron los escritores beat neoyorquinos, que veían que su invento sería convertido en otro exponente más de la sociedad de consumo: de hecho, el mundillo californiano creó una moda beatnik e incluso una Miss Beatnik, algo inimaginable en NY) y el convencimiento de que la tecnología venida del cielo (el Estado o un Paraestado-trust, eso depende de unos y otros) nos sacará del trance (adventismo puesto al día .... pero únicamente en que llegan máquinas en vez de ángeles, porque la estructura mental mítica es exactamente la misma).

    Lo que tienen en común esos "observatorios" fomentadores del progresismo es su muy europea dependencia de los poderes públicos y de sus fondos (cubiertos por el esfuerzo del pueblo), y por ello su carencia de verdadera libertad. Son instrumentos. Igualmente parece serlo la inflación universitaria, que en España parece realmente alarmante. ¿Cómo pensar que gentes que viven en esa burbuja universitaria van a ser los articuladores de un cambio profundo en nuestra patria? Cuando se vive en burbujas y no se siente el zarpazo de lo real, se pueden construir infinidad de castillos en el aire.

    ResponderEliminar
  13. Abundando en esto, lo de la gente de Podemos parece marcadamente solipsista. ¿Cómo se va a pagar la renta básica universal? Según ellos, con más presión sobre las grandes fortunas y persiguiendo con más eficacia el fraude. Los números no cuadran porque no llega con eso pero Iglesias dice que aunque no llegue no importa porque a ese dinero "se le hace funcionar" con "políticas expansivas". ¿Y cómo va a ser eso? ¿Cómo van a hacer 5000 de 1000 sin devaluar? Y ¿cómo se van a articular políticas expansivas cuando Occidecadente está decreciendo? La gente, el electorado, quiere vivir como se vivió durante el 2000-2007 pero eso ya se acabó, había una gran confluencia de dinero useño, alemán, árabe y chino que no volverá a darse. El cine Amblin ochentero será mitológico dentro de siglos, por lo bien que vivía la gente entonces. Nos espera más el Soylent Green a lo peor, o los manejos de la Weylan-Yutani a lo menos peor, que el Monolito.

    En cuanto a la ideología inmigracionista, pienso que no nace en los cenáculos intelectuales (aunque es cierto que el marxismo era internacionalista, su andadura histórica a menudo no lo fue) sino en la propia maquinaria del sistema (un empresariado que quiere carne de cañón y un pulpo político-administrativo que necesita cotizantes para mantenerse), y ésta por tanto la favorece. Eso no quita que la gente en general apoye esa ideología por un sentimiento humanitario. Pero es significativo aquello que dijo Vestrynge en una tuerka: que ningún gran empresario se ha posicionado en contra de la inmigración. Eso sí, del SMI y y las bajas sí que han hablado cada dos por tres. Cuando cayó la Urss, cayó la necesidad del macroempresariado de caer bien a la clase obrera para que no se sovietizase. Y cada vez seremos más clase obrera: el sueño de ser todos oficinistas ni se ha verificado ni se mantendrá lo que hay.

    ¡Salud!

    ResponderEliminar
  14. ¿El "humanismo secular" http://es.wikipedia.org/wiki/Humanismo_secular es californista?

    ResponderEliminar
  15. Son compatibles, perfectamente compatibles, aunque no nacen de la misma fuente y los padres de ese movimiento aparecieron lejos de la órbita californista.

    El californismo ateo tiende lazos con el humanismo secular. Es curioso que la revista humanista-secular oficiosa en España, Muy Interesante, haga notable hincapié en los "wearables" y se haya hecho eco del transhumanismo varias veces. La primera vez que leí algo sobre los extropianos fue en Muy Interesante, me acuerdo bien, era un artículo bastante laudatorio. El extropianismo en concreto y el transhumanismo en general parten de la misma idea que el humanismo secular, la autosuficiencia humana y la omnipotencia de la razón. Recordemos que su base es todavía hoy por hoy la tecnología criogénica, desarrollada en California desde 1972 por Alcor, y su ideólogo es el futurista Max More, que se mudó al Estado Eureka desde Oxford y fundó allí el Extropy Institute.

    El humanismo secular suele presentarse como respetuoso con los sentimientos religiosos y el fenómeno religioso propiamente dicho, pero a efectos prácticos yo he notado bastante animosidad, e incluso agresividad verbal, en según qué foros y webs.

    ResponderEliminar
  16. Dicho sea de paso, hay otra publicación que suele darle bastante cancha a la élite californista, el suplemento XL que edita Vocento (donde escribe De Prada). Cada cierto tiempo ponen artículos sobre esa gente; hace poco leí también pero no recuerdo exactamente si fue en sus páginas otro sobre el relativo fracaso de la tecnología vestible (es más, hace poquito Google ha anunciado que sus famosas gafas ya no se venden en tiendas "físicas" (creo que sólo las había en tres o cuatro ciudades) sino que se hará venta online sólo; eso no quiere decir que hayan fracasado, pero estoy convencido de que esperaban mucho más).

    ResponderEliminar
  17. hola. he releido la nota de esta serie, ya que la habia leido antes como toda la serie y la veo identica a su publicacion original.
    lo inedito son los mensajes.

    he visto que habia ocultado los arts del blog porque creia que se lo iban a cerrar, me quede sorprendido. a mi me parecio una medida improvisada ya que iberia futura no me parece que contiene nada que sea acusado de plagio y censurable...
    no hay que dejarse llevar por la paranoia por una ley de mierda hecha a las apuradas por el gobierno..

    sobre Pablo Iglesias y Podemos, me parece un oportunista manipulador demagogo muy inteligente y astuto.
    si España vota a esa secta con tintes mesianicos de discurso progre va al suicidio. no solo quiere abrir las fronteras a la inmigracion(una medida muy poco prudente en circunstancias como esta) ademas propone censurar las peliculas que se presuma lleven contenido racista(de parte de los europeos,claro) es un claro reciclaje dle franquismo pero con color progre adaptado para la audiencia de hoy.

    de californista no me parece que tiene nada,y si,a el nunca se le ve sonreir.
    es mas bien un progresista estratega que cada tanto usa el marxismo en forma alegorica y simbolica pero de antisistema no tiene nada,si es respaldado por los grandes medios masivos y aparece todo el tiempo en la tele.

    Ciudadans parece ser mas serio y coherente,pero no tiene el alcance mediatico de podemos.
    no se,noto como que se le hace un culto a la personalidad al Pablo,como si fuera el futuro fuhrer de España.
    si,tiene un aire a Jesus por la pinta.

    en el californismo que raro que no menciono a Hugh Hefner y Playboy que de seguro son tambien californistas sin ninguna duda!
    esa parte del californismo me gusta.
    saludos

    ResponderEliminar
  18. Sin embargo parece que esta web http://humanismosecular.net/, junto con otras como http://www.terceracultura.net (en la que enlazan al blog del mundialista y progre Eduard Punset) o la desaparecida "revolución naturalista" son afines a la llamada "Ilustración oscura" (de hecho el artículo sobre la misma apareció en esta última web).

    ResponderEliminar
  19. ola k asen

    @Ariel, el fundamento de mi existencia es la paranoia, me temo. Entrando en el tema, la saga sobre el californismo es una reelaboración-reexposición de una previa que considero vigente, por lo que no es extraño que republique lo previamente redactado, con un enfoque menos disperso que antes. Con todo, aquélla era una saga inacabada y desde entonces he seguido acumulando y depurando info sobre el tema, el californismo no se ha quedado quieto durmiéndose en los laureles así que no nos conviene hacerlo nosotros.

    Hefner está marcadamente relacionado con la élite californista, incluso la universitaria. Queda muchísima gente de la que hablar, una cantidad casi inmanejable de nombres por lo que uno siente la tentación de recurrir a los de siempre, pero bueno, Dios mediante poco a poco desgranaremos cada píxel del panorama mundialero.

    Los medios han encontrado un filón en Podemos, y éstos han notado el feedback encabezando ahora las encuestas de intención de voto. Iglesias sería así el "príncipe del pueblo" como fue Belén Esteban la "princesa". No creo que los medios estén conspirando para que llegue Podemos a la Moncloa: simplemente saben que aumentan el share, lo que equivale a éxito económico en una cadena que se financia con publicidad. En los debates esa gente pudo ser rebatida por otros contertulios; la baja calidad de éstos, a efectos siquiera televisivos-retóricos, fue lo que por contraste les dio a los podemistas la relevancia mediática que tienen. En las tertulias apenas se manejan datos, y si un polemista suelta tres o cuatro se erige vencedor en la mente de los espectadores.

    Iglesias y cía no son antisistema en absoluto. Creen en el patrón keynesiano. Según ellos, la prosperidad europea de posguerra se debe a Keynes. Según un servidor, se debe al barril de crudo a dos dólares. Podemos cree en el sistema del Estado-beneficencia, asistencial y amorfo. Tal vez sea uno de los trances que debemos pasar de camino al fin de nuestra civilización. Nadie nos prometió que fuese agradable.

    Vienen tiempos de escasez. Cada ordenador emplea en su fabricación la mayoría de elementos de la tabla periódica. ¿Qué ocurrirá cuando se agoten, es decir, cuando extraerlos no dé plusvalía? Pero según el paradigma ensoñador occidemental-californiano, todos han de tener coche, ordenata, smartphone, duchas hirviendo en agosto, tele de plasma, etc (una cantidad inmensa de "esclavos energéticos"), y si no es que el mundo es muy injusto. Las guerras por los recursos se recrudecerán, a la mitad de los países islámicos se les dejará caer y nuestras infraestructuras de las últimas décadas empezarán a periclitar. ¿Qué dinero de la RBU saldrá de infraestructuras? ¿Qué opina de eso Podemos?

    El futuro pinta muy mal.

    ResponderEliminar
  20. @Anónimo, recuerdo el artículo de Zugasti, y de hecho en su blog sigue insistiendo en algunos puntos de la "ilustración oscura", incluido el fetichismo californista por el CI, una manía que continúa. De todas maneras, ese humanismo secular estructurado dogmáticamente, con una serie coherente de premisas ideológicas, es minoritario dentro de la corriente, digamos, humanista mainstream. Recuerdo cuando el blog de L. A. Gámez tenía comentarios: la mayoría de la gente que intervenía en ellos era izquierdista-zapaterista y saltaba como un resorte cada vez que se tocaba algún tema ilustrado-oscuro. Eso por no hablar de otro bloguero de similar registro ideológico, M-J Schwarz, y sus invectivas contra la incorrección política de J. D. Watson.

    Punset es marcadamente californista. De hecho, se le nota que es fan de Kurzweil. ¡Salud!

    ResponderEliminar
  21. ¿Entonces de algún modo la "Ilustración oscura" estaría relacionado con el californismo? Los autores mencionados en el famoso artículo de Zugasti ( http://tabula-blog.blogspot.com.es/2013/08/que-es-la-ilustracion-oscura.html )son la mayoría conservadores useños.

    Quizá estos artículos del mismo autor expliquen esta paradoja: http://tabula-blog.blogspot.com.es/2013/12/la-paradoja-reaccionaria.html, http://tabula-blog.blogspot.com.es/2013/08/ilustracion-oscura-respuesta-la-critica.html

    ¿Tú que opinas?

    ResponderEliminar
  22. Una de las cosas que más me gustaron de la primera versión de la saga californista fue la comparación entre los estilos de vida e ideologías entre la Costa Este y la Oeste, centrándote en las diferencias entre el urbanismo (ciudad vertical vs. ciudad en red) cuyos máximos exponentes serían NY vs LA, poniendo ejemplos de películas. También las menciones al simulacro, torres inmensas (el ejemplo en el cine era una película sobre un incendio en un rascacielos). Espero que vuelvas a ese espíritu de "al oeste del edén".

    Un saludo!

    ResponderEliminar
  23. Por cierto, Punset en su momento realizó declaraciones de apoyo a los "indignados" y se ha mostrado también favorabe a un gobierno mundial, he leído una entrevista que le hizo a Kurzweill en su programa donde éste asegura que dentro de unas décadas la mayor parte de nuestro cerebro funcionará con implantes biónicos. El final de la entrevista me dejó alucinado pues Kurzweil declara que con su proyecto crearán algo "muy parecido a Dios", una especie de inteligencia artificial universal que lo controle todo. Esto es una confirmación de lo que dice Gardner al respecto de que el californismo es una derivación satánica del capitalismo, pero yo diría más, suplantar a Dios o querer ser igual a El es ni mas ni menos que la hoja de ruta de Satán, por lo tanto el californismo sería satanismo puro, eso sí revestido con ropajes tecnófilos.

    El movimiento de los "indignados" parece ser una creación de élites tecnocráticas judeo-asquenazíes vinculadas a Universidades Californianas y Europeas, todo esto lo desgrana Ibn Asad en un interesante artículo sobre "tecnocracia global y destrucción familiar". Podemos es el brazo político de los "indignados" de ahí su estrategia de sonreír poco y fruncir el ceño mucho, por lo tanto Podemos a pesar de su estrategia de combate marxista-cultural-gramsciana, podría muy bien ser un producto empaquetado del californismo.

    Sobre el tema de la ubicuidad y onmipresencia de Podemos en los medios, en mi opinión no creo que se trate solo de un asunto de "share", como dice Gardner. Cierto que Pablito Catedrales es el mesías laico y telepredicador de moda en los medios, y hace subir la audiencia, pero creo que Podemos es mucho más que una moda televisiva como lo fue la "princesa del pueblo". Podemos es el puntal de lanza de la "spanish revolution", y han venido para quedarse. Cierto que no se puede asegurar que todos los medios al unísono obedezcan órdenes de un cenáculo en la sombra para auparlos a la Moncloa, pero la connivencia de ciertos medios y presentadores de la izquierda con Podemos es descarada,( incluso cuando supuestamente lo critican), y la actitud de ciertos medios de la conferencia episcopal propagando las 24 horas del día el miedo al "coco rojo" resulta, cuanto menos, sospechosa.

    No se si se puede hablar de "conspiración" en toda regla, pero sí que se puede decir que algo se está cociendo.

    ResponderEliminar
  24. ola k asen

    @Anónimo I: tal y como lo expone Zugasti, y me parece que es una exposición muy correcta, ilustración oscura y californismo son obviamente opuestos. De hecho, la ilustración oscura procura sumergir al atribulado occidental medio en un baño de realidad mientras que el californismo tiene como objetivo hacerle soñar despierto, hechizarle evitándole molestas confrontaciones con lo real que pudieran despertarle.

    Sí existen, no obstante, algunos puntos de conexión como el rechazo a la religiosidad tradicional, la fascinación casi fetichista por los tests de CI y el interés por la singularidad. Uno de los autores citados, Eliezer Yudkowsky, es fundador del MIRI, donde ha estado gente como Kurzweil y Thiel, y propugnador de la inteligencia artificial benévola.

    Por otra parte, Harpending y Cochran parecen haber "racionalizado" por qué hay tanto judío asquenací en los campos tecnológicos más punteros (y en muchos sitios más). Eso es interesante porque juega en contra de ideas conspiracionistas. Yo lo he pensado muchas veces. Pienso que dos mil años de ghetto marcan carácter y orientan adaptativamente la creatividad a un marco urbano.

    Para los cinéfilos. Como sabéis, en Hollywood hay desde siempre una gran presencia de cineastas judíos. Sin embargo, ¿no os habéis fijado en que los grandes cantores de la naturaleza de Usa en el cine hollywoodiense no suelen ser de origen judío? Suelen ser de origen anglosajón, irlandés, galés, frisón, incluso húngaro: gente como John Ford, King Vidor, Henry Hathaway, Raoul Walsh, Henry King, Howard Hawks, Sam Peckinpah, últimamente gente como Eastwood o Costner, o el libanés Terrence Malick. Es un tipo de cine con menos pretensiones culturales (en general sea dicho) y protagonizado por gentes de psicología transparente.

    Mientras, los cineastas judíos más importantes prestan más atención al marco urbano, a la exhibición de cultura (un Ophüls, un Albert Lewin o un Kubrick, por ejemplo) y a psicologías más complicadas y turbias, más "urbanas" en definitiva. La excepción sería Anthony Mann.


    @Anónimo 2: le tengo cariño a aquellas primeras entregas dedicadas al tema, pero eran frívolas y muy deslavazadas. Aquella torre era la de "El coloso en llamas", una Babel obscenamente vertical en un San Francisco horizontal. La había visto de niño y por tratarse de un rascacielos pensaba que estaba ambientada en NY. Hollywood se consumía como el edificio, repleto de estrellas y viejas glorias. Como soy un cinéfilo muy pesado, intento poner coto a mi cinefilia en el blog, porque me conozco y sé que si me dejo ir le dedico la mitad de las entradas.

    El enfoque urbanístico queda en la recámara para entradas futuras.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mi se me ocurre otro director judío que nos obsequió ese genial canto a la naturaleza llamado "Jeremiah Johnson": Sydney Pollack. Es más, en la elaboración del guión de "Jeremiah Johnson" participó otro judío: John Milius.

      Eliminar
    2. Buen apunte, IHTD. De todas maneras hay que matizar, la película fue un proyecto muy personal de Robert Redford (fue él quien eligió a Pollack), que casa más con su filosofía personal y con el amor a su tierra. Pollack es cultureta ;-) ahí está su "Apuntes sobre Frank Gehry" para demostrarlo, y depende mucho de la calidad del guión para rendir bien (véase "Yakuza", por ejemplo).

      John Milius es un hebreo realmente peculiar, muy rara avis. La óptica que planteó para adaptar Conan la hace irrepetible. Se declara "anarquista zen", no tengo muy claro qué es eso, para mí es la versión ultra del californismo, eso se notó en "El gran miércoles" (la crítica española la llama desdeñosamente "los surferos fachas") y la reaganiana "Amanecer rojo". Siempre ha estado bien relacionado con resortes californianos, think-tanks militares incluidos. Pero su ultraísmo no es grato para el progresismo californiano mainstream. Por eso un tío de su calidad no hace cine hoy en día. Está arrinconado. Si a alguien me recuerda en eso y más cosas es a Mel Gibson (quitando que Gibson es católico preconciliar y Milius admira el mundo precristiano).

      ¡Salud!

      Eliminar
  25. @Alex: en efecto el californismo es el satanismo de nuestra época, pero con el fuselaje tecnófilo necesario para pastorearnos mejor.

    El satanismo como tal, en su sentido clásico-vetusto, ya se había instalado en California con la Iglesia de Satán y tal, pero es obvio que aquello no daba para mucho, les faltaba una red virtual y muchos cachivaches para transmitir las nuevas memes. Por eso no es raro ver un patrón: en cuanto el californismo pudo colocar en el poder a gente de su cuerda (Nixon y Kissinger), uno de los puntos cruciales fue el de abrir China para convertirla en maquila tecnológica, y con China sus patios traseros. Hecho: casi parece que alguien diseñó la deriva de las últimas décadas. Ya no hay que fundar una extraña congregación en un rancho o en una choza de Death Valley: la fundas en la Red.

    Eso permite la difusión de la palabra del Diablo a nivel universal. Y permite la posibilidad de un verdadero gobierno mundial, con una mente universal y una alma colectiva. Kurzweil contribuyó como futurista al avance informático y hoy en día sabe leer hacia dónde se dirige. Una mayor miniaturización y una mayor concentración permitirán que por un chip endoimplantado puedas conectarte al cerebro universal. Eso sería muy práctico para ellos porque con unos gramos de silicio y perovskita obtendrán el mismo rendimiento que ahora con un zafarrancho audiovisual impresionante, y eso que se ahorran. No es extraño que aborrezcan la idea de Estado-nación, porque es la que garantiza(ría) la continuidad de un pueblo. Para estos futuristas, la palabra "pueblo" no tiene sentido. Ellos prefieren hablar de "gente", "raza humana" y "consumidores". Pero pienso que el tiempo juega en su contra.

    ResponderEliminar
  26. Un día pasará algo. Un día habrá un Blue Beam urbanita en alguna barriada, o una crisis de pánico, y alguien iniciará una experiencia piloto de endoimplantación de chips en el vecindario, gente que da el paso de colocarse el chip para su seguridad. Habrá viralidad con gente que opina, leyendas urbanas ad hoc, tertulias y demás, el anuncio de que puedes consultar cómo va el Madrid-Atleti en tiempo real, etc etc, y entonces saldrá que la experiencia-piloto ha sido un exitazo y poco después todo el mundo se chipeará. Y el que no se chipee pues bueno, no le pasa nada pero sería algo así como quien ahora no tiene móvil, un sector social en vías de desaparición. California rules!!

    ResponderEliminar
  27. ¿Zapatero y el zapaterismo, César Vidal y Pablo Iglesias son californistas?

    Creo que te has olvidado de señalar el gusto por el simulacro como uno de los rasgos del californismo.

    ResponderEliminar
  28. El tecnoutopismo me parece 100% californista.

    ResponderEliminar
  29. @Anónimo 1: Zapatero me parece más bien un producto afrancesado, e incluso una continuación del socialismo francés ochentero (donde había unos cuantos masones: la cosmovisión masónica le presta más que la californista). El zapaterismo era una amalgama amorfa llena de ideologías débiles que derivan en parte de la contracultura sesentera, pero pienso que la pista francesa es en este caso más fértil.

    Pablo Iglesias, ya lo comentamos más arriba, parece más notoriamente un marxistocultural pre-68. Otra cosa es Podemos y su progresismo amable. Acaban de presentar sus (nuevas) propuestas económicas. ¿Qué pasa, que las del pasado mayo ya no valen, o es que estaban ocultando sus intenciones entonces, o las están ocultando ahora?

    César Vidal tiene cero de californismo. Es un evangélico próximo al liberalismo clásico, mientras que el californismo es anti-Evangelio y tiende lazos con cierto anarcocapitalismo y ciertos experimentos sociales próximos a él (pienso en las ciudades-chárter, el movimiento Zeitgeist y su antaño asociado Proyecto Venus, o "grosso modo" el objetivismo: Vidal admira cosas de Ayn Rand, aunque detesta su ateísmo). Además Vidal es un enamorado del Deep South, de un mundo desaparecido a golpes de modernidad y posmodernidad.

    ResponderEliminar
  30. @Anónimo 2: no te equivocas, sin tecnofilia no hay californismo, no puede haberlo. Todas las tendencias nacidas allí que apostaban por círculos simbióticos sin tecnología punta (es decir: naturistas, al modo -teóricamente- de los pieles rojas, ingesta de peyote para canalizaciones incluida) fueron arrinconadas. Eso sí, aprovecharon sus ideas para nutrir los estantes de libros de autoayuda (pienso, por ejemplo, en Carlos Castaneda y su célebre indio yaqui Don Juan). Si puedes crear un círculo simbiótico sólo lamiendo dorsos de ranas, ¿para qué quieres una élite de cristal en Santa Mónica?, por eso el hippismo de hace medio siglo se quedó en una experiencia aislada, para vivir no precisábamos tantas cosas mientras que ahora si no tienes móvil es que ni ligas, nuestro kit de supervivencia se ha hecho inmenso, con un gasto inmenso y una emisión de dinero fiat inmensa.

    Ya Freud había dicho que la tecnología causa desazón, no aporta esa felicidad que promete, en "El malestar en la cultura". Pero esta gente, adicta a las ideologías débiles, picotea lo que le interesa y lo que no lo olvida. Los tecnoutopistas seguirán prometiendo lo de siempre, Jauja, un panorama sin escasez. Sin embargo, la historia nos dice que la escasez es la norma, y la abundancia la excepción.

    ¡Salud!

    ResponderEliminar
  31. Interesante este sitio, aun no me he leido el articulo sobre Californismo. Mas bien queria hacer un pequeño comentario sobre esto que respondio Hombre-Lupa Gardner:

    "Vienen tiempos de escasez. Cada ordenador emplea en su fabricación la mayoría de elementos de la tabla periódica. ¿Qué ocurrirá cuando se agoten, es decir, cuando extraerlos no dé plusvalía? Pero según el paradigma ensoñador occidemental-californiano, todos han de tener coche, ordenata, smartphone, duchas hirviendo en agosto, tele de plasma, etc (una cantidad inmensa de "esclavos energéticos"), y si no es que el mundo es muy injusto. Las guerras por los recursos se recrudecerán, a la mitad de los países islámicos se les dejará caer y nuestras infraestructuras de las últimas décadas empezarán a periclitar. ¿Qué dinero de la RBU saldrá de infraestructuras? ¿Qué opina de eso Podemos?"

    En los ultimos años siempre se ha estado hablando de materiales del futuro como el grafeno o los nanotubos de carbono, los cuales se supone reemplazaran a muchos elementos no renovables y que tienen un gran costo para su extraccion. ¿Son viables esos materiales?, o mas bien es solo un fraude.

    Un saludo.

    Luis.

    ResponderEliminar
  32. Californismo y marxismo cultural a partes iguales:

    https://www.youtube.com/watch?v=hX89mLhCeHI

    Espeluznante.

    ResponderEliminar
  33. ola k asen

    @Luis: bienvenido, ojalá los contenidos sean de tu agrado. Esos materiales son viables, sin duda. No se trata de fraudes. Ahora bien, pretender que nos van a solucionar la papeleta de los recursos es defraudarnos a nosotros mismos. Eso sin tener en cuenta los costes de producción. Nuestra depredación es insostenible (la humanidad necesita actualmente planeta y medio para satisfacer sus deseos, pero como falta el "medio" nuestro ego del 2014 le debe recursos y dinero a nuestro ego de los próximos años, y éste se los tomará prestados a nuestro ego de la década de los veinte, así hasta el Gran Hostiazo). Nuestra civilización hace balconing sobre una piscina cada vez más chiquitita.

    ResponderEliminar
  34. @A.J, "gracias" por recordarme el anuncio :-P Consumismo, tecnofilia, glorificación de la juventud, abandono del clan ("cambiar familia por amigos"), espejismo de poder adquisitivo (una pareja media española de esa edad no tiene una casa así -eso sí, tiene sólo una hija, eso ya es más adecuado a la realidad-) y más cosillas .... Por cierto, el logo recuerda a la W de la Warner.

    Su competidora Yomvi hace un año o año y pico también apostaba por otro exponente californista, los niños índigo, concretamente la niña del final, que hubo gente que pensaba que era un niño:

    https://www.youtube.com/watch?v=TY_G7gMzOD0

    ¡Salud!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. SI , hace tiempo que me di cuenta de que en la publicidad y el mass mierda cada vez echan más mano de niños con aspecto ambiguo(ideología de género) o directamente de niños varones afeminados.

      ¿Efecto contagio, moda o simple hoja de ruta? Yo creo que de todo un poco.

      Eliminar
    2. Por no faltar en el panegírico publicitario, no falta ni el novio mulato en videoconferencia...

      Eliminar
    3. Bueno, la verdad es que ella también es mulata, jeje. Es el clásico spot de "la tecnología al servicio de los sentimientos de las personas humanas", que empezó en los noventa con el auge de la telefonía móvil, entonces aquellos spots estaban muy bien pero ahora ese pack-slogan de tecnología + sentimentalismo ya está muy sobado.

      Cada época genera sus valores. El caminante en el mar de nubes de Caspar David Friedrich abandonó las montañas y ahora saca instantáneas de sus pies o de la caña y el pinchito para subirlas al féisbuc.

      Eliminar
  35. Cuando hablamos de californismo, marxismo cultural etc en el mass media y mundillo de la cultureta oficial, yo a veces tiendo a pensar que es cosa de hace pocos años( no más de quince), pero no.
    Si uno ve videoclips , carteles publicitarios , anuncios,o algunas películas de los 80 y los 90, ya se ve como la cosa empezaba a ser bastante abundante aunque menos que ahora, además era un californismo menos progre , relativista y globalista, era un californismo como más patriotero para consumo interno en USA.

    ResponderEliminar
  36. Sí, ésa es una impresión que comparto. Los años ochenta fueron años reaganianos, todavía había un poso conservadurista y eso se refleja en aquel cine de entonces, que por otra parte ya era rabiosamente consumista y centrado en lo infantojuvenil. Pienso que al caer en general el comunismo como sistema y con la instauración del NWO con Bush padre fue cuando las élites se dieron cuenta de que ya no había barreras insalvables para su predicación. La Alemania unificada tomó también esa antorcha (quien recuerde los vídeos eurobeat y trance teutones de la cadena VIVA se apercibirá de que rezuman californismo). Clinton fue importante (el caso serbio en 1999 y la falta de respeto a los Estados-nación), pero no tanto por lo que hizo sino por lo que pasó en su época, con la burbuja tecnológica (que convirtió a Wired en una Biblia de coyuntura) por bandera. Poco a poco el sistema va filtrando y desechando lo que no le sirve, quedándose con lo que considera valioso. Pero sus raíces están ahí.

    En los ochenta, de todas maneras, ya nos estaban avisando de que por ahí no íbamos bien:

    https://www.youtube.com/watch?v=nq_SpRBXRmE

    (el mejor documental que se haya hecho nunca, no me canso de él)

    ResponderEliminar
  37. Off-Topic

    Me sorprende que nadie lo haya recordado, pero el pasado 25 se cumplieron 40 años de la muerte de unos de los espíritus más sensibles y uno de los músicos más geniales del siglo XX: Nick Drake.

    ResponderEliminar
  38. Hacer predicciones sobre el agotamiento de los recursos en 20 años es muy difícil, ya que estos cambian con la tecnología de forma impredecible. Desde Malthus hasta los 90 pocas han funcionado.

    No me extraña que Punset entrevistara a Kurzweil, dado que ambos son unos charlatanes de tomo y lomo. Lo que leí de Kurzweil usaba un par de avances informáticos ("Blue Deep", la "ley de Moore"...) para justificar teorías delirantes, como que pronto podremos descargar nuestro cerebro, pasar a ser "software", ser indistinguibles de robots, ser inmortales etc. No sé si el resto de sus libros tienen más tino, pero aquel no tenía ninguna base.

    Por cierto, Punset, "el intelectual", ya nos ha endilgado a una hija en RTVE y ahora la otra en Ciudadanos (tras venir de los "Verdes", nada menos). Lo que vale un apellido.

    ResponderEliminar
  39. ola k asen

    @ASTF, no recordaba la efemérides pero tengo al bueno de Nick presente en mis oraciones. Es sorprendente el alto peaje en vidas jóvenes que ha tenido el, digamos, "rock" (en sentido amplio, así entrarían la Winehouse, Cass Elliot o Ray Heredia por ejemplo). Casi parece una exigencia, como si fuese el Moloc de nuestra época o uno de ellos. Y no es descartable que lo sea.

    Dada la amnesia musical que impera en los media, ¿qué se podría esperar?

    @warsaw, pienso que el problema no estriba en que los recursos se agoten sino más bien en que su tasa de retorno energético o de explotación disuada de emplearlos, lo que redundará en el colapso lento pero imparable de sectores enteros y con ellos de los Estados-nación, que se subrogarán en la explotación ruinosa de yacimientos y destinarán casi todo a autoconsumo, con lo que me temo que serán "globalizados" a la libia, causando un gran quebranto al pueblo. No se puede cambiar un coche diésel a pelo por uno eléctrico, ese parque móvil es imposible porque a base de batería, motor y cableado de repostaje nos jalamos todo el litio, el tungsteno, el cobre y no sé cuántas tierras raras el primer año. Esta vez sí hemos llegado al límite, la Tierra consume Tierra y media, la ONU ha dicho que vivimos el mayor éxodo de la historia (282 millones de desplazados) y todos los emergentes están cayendo. Hemos tocado techo.

    Si tuviéramos otro sistema, no pasaría esto, pero tenemos un sistema basado en el crecimiento año a año. Los europeos solutrenses no se preocupaban si no les crecía el PIB de una estación a otra. Nosotros vivimos de eso, concretamente de la emisión de créditos y todo crédito es una promesa de pago con riqueza real que se arranca del subsuelo, del agua, del ganado y de nuestros lomos. Y va a más y consume más en un planeta de recursos finitos, con lo que hay dos opciones: o el sistema se gripa con una crisis o choca con su techo. O suceden ambas cosas combinadas, que es lo que veremos. El planeta ya no da más. Lo contrario es engañarse a uno mismo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hombre-Lupa, hablando del caso de Nick Drake, y de las dudas sobre la "intencionalidad" de su propia muerte, me gustaría saber tu opinión personal sobre el suicidio.

      Eliminar
    2. Hombre, singular pregunta en un hilo sobre élites que aspiran a no morir nunca ;-)

      Me resulta imposible resumirla con la adecuada brevedad. Nadie sale vivo de este mundo, por lo que el factor que nos diferencia a unos de otros es el cómo. Hay suicidios transidos por el honor y la trascendencia (vgr. el de Jesús: su actitud fue suicida) y otros marcados a fuego por el deshonor (Hitler, Goebbels, Himmler y pajarracos de ese jaez). Un gran arqueísta, Thomas Jefferson, consideraba que el suicidio podía ser una salida razonable cuando la situación es intolerable y desesperada (pensaría sobre todo en las enfermedades incurables de la época, supongo), e incluso en una carta a un amigo médico de Virginia afirma que el medio más elegante es ingiriendo una dosis elevada de datura estramonio, como hicieron muchos aristócratas condenados a la guillotina en París. Luego está por otra parte otro genio, Bucky Fuller, quien decidió no suicidarse porque una voz en su interior le decía que su vida no le pertenecía a él sino al Universo.

      Es un asunto extremadamente personal que por ello mismo responde a una personalización tal vez excesiva, en que uno se siente aislado y desgajado de los demás, de la vida que le rodea. Como aquella peli de Kiarostami, "El sabor de las cerezas", y el suicida que cambia de opinión por algo aparentemente tan nimio como coger unas cerezas de un árbol y probarlas: tan sólo con eso rompió la coraza anhedónica que le impedía vivir. Otra cosa serían motivos realmente trágicos.

      Hay una casa abandonada cerca de la finca familiar, desde la que siempre recuerdo haberme sentido observado, sin saber por qué y constándome que no había nadie. Hace unos días mi padre me comentó que en esa casa hubo dos suicidas. Todo suicidio sin la debida justificación tal vez provoque una herida en el tejido invisible que nos circunda.

      Salud y vida.

      Eliminar
    3. Hitler no se suicidó por deshonor sino al contario, por honor y muy en la linea samurai. No se suicidó por cobardía-para suicidarse hace falta valor y no poco- sino para que los nada honorables aliados soviéticos y capitalistas no mancillaran y torturaran su cuerpo como hicieron con el de Mussolini o con los condenados en la pantomima de Nuremberg o lo que hicieron con Rudolf Hess, que aquí para que se nos olvida que Alemania nunca quiso la guerra directa con Inglaterra...

      Si hay ejemplos de suicidios nada honorables y ridículos, son aquellos de todos esos niñatos músicos, artistas y ricachones en general hastiados de si mismos .

      Eliminar
    4. Bueno, cada uno tiene su propio concepto del honor. Personalmente yo prefiero el lema "a lo hecho, pecho" en vez de "si hay apuro, cianuro". La II GM batió todos los récords de falta de honorabilidad no sólo en un bando. No es comparable a otra clase de suicidios.

      Mucho rockero y popero es en efecto un niñato, pero la mayoría de las muertes prematuras en la música popular desde los sesenta hasta hoy son consecuencia de la mala vida, "suicidios en diferido" por decirlo cospedalmente, con organismos devastados o incapaces de superar un exceso. Hay casos de suicidios, pero habitualmente asociados a problemas psiquiátricos. No estoy justificándolo, lejos de mi intención cualquier malditismo romántico, pero lo importante de Nick Drake fue la música que dejó en tan poco tiempo. Drake era músico. No era canciller de un país que consiguió que la Urss pasara de hacer el ridículo contra Finlandia a tomar cuatro quintas partes de Eurasia y con ello medio mundo, que eso sí que se olvida con facilidad.

      Sí es cierto que Alemania no quería guerrear con Inglaterra. Gran parte de las fuerzas vivas inglesas tampoco querían guerrear con Alemania. Aunque desde principios de siglo, y está sobradamente documentado, los alemanes eran para los capitostes ingleses el enemigo a batir por su política telurocrática de autarquía continental, y por su creciente peso comercial en el mundo, hay que recordar que en el mismísimo 1939 ambos países estuvieron a punto de convertirse en socios preferenciales. Sólo el demencial expansionismo de la castuza nazi (expansionismo basado en el desprecio al pueblo eslavo, AL QUE LA PROPIA ALEMANIA DEBE SU EXISTENCIA) frustró esa posibilidad.

      ¡Salud!

      Eliminar
    5. Un inciso sobre las muertes en la música popular. Famosos suicidas fueron Ian Curtis (que sufría epilepsia, tenía adicción a fármacos y se estaba divorciando, con una niña de por medio), Kurt Cobain (una farmacia ambulante con una personalidad muy peculiar; ha habido especulación sobre su muerte, y también había una hija por enmedio), Elliott Smith (medicado por depresión y TDAH; también ha habido especulación sobre si fue suicidio) o Jeff Buckley (transtorno bipolar: oficialmente se dejó ahogar en el Missisippi, aunque también hay especulación).

      También curiosamente entre los músicos negros pudiera haber mayor incidencia de homicidio, desde Robert Johnson (según se dice un marido celoso lo envenenó) hasta Tupac y Notorious, pasando por Marvin Gaye.

      Eliminar
  40. La idea de los avatares cibernéticos donde descargar nuestra psique ya tiene sus añitos. Uno de los gurús del californismo contracultural, Timothy Leary, ya especulaba con la supervivencia de nuestra conciencia como software, incardinable después en soportes eternos o al menos sustituibles. La "maga de Oriente" Martine Rothblatt, cuya biografía es puro californismo aplicado, también ha insistido sobre el particular con la religión que propugna, el Movimiento Terasem. Por lo general la predicación del transhumanismo y la búsqueda de inteligencias artificiales fuertes suelen ir de la mano, ellos piensan que lo segundo lleva fácilmente a lo primero. O incluso a la implementación pura y dura de Matrix: no hay más que leer cosas que dejó escritas el "mago" Jacque Fresco acerca del cerebro electrónico mundial que dejaría a los humanos apartados de la toma de decisiones. ¿Qué quedaría de los transhumanos? ¿De qué le servirían a una IA fuerte, por qué tendría que sustentarlos?

    Hay cosas de Kurzweil que me parecen admirables, pero por lo demás me recuerda a los vendedores de tónicos del Oeste.

    ResponderEliminar
  41. Acabo de enterarme de la existencia de una serie llamada "Transparent", producida por Amazon. Está ambientada en California (como "A dos metros bajo tierra", "Modern family", "Big Bang", "Criadas y malvadas", "Dos hombres y medio" y no sé cuántas más sobre gente abierta, chupipandis contemporáneas y demás) y va de un señor maduro que un día confiesa que quiere ser mujer y que se siente mujer. La guionista y productora ejecutiva, Jill Soloway, colaboró en "A dos metros bajo tierra" de Alan Ball. Apuntes biográficos: el padre de Soloway cambió de sexo a edad madura, Ball es abiertamente gay y Bezos, el de Amazon, apoyó con donaciones la causa del matrimonio homosexual. Nada que objetar por mi parte, ya sabéis que soy liberal y cada uno que viva su vida, pero me parece un buen ejemplo de cómo la vida personal deja su huella en la obra de un creador.

    A destacar también que tanto Soloway como buena parte del reparto (entre ellos el siempre excelente Jeffrey Tambor) y del directorio de Amazon son de origen judío. Pero si uno lee los títulos de crédito de esas series antes citadas, le parecerá estar leyendo el censo de un kibutz, así que no es de extrañar este, digamos, patrón televisivo-mediático.

    ResponderEliminar
  42. Siguiendo la política de contenidos de Blogger, he retirado el vídeo de Lana del Rey "Video games", pues en él aparecen en dos ocasiones imágenes de dibujos animados con siluetas femeninas aparentemente desnudas, una desnudez que podría interpretarse como no-artística por Blogger, de modo que me curo en salud suprimiéndolo.

    ResponderEliminar
  43. Hola, Excelente post, pero debo decirte algo, no hubo "genocidio indio" en norteamerica, ellos en verdad eran muy pocos, y la mayoría murieron por enfermedades, incluso entre ellos se estaban matando antes de la llegada de los europeos, y durante los enfrentamientos eran unos salvajes que atacaban mujeres y niños indefensos.

    Otra leyenda negra del establishment americano, como la de Bartolome de las Casas, que promulgo la leyenda negra sobre los españoles.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, gracias por la puntualización, podríamos hablar de "sustitución poblacional" (concepto hoy más vigente que nunca, y lo que nos queda) en la que -tampoco pequemos de ingenuos- muy a menudo se empleó la fuerza y el más débil tuvo las de perder.

      Eliminar
    2. Estoy de acuerdo, pero los indios no eran ningunos santos, sus crimenes horrorizaban a los colonos europeos.

      Eliminar
  44. Hombre-Lupa, escribo este comentario aquí porque quiero hacerte una consulta sobre un pensador que considero netamente anticalifornista.

    ¿Qué piensas sobre las ideas de Julius Evola?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, bienvenido. He leído poco a Evola, la verdad. Sin duda sería contrario al californismo y estoy seguro de que habría calado hondamente a esa secta de iluminados tecnotranscendentales, como caló fenómenos sociales en parte ya protocalifornistas en "Rostro y máscara del espiritualismo contemporáneo".

      Leí a toda prisa "Cabalgar el tigre" hace tiempo; me apetecería releerlo (pero tengo taaaaantos libros atrasados, jeje).

      Es hábil desmontando, pero se centra mucho en pensadores que hoy no nos dicen nada, y perdón por la irreverencia. Es buena lectura, pero siempre con sentido crítico. ¡Salud!

      Eliminar