jueves, 30 de julio de 2015

Post veraniego. Algunas películas que me gustan (VI): "Blade runner"




No sé cuántas veces he visto "Blade runner" (1982, Ridley Scott a partir de una novela de Philip K. Dick), la obra de culto sobre toda otra obra de culto. ¿Cuarenta veces? Tal vez. Hay otra película que he visto más veces, pero me da vergüenza confesarlo así que no diré cuál es. Dentro de esta saga cinéfila veraniega le dedicaré toda la entrada a la odisea de Deckard, los replicantes y demás seres de ficción. Sé que comparto mi afición por ella con unos cuantos lectores del blog, de modo que procuraré esmerarme con matizaciones personales dado que en general todos estamos al tanto de cómo fue, de lo que va y lo que supuso, hasta hoy (en que está proyectada una súper-innecesaria continuación).


LA TRAMA

Hagamos una sinopsis siquiera porque es de rigor. Los Ángeles, 2019. La ciudad conserva signos distintivos: los grandes incineradores, edificios como el Bradbury (construido en 1893 y visto en mil pelis), una fuerte minoría asiática .... pero se ha convertido en una megaúrbe permanentemente abrazada por una atmósfera viscosa de smog, un lugar caótico y lloviznoso en el que quedan los humanos que, por un motivo u otro, no están buscándose la vida en las colonias del Mundo Exterior. Digamos que los humanos más sanos y fuertes se han ido a colonizar otros planetas mientras que en las ciudades terrestres ha quedado lo que los gallegos llamamos "refugallo", los "residuos humanos" que tienen escaso valor económico, poca fuerza de trabajo. Por tanto, Los Ángeles 2019 es una distopía cyberpunk: es decir, una combinación de tecnología punta y degradación social.



Bien, pues en las colonias son utilizados como esclavos los replicantes, que son creados por la Tyrell Corporation para los trabajos más extremos: soldados de élite, mineros, sicarios y prostitutas. Son indistinguibles de los humanos salvo por su psicología: carecen de recuerdos, por lo cual no pueden desarrollar una personalidad similar a la de las personas y no desarrollan sentimientos ni empatía. Sin embargo, parece ser que sí han llegado en algunos casos a alcanzar esas cualidades humanas así como una intensa necesidad de acumular recuerdos (se proveen de fotos para atesorar cada detalle en sus memorias) y de rebelarse: quieren ser libres y quieren vivir más (su tope de edad es de cuatro años). Cuatro de ellos consiguen escapar de la vigilancia humana -un quinto replicante se abrasó con una verja electrificada al intentar entrar en el gran complejo de la Tyrell (I)-. Los replicantes tienen prohibido pisar la Tierra. Si lo hacen, son retirados de modo expeditivo por agentes Blade Runner especializados en esa particular caza humana. El método convencional para saber si un sospechoso es en efecto un replicante es someterle al test de empatía Voight-Kampff, durante el cual se le hacen preguntas descolocantes que suelen versar sobre animales (II). En mitad de uno de esos tests, el replicante Leon (Brion James) mata al agente que le interroga a la entrada del complejo Tyrell, donde se sospecha que quieren entrar, no se sabe para qué (III). Le sustituirá Rick Deckard (Harrison Ford), un agente de legendaria habilidad pero ya retirado y muy desencantado de su vida. 

Deckard visitará a Eldon Tyrell (Joe Turkel), el creador de los replicantes y dueño del emporio, y le hará el test de empatía a su secretaria Rachael (Sean Young), descubriendo tanto él como ella que es una replicante de carácter experimental, a la que Tyrell ha implantado falsos recuerdos. A partir de aquí hay dos líneas narrativas:

-Deckard mata a la replicante Zhora (Joanna Cassidy), que intentaba pasar desapercibida -de cuán extraña manera- haciendo números eróticos con una serpiente artificial. El replicante Leon aparece para ajustarle las cuentas y está a punto de matarle, pero es abatido por un disparo providencial de Rachael, que sabedora de su condición ha huido de Tyrell, con lo que está fuera de la ley y debe ser matada. Entre Deckard y Rachael surge el amor en el umbrío apartamento de él.

-El replicante Roy Batty (Rutger Hauer), el jefe del grupo, idea la forma de llegar a Tyrell a través de un ingeniero físicamente disminuido -sufre síndrome de Matusalén- llamado J. F. Sebastian (William Sanderson), usando como gancho el atractivo físico de Pris (Daryl Hannah), una replicante-prostituta implicada sentimentalmente con Roy. Gracias a Sebastian, Roy llega a la presencia de Tyrell para pedirle más tiempo de vida; éste dice que es imposible, y Roy le mata así como a Sebastian.

Las dos líneas confluyen en el apartamento de Sebastian, el citado Edificio Bradbury. Deckard mata a Pris no sin apuros, pero no puede con Roy, quien le acorrala en la azotea. Deckard está a punto de caer al vacío desde allí; sorprendentemente, Roy le perdona la vida y muere de forma natural, tras acabársele en ese punto los cuatro años. Un oficial que ha estado siguiendo a Deckard en la distancia todo el tiempo, un señor de etnia indefinible llamado Gaff (Edward James Olmos), le recuerda que queda Rachael, que sigue en el apartamento del agente: éste llega hasta allí, la encuentra con vida (a pesar de que percibe que Gaff ha estado allí: aficionado a la papiroflexia, ha dejado un pequeño unicornio de papel de aluminio a la entrada) y desaparecen.


CIRCUNSTANCIAS VARIAS

Muy brevemente, pues creo que todos las conocéis. El film, cuyo rodaje fue un infierno, no resultó en absoluto un éxito, pinchando en su primera semana de exhibición. Sólo el paso del tiempo iría colocándolo en el lugar que le corresponde. Cuatro o cinco años después ya era intensamente reivindicado por la crítica.

En 1982 se estrenó una versión que traicionaba en buena medida las intenciones de Ridley Scott. Sigue siendo la versión más conocida, tanto la useña como la internacional, que era más cruda y gráfica (en las pantallas españolas se vieron algunos detalles gore que en Usa se escamotearon -como el estallido de los globos oculares de Tyrell bajo los dedos de Roy-, y que tampoco figuran en versiones posteriores). En ella se añadió una voz en off porque en los screening-test parte del público perdía el hilo del argumento (IV).  Asimismo, se le añadió un espurio final feliz con Deckard y Rachael conduciendo tan contentos en un ambiente soleado y boscoso, en contraste con el ambiente general de Los Ángeles. Los planos generales de hermosos bosques fueron, digámoslo por enésima vez, descartes de "El resplandor" (1980), donde por cierto también Joe Turkel tenía un papel secundario muy lucido.

En 1992 Ridley Scott pudo estrenar su célebre "Director's cut". Providencialmente se encontró una copia de 70 mm en los archivos de Todd-AO, sobre la cual se pudo hacer la reconstrucción, que más que nada fue supresión: se eliminó la voz en off y la escena postiza final. Asimismo, se le añadió un brevísimo plano onírica en el que aparece un unicornio trotando en un bosque. No sé para qué os cuento esto porque ya lo sabéis ;-)

Fijémonos ahora en otras cosas.


PRESENCIAS FÍSICAS

Hagamos referencia al reparto, algo justo y necesario porque el film es ante todo muy físico. Además, las presencias físicas son fundamentales para darle toda su dimensión a los personajes. Ante todo, "Blade runner" partía con la baza de contar con la estrella del momento, Harrison Ford, que era una estrella pero una estrella con ciertas peculiaridades.



Descendiente de católicos irlandeses por linaje paterno y de judíos bielorrusos por el materno, Ford fue la gran estrella del cine de los ochenta sin identificarse con ninguna tipología concreta. Era distinto de los forzudos cachas estilo Schwarzie y Stallone -no tenía ese físico indestructible-, así como del guapete aniñado e inquieto como Tom Cruise -ya era cuarentón por entonces- o de los "duros" veteranos como Eastwood o Bronson -los personajes de Ford dudaban, no tenían las cosas tan claras-.

También fue un acierto extraordinario contar con Rutger Hauer para hacer de Roy. Su rotundo físico nórdico y pétreo, modulado por la inteligencia que le aporta el actor holandés al personaje, lo hace muy creíble. Realmente uno acepta que Roy es un excelente soldado y un gran líder. Se contrapone así a los demás replicantes, que también son muy duros (soportan el frío y el calor mucho más que los humanos, y su fuerza es también muy superior) pero no tan agudos. Cuando Deckard ve por primera vez imágenes de ellos en un monitor de la oficina de Bryant (M. Emmet Walsh), su jefe, se aprecia brevemente que Roy está tipificado como A tanto física como intelectualmente, mientras que Zhora y Pris son ambas A-B, y Leon es A-C. Tal vez la elección de Brion James, con su mandíbula retraída, fue buscada para establecer el contraste con Hauer, de mandíbula prominente y por ello subconscientemente mejor aceptado como líder por el espectador.

Sin embargo, el acierto mayor del casting quizá sea el de una jovencísima Sean Young -22 añitos- como Rachael, a la que insufla una elegancia ingrávida y de otra época (está caracterizada como una mujer fatal del cine negro hollywoodiense) que sintoniza bien con el espesor retro de la ambientación. Cada vez que vuelvo a ver el film no puedo evitar enamorarme, una vez más, de la replicante con memoria. 



Frente a los replicantes, los "humanos verdaderos" no son gran cosa. Algunos tienen un aire enclenque o enfermizo que se nota especialmente cuando tienen a un "humano falso" al lado. Muy buena elección la de Joe Turkel (V) para hacer del "tirillas" Tyrell, quien además carga con una gafas culo-de-botella que acentúan la impresión de fragilidad, frente a un Rutger Hauer que parece tener el doble de tamaño. M. Emmet Walsh es otro secundario de siempre que ayuda a favorecer la tonalidad de otra época (Bryant es presentado por la voz en off como, precisamente, alguien de otra época). En cuanto a Edward James Olmos, su presencia sibilina y su vestuario, también es otro acierto. Aprovechando que un abuelo suyo era húngaro, Olmos incluyó palabras en magiar dentro de la jerga interlingua con la que se expresa al aparecer en escena. 


LA MÚSICA

Vangelis ya era conocido en el entorno de la electrónica setentera, del prog y de lo que abusivamente se denomina new-age. Participó intensamente en aquella fecunda época (VI).

No era la primera vez que el artista griego afrontaba una banda sonora, pues se había llevado un Oscar al morral aquel año por la de "Carros de fuego" (1981, Hugh Hudson), en la que había mostrado su talento y versatilidad -como en la cantata coral "Jerusalem"-. Pero la banda sonora de "Blade runner" va mucho más allá, hasta el punto de que la considero de las mejores en ese género.

Y eso que la BSO tuvo sus complicaciones para ser editada. En 1982 hubo dos ediciones, pero ninguna oficial y ambas muy insatisfactorias: una cinta pirata filtrada por algún ingeniero de sonido que circuló por convenciones de fans y poco más, y una versión para orquesta clásica de parte de los temas, versión profesional y bien hecha pero que pierde totalmente la atmósfera de las composiciones de Vangelis. Hasta el disco recopilatorio "Themes" (1989) de este último, en el que se incluían algunos cortes, nada de nada (¡!). En 1994 publica Vangelis por film la banda sonora, más material inédito, pero faltan bastantes temas. En la gran edición a bombo y platillo de 2007, una caja por el vigésimo-quinto aniversario del estreno, se reúnen la edición de 1994 más tanto material inédito como otro compuesto para la ocasión. A lo largo del tiempo ha habido no sé cuántos bootlegs de la banda sonora, incluyendo unos breves segundos del motivo que John Williams compuso para el logo de la Ladd Company, productora del film. La más completa de las piratas parece haber sido la Esper Edition de 2002. 

¿Por qué todo este jaleo? En su momento Vangelis le dijo a la Warner, a la que correspondían los derechos, que no podía publicar nada suyo con ellos porque acababa de atarse contractualmente a Polydor. Sin embargo, algunas voces afirman que lo que le pasaba al griego es que había llegado a odiar tanto a Ridley Scott que no quería saber nada de promocionar la película, siendo la BSO una forma de promocionarla. Scott irrumpía en el estudio londinense de Vangelis mareándole la cabeza con cambios y exigencias, hasta el punto de que el compositor estuvo cerca de renunciar e incluso los responsables del film le hicieron un precontrato a Jerry Goldsmith -quien asimismo había acabado aburrido de Scott a raíz de "Alien" pero hay que pagar las facturas cada mes- por si tenía que sustituirle. 

El resultado, aun así, es sencillamente deslumbrante. Destila una alquimia sonora que combina a la perfección con las imágenes, con su nocturnidad y textura turbia. Vangelis recurrió al mítico Yamaha CS-80 así como a un Roland Vocoder y un Emulator para los sampleos, e igualmente empleó idiófonos y percusiones electrónicas. Las percusiones brillan en los títulos iniciales, con una melodía esquiva que reaparece con fuerza en el "Prologue". La voz de su primo y viejo colaborador Demis Roussos entona una letanía arabizante en "Tales of the future". Destacan también el saxo de Dick Morrissey en "Love theme" y los tonos ambient de la larga y magistral "Wounded animals". Curiosamente Vangelis incluyó un tema publicado con anterioridad en otro disco, la preciosa "Memories of green", que se pega a las imágenes como una lapa. Es música como jalea, espesa pero deliciosa, que cura las heridas del alma y que llega continuamente a una exquisita simbiosis con cada secuencia en que suena (cuando asciende el spinner y la japonesa del anuncio sonríe, o cuando Deckard y Rachael se conocen, es soñadora; cuando Roy entra en la habitación de Tyrell es ominosa).

Digamos como curiosidad que hay música, muy de pasada, de otro origen. Rachael interpreta unas notas de Chopin al piano. Se oye durante unos segundos el arpa de Gail Laughton en su tema "Pompeii 76 A.D." Y también escuchamos, con los anuncios de sushi en las macropantallas de los edificios, unos instantes de "Ogi no mato" de los japoneses Ensemble Nipponia (el resto del tema es insoportable, al menos para el público occidental).



¿DEMASIADO HUMANO?

Una de las características del replicante es su impulsividad, su falta de educación emocional, pues no tiene memoria para relativizar y comprender aquello que experimenta. En buena medida, son como niños grandes. Por eso Rachael es tan distinta de ellos, porque tiene implantes mnésicos que la ayudan a ser reflexiva porque tiene algo -vivencias, aunque no sean suyas- sobre lo que reflexionar. 

Ahora bien, ¿y si Deckard fuese también un replicante? ¿Qué le distingue de Rachael o de las demás presas de su actividad? Recordemos que Ridley Scott dijo claramente que la película se rodó teniendo en mente que Deckard es un replicante, con implantes de memoria como Rachael. Así también lo dijo Vangelis en una entrevista. Harrison Ford protestó, alegando que quedaba mucho mejor dejarlo en la ambigüedad (y puede que tenga razón). Ahora bien, tal como ha quedado según el "Director's cut" resulta evidente que Deckard es un replicante. ¿Cómo, si no, tiene acceso Gaff al arquetipo del unicornio que sólo puede conocer el detective pues pertenece a su sueño? ¿Cómo es que aparece Gaff -y ocasionalmente Bryant- cada vez que Deckard "retira" a un replicante? ¿Le están monitorizando? ¿Y cómo sabe Roy que Deckard se llama así? ¿Y esas fotos familiares que Deckard despliega sobre el piano no son demasiado antiguas para ser auténticas?

Sean humanos o replicantes, es evidente que hay un dios. Y ese dios es Tyrell. Ante él va Roy, a rendirle pleitesía. Se comentó en su momento que la cama de Tyrell es una réplica exacta de la de Juan Pablo II. En un diálogo se habla de "la sobrina de Tyrell", como si no pudiera tener hijos, como si fuera un sacerdote futurista. Tyrell recibe a Roy -quedándose Sebastian en la puerta- en un cuarto que más bien parece un templo, con sus velas y su recargada ambientación. Roy descubre en Tyrell el "silencio de Dios", al igual que todos nosotros al saber que nuestra vida es finita y que no hay remedio, ni siquiera en California. Entonces Roy le mata. No sólo mata a Tyrell: mata a Dios, como si fuese un nuevo Nietzsche. Es llamativo que Roy esté caracterizado como una "bestia rubia" que aniquila a una deidad que reside en algo parecido a un zigurat mesopotámico: ¿late aquí la contraposición entre el robusto cazador paleolítico y el reyezuelo que impera sobre una masa gregaria neolítica? o, más allá aún, ¿una contraposición entre el ario y el semita? (VII)

Tras la muerte de Dios (VIII) y la aceptación de la propia finitud, Roy puede reescribir su vida, sus emociones y sobre todo sus elecciones bajo otra luz. Quizá a partir de eso se pueda entender más en profundidad su decisión de dejar a Deckard con vida. E incluso en esa situación ni Roy ni nadie de la ficción quiere desprenderse de la bella idea de la trascendencia. Esa trascendencia se fundamenta en dos bases: la memoria y el ansia de inmortalidad, frustrada pero aún deseada con todas las ganas.



La memoria, tal como la expresa Roy en sus míticas frases finales, consiste en lo que ha visto. De ahí el valor de las fotografías, porque aprisionan recuerdos, los congelan en el tiempo para ser vistos una y otra vez (¡qué extraordinaria escena la del escáner Esper, que encuentra tridimensionalidad en una foto bidimensional!), y de ahí igualmente la continua presencia de los ojos en el film:

-Un ojo en close-up, no se sabe de quién, durante el viaje de Leon a la Tyrell Corporation.

-Los ojos dorados artificiales del búho de Tyrell.

-Los primeros planos de iris durante los tests.

-El laboratorio de ojos de Chew.

-Leon está a punto de hundir los ojos de Deckard.

-Los ojos de broma que luce Roy para hacer reír a Sebastian.

-Roy le estalla los ojos a Tyrell.

-Pris, asediada por Deckard, pone los ojos en blanco para no reírse con las ocurrencias de un cyborg-enano.

-Zhora, ya muerta, llora.



ANIMALES E INMORTALIDAD

Se ha comentado a menudo que los personajes del film están asociados a animales. Eso es cierto. Pero he notado, y no sé si más gente también, que esos animales a quienes se asocian están íntimamente relacionados con la inmortalidad, la larga vida o la divinidad.

-Deckard se asocia con el unicornio, arquetipo inmortal.

-Roy se asocia con la paloma, animal mensajero de los dioses (en el cristianismo: la tierra firme tras el Diluvio y la Anunciación a María).

-Rachael se asocia al búho, lo que haría de ella algo así como la Atenea (virgen) del dios supremo Tyrell, nacida de su mente (IX).

-Leon se asocia a la tortuga, animal de larguísima vida.

-Pris se asocia al gato, que tiene nueve vidas en el folclore anglosajón.

-Zhora se asocia a la serpiente, considerada inmortal y siempre renovada por la muda de piel.

Igualmente, en los muñequitos de origami que el oficial Gaff va elaborando alude a la gradación del espíritu de Deckard según avanza en su misión. Primero una gallina, la pura animalidad. Después un hombre sexualmente excitado, mezcla de animalidad y espiritualidad. Finalmente un unicornio, espiritualidad pura. Según la leyenda, los unicornios se volvían mansos y vulnerables al percibir el olor de una muchacha virgen. Ésta sería Rachael y Deckard el equino que cae bajo su hechizo. 



Abundando en esa idea de inmortalidad, recordemos que Tyrell y Sebastian están jugando una partida de ajedrez en la distancia. Roy irrumpe y la gana, haciendo un mate inesperado. A mí en su momento me extrañó, ¿un mate tan fulminante en dos jugadas? Esa partida no podía ser real, sino un truco barato de los guionistas. Y me equivocaba. La partida existió. La jugaron en 1851 Anderssen y Kieserizky, con victoria del primero. Y se llamó .... la Partida Inmortal. Los guionistas no sólo no se habían equivocado sino que hilaban muy, muy fino.


LA CREMA EN EL CAFÉ

Así le llamaba el operador Jordan Cronenweth, responsable de la gloriosa fotografía del film, a ese conjunto de pequeños detalles que hacen grande a una obra. Todo "Blade runner" está colmado de crema. Hay infinidad de ejemplos, yo podría poner muchos y cualquiera de los lectores que ame este film tanto como yo podría poner muchos otros en los que tal vez yo no haya reparado.

Cuando Deckard y Rachael se conocen, ella se acerca al objetivo de la cámara. Durante una fracción de segundo, una sombra cruza su cara. ¿Por qué esa sombra? Cronenweth, muy pillo, colocó un lápiz sobre el techo acristalado del estudio de tal manera que ese lápiz proyectase la breve sombra sobre la mujer. Eso era para él "la crema en el café".

Hay un momento precioso, cuando Deckard observa la foto de una falsa Rachael con su madre, y la iluminación le "da vida", las luces hacen ondular ilusoriamente la imagen como si dejase de ser una fotografía por un solo instante. Creo que esos pequeños detalles son básicos no sólo porque densifican y enriquecen el resultado estético final sino también porque son coherentes con su filosofía: cazar la vida al vuelo, en su trémula fisicidad, porque somos mortales.



Poco más se me ocurriría de original (X) para hablar de una película que cada uno de nosotros vive a su manera cada vez que la ve. Ojalá el artículo os haya gustado o, por lo menos, no os haya enojado en exceso ;-)




(I) - Hay imágenes inéditas de dos replicantes no vistos en el film, el abrasado (llamado Hodge) y una humanoide femenina llamada Mary (interpretada por Stacey Nelkin), cuya contribución se eliminó por ajustes de presupuesto.

(II) - El film adopta de la novela de Dick la extinción de los animales originales, que han sido sustituidos por réplicas cibernéticas.

(III) - En una escena eliminada, el agente (llamado Holden) aparece no muerto pero sí inválido por culpa de los disparos de Leon. El agente le dice a Deckard que los replicantes son cada vez más difíciles de detectar.

(IV) - Harrison Ford tuvo que ir al estudio, en plena postproducción, para grabar sus tomas de voz en un ambiente enrarecido, con un ingeniero de sonido que apenas le dirigió la palabra en todo el día. Se rumoreó en su momento que el actor había hecho las tomas con desgana, pero parece ser que Ford fue profesional hasta el fin.

(V) - Secundario de toda la vida, es el único intérprete que junto con Philip Stone puede presumir de haber aparecido en tres films de Kubrick.

(VI) - Ahora está de moda escupir contra aquellos años, lo cual me parece una gran injusticia. Los artistas de entonces hicieron virguerías con poquísimos medios, transparentando inquietudes artísticas, políticas, filosóficas e incluso ecológicas que les sirvieron para llegar a un público que sería impensable muy poco antes. Vale que Jean-Michel Jarre ha degenerado, pero su "Oxygene" (1976) grabado con chatarra analógica en su casa sigue siendo un clásico, por ejemplo. Alemanes como Tangerine Dream -adoro "Rubycon" (1975)- y, sobre todo, Kraftwerk y sus sinfonías sintéticas futuristas, como la tecnófila "Radio-Aktivität" (1975) y la europeísta "Trans Europa Express" (1977), son de aquella oleada. Incluso los ingleses The Human League, antes de su caída en la comercialidad, sacaron una obra maestra del synth en 12'' llamada "The dignity of labour" (1979), dedicada a Yuri Gagarin y a la Vostok 1, e interpretada con un  viejo Roland. Eran otros tiempos y era otra la fe en los horizontes de nuestra especie. 

(VII) - Un crítico useño, ahora no recuerdo cuál, decía que Roy parecía más una fantasía nazi que un personaje creíble (sic). 

(VIII) - En una escena eliminada, cuando Roy baja en el ascensor tras haber matado a Tyrell, se oye una voz femenina a la que Roy responde "¿madre?" Uno se pregunta si esa voz es la misma del ordenador Madre en "Alien", una voz estandarizada tipo loquendo usada habitualmente en el espacio exterior, o si los replicantes la han incorporado a su memoria improvisada como falso recuerdo materno.

(IX) - Sé que el animal simbólico de Atenea es la lechuza, no seamos tiquismiquis, el búho funciona perfectamente como ser "numinoso" en la ficción.

(X) - Y que conste que, para ser fan, sigo enterándome de anécdotas cada poco tiempo y que ya debería conocer. Hace nada supe de una relacionada con el escáner Esper: la foto que se analiza en él no es la que tenían en mente y, de hecho, rodaron la escena con otra aunque es bastante similar: se ve a Roy sentado en una habitación desordenada mientras al fondo se aprecia un espejo, cuyo reflejo ampliado descubre a Zhora dormida:



La imagen de Zhora es más nítida y lujosa que la de la segunda foto, la que quedó en la polaroid, y no se recurre a la tridimensionalidad en el rastreo. 

¿Por qué se rechazó esa foto y se rehízo la escena con la otra que todos conocemos, Roy medio en penumbra apoyando la cabeza en el puño delante de un envase de comida oriental? La imagen original era demasiado preciosista, parecía un cuadro flamenco, no resultaba real aún teniendo en cuenta la nacionalidad de Rutger Hauer :-)  así que seguramente optarían por una imagen más cutre pero más realista. De todas maneras, y esto es un detalle para los aficionados a congelar planos, se ve a Harrison Ford dirigiéndose a analizar la foto llevándola unos segundos en la boca, y se aprecia que los colores de la foto se corresponden con la primera que se hizo, y no con la que finalmente aparece analizada en pantalla. La descartada salió en la edición de 2007.

Más aún. Ni Ford ni Hauer estaban ya disponibles para cuando se rehízo la escena, así que otros hicieron de ellos. El rubio fornido que se aprecia en penumbra en la foto definitiva no es Hauer, y las manos que introducen la foto en el escáner no son las de Ford: hay fallos de raccord porque ni es la misma máquina ni hay el mismo número de botellas.



6 comentarios:

  1. No es fácil escribir sobre esta película sin repetir lo que ya han dicho otros en innumerables blogs, libros y revistas.

    Algunas de tus observaciones son sutiles. Espero que sean de tu cosecha.

    Por añadir un detalle más, y sin extenderme demasiado, comentaré solo que esta película, por el hecho de ser tan admirada, contribuyó bastante a poner de moda los bloques de hormigón de la casa Ennis diseñada por Frank Llyod Wright para un cliente de Los Angeles en los "roaring twenties". Esa misma decoración, inspirada en diseños de la civilización maya, ha aparecido también en otras películas, y no son pocos los que han encargado bloques similares para decorar sus casas.

    Es solo uno entre innumerables detalles.

    ¿Has leído la novela de Philip K. Dick en que se basa la película? Tiene temas ausentes en la película, como el mercerismo, una especie de cristianismo gnóstico. Se dice que la novela trata la cuestión judía de forma disimulada. Tal vez por eso ha sido criticada de manera desfavorable por intelectuales neocon. Pero este aspecto de la novela no aparece en la versión cinematográfica.

    (Por cierto, en la novela, Rachel se apellida Rosen).

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  2. Todo lo que no sean datos objetivos es de mi cosecha ;-) Sí había leído comentar eso de que a cada replicante le correspondía un animal, pero a Roy le asociaban el lobo, a Rachael la araña, a Pris ¡el mapache! .... No me parecía convincente. Con todo, es evidente que no puedo ser el único que haya reparado en la omnipresencia de los ojos o en la divinización de Tyrell.

    Sí, la Ennis es mítica en el urbanismo de las afueras angelinas, como la Eames, la Schindler, la Gehry o la demencial Chemosphere. Es verdad que hay un culto entre decoradores por reproducir los interiores (creo que está cerrada a cal y canto en la actualidad, la compró alguien relativamente barata). Hay un culto muy bestia, en general, de cada detalle de la película.

    Hasta hubo fans que intentaron que se popularizara la marca de cigarrillos que se fuman en el film, que son Boyards franceses, pero parece ser que eran tan apestosos XD que no hubo manera de reflotar la marca, estaban liados en papel de maíz tosco y amarillo (el papel del cigarrillo estándar suele ser básicamente lino o cáñamo), y rascaban que flipas. Un colega fumador me comentó una vez que los Gitanes -también franceses- son por un estilo, pero reconozco mi ignorancia en el tema :-P

    Leí la novela hace una eternidad, tendría 16 años cuando la leí y por pura cuestión de edad se me escapó casi todo lo que ahora sí podría entender y retener.

    ¡Salud!

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  3. Buenas tardes. Yo también he visto muchas veces esta película y después de tantos años y revisiones creo que la razón radica en que dio en el clavo del "zeitgeist" contemporáneo. Como pensaba Kubrick, el cine apela al inconsciente y la imaginación simbólica, por lo que a veces es complicado descifrar el mensaje bajo el maremagnum deslumbrante de imágenes, montadas a veces con una intención claramente estupefaciente.

    Con todo, a mi esta película me parece un emblema del transhumanismo y del posmodernismo y una vuelta de tuerca de la crítica al humanismo tradicional sugerida, aunque rechazada a fin de cuentas, precisamente en 2001. Una odisea del espacio, del mismo Kubrick. Si en 2001 la "máquina" humanizada (HAL) es desarticulada por un hombre haciendo uso de una masculinidad típicamente fria y sistematizadora, aquí Dick y Scott borran definitivamente el antropocentrismo e insinúan que los "replicantes" (fenotípicamente arios, y que se comportan como superhombres, "bestias" nazis) son, en realidad, más "humanos" que los humanos. Según esta interpretación Tyrell no es un Dios, sino el hombre terminado por las supermáquinas. En la novela este antihumanismo subterráneo está incluso más claro, debido a la exposición de una religión "mercerista" basada en la empatía con los animales. De aquí a la "expansión del círculo" del que hablan los nuevos filósofos éticos europeos, la expansión transhumanista, animalista, antiespecista, antirracista, etc, creo que sólo hay un pequeño paso.

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    1. Hola. Entonces leí la novela en la época equivocada de mi vida ;-) porque entonces no era consciente de esas cosas.

      Una de las "moralejas" que se suelen extraer de "Blade runner" es precisamente que los replicantes son "more human than human". En la entrevista de Leon éste aparece desaliñado y vacilante mientras que el agente Holden es gélido y funcionarial. Los humanos parecen ciegos (o miopes: las gafas de Tyrell) al sufrimiento de sus criaturas, que precisamente por sufrir son capaces de arriesgar y de jugársela, y por tanto de cambiar las cosas.

      La clave del transhumanismo es paradójica: la mejora del humano implica su extinción. O su arrinconamiento como en la saga Planet of the Apes. Si hubiera más replicantes en suelo californiano, como los simios de "Rise of the planet of the apes" (2011, Rupert Wyatt), lo conseguirían con facilidad. La supervivencia humana debería pasar, pues, por volver a ser de cierto modo "proscritos", por volver a ser presa, como en "2001" y el pensamiento lateral de Bowman, que se la juega porque tiene que jugársela detonando los cerrojos explosivos ya que no le queda otra. El hombre evoluciona bajo presión, igual que el carbón haciéndose diamante.

      ¡Salud!

      PS: importante para el espectador varón ;-) las únicas mujeres que aparecen con cierto peso argumental son "replicantas". ¿Y si las japos de los grandes anuncios también lo fueran?

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  4. Muy buena entrada. Gran película.

    Empiezo a seguir el blog.

    Saludos.

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