domingo, 5 de junio de 2016

El "judeobolchevismo" bajo la lupa de la Historia





Desde la posguerra el campeonato mundial de ajedrez organizado por la FIDE fue sistemáticamente copado por vencedores que provenían de la Unión Soviética. Botvinnik, Smyslov, Tal, Petrosian, Spassky, Karpov y Kasparov mantuvieron un reinado soviético en el máximo entorchado ajedrecístico que duró hasta la misma desaparición de ese Estado. Hubo, sin embargo, un paréntesis de tres años (entre 1972 y 1975) en que el campeón del mundo no fue soviético. El useño Bobby Fischer, un autodidacta genial y un cruzado del juego, consiguió sobre Boris Spassky una victoria que era mucho más que un éxito deportivo: suponía un triunfo simbólico y propagandístico de primer orden, y así se percibió por entonces desde el primer momento. Fischer era la "gran esperanza blanca" para derrotar a los soviets sobre el tablero, en una elocuente metáfora de lo que fue la Guerra Fría, enfrentamientos vicarios mediante proxies.

No obstante, y esto poca gente lo sabe, Fischer bien pudo haber defendido los colores de la Urss y no los de Usa. Estuvo a punto de nacer en suelo soviético. Su madre, Regina Wender (una judía suiza criada en Usa), se estableció en Moscú para estudiar medicina. Allí conoció al alemán Hans Gerhardt Fischer, con quien se casó, y allí tuvieron a su hija Joan (una personalidad muy curiosa, estrechamente relacionada con corrientes utopistas californianas). El recrudecimiento del antisemitismo en la Urss convenció a Regina de que debía tomar tierra de por medio, llevándose a la pequeña Joan a Usa en 1939 mientras Hans intentaba reunirse con ellas. En suelo useño, en 1942, nacerá Bobby, de cuya filiación se duda (es posible que su padre biológico fuese otro judío, el húngaro Paul Nemenyi).

Lo que acabo de referir pudiera resultar sorprendente. ¿Antisemitismo en la Urss, un país teóricamente igualitario y en el que estaban prohibidas -asimismo teóricamente- las prácticas antisemitas? Es más, ¿no fue la Urss un régimen sospechosamente abundante en judíos dentro de sus organismos más estratégicos, y no era el bolchevismo una ideología creada y cultivada por judíos? ¿Cómo se entiende eso? Parece un sinsentido.


Bobby Fischer, quien con el tiempo sería un antisemita de tomo y lomo, en 1960.


Con frecuencia determinadas argumentaciones identitarias no son tan originales ni tan agudas como sus formuladores creen, sino que se limitan a reiterar tópicos y latiguillos que en vez de ser cribados son acríticamente recibidos. Sin embargo, un mínimo de honradez por nuestra parte nos lleva a admitir que aunque no estemos de acuerdo con la idea de que "el bolchevismo es judío"  sí es bien cierto que la presencia de gentes judías durante su desarrollo y consolidación es importante, incluso decisiva. Más aún, las raíces del bolchevismo se hunden en la obra de Marx, quien provenía de la minoría judía de Alemania. ¿Qué parte hay de cierto y qué parte debe ser desechada como espuria? 

El discurso identitario que se apoya en el judeobolchevismo como un hecho histórico desgrana así sus afirmaciones:

  • El bolchevismo es una versión del comunismo, nacido de la pluma del judío Karl Marx.
  • El bolchevismo se implantó en Rusia como obra mayoritariamente de judíos, enemigos del cristianismo, del zar y de la tradición. La I Guerra Mundial fue un manejo para acelerar la transformación del país.
  • La Urss es obra judía. Lenin, Trotski y Stalin eran judíos, así como el 90% de los primeros consejos de ministros bolcheviques al llegar al poder.
  • Dado que el capitalismo tiene también raíces judías, el enfrentamiento entre capitalismo y comunismo no fue real, sino aparente. El capitalismo operó en favor del triunfo del bolchevismo.
  • Capitalismo y comunismo neutralizaron la posibilidad de una telurocracia rusa tradicionalista y autosuficiente, volcando al territorio y sus recursos en la globalización.
  • Tras el asentamiento de la Urss, tanto capitalistas como comunistas operaron en pinza para destruir a una posible segunda telurocracia autosuficiente en Europa, concretamente el Tercer Reich alemán.

 Al analizar qué hay de cierto y qué no en el llamado judeobolchevismo, voy a procurar ser todo lo ecuánime que pueda. En principio el tema no me toca directamente dado que no soy judío sino cristiano viejo, y no he tenido problema en dedicarle una entrada a un judío que fue un gran criminal, Lazar Kaganovich. Pero al igual que no me gustan las leyendas rosas, sobre los judíos o sobre quien sea, tampoco me van las leyendas negras, que como español sigo cargando en el lomo. Por otra parte, la época que vamos a visitar me resulta apasionante. Iremos paso a paso.


LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL EMPEZÓ TARDE

Eso es algo que también sabe poca gente. Los ingredientes de la I GM ya estaban cociéndose en los años setenta del siglo XIX, tras la guerra francoprusiana. Factores a tener en cuenta: la expansión colonial, el control del Mediterráneo y el avispero de los Balcanes.

El Imperio Otomano se había convertido en "el enfermo de Europa". Llevaba todo el siglo en franca decadencia. Chocó, una vez más, con Rusia. Los rusos querían una salida marítima al Mediterráneo así como garantizar la protección de la cristiandad balcánica. La guerra ruso-turca de 1877-1878 se zanjó en el Tratado de San Stéfano (3 de marzo de 1878), tras haberle parado los pies a los rusos una escuadra británica, impidiéndoles la toma de Estambul -imagine el lector las repercusiones que eso habría supuesto; en fin, otra cosa más que "agradecer" a los británicos-. El tratado reconocía la autonomía de una Gran Bulgaria que englobaba incluso el territorio de Macedonia. Eso último a efectos prácticos suponía, por fin, la salida al Mediterráneo que los rusos tanto habían anhelado. Gran Bretaña volvió a reaccionar amenazando con la guerra. También Austria-Hungría se sentía muy incómoda ante el predominio ruso en los Balcanes. Y el estadista más destacado de Europa en aquella época, Otto von Bismarck, convocó a toda prisa un congreso en Berlín (verano de 1878) para evitar las hostilidades. Bismarck estaba dispuesto a ejercer como árbitro de la paz europea. Alemania era ya un Estado unificado, próspero e industrial, y primera potencia militar continental. Una contienda europea podía suponer que se viniese abajo el edificio del II Reich, aún no del todo consolidado. La consecuencia principal fue que Macedonia volvió al dominio turco y los rusos se quedaron con un palmo de narices, viendo además que se le concedía a los austrohúngaros el protectorado sobre Bosnia-Herzegovina.

Gran Bretaña vio el camino libre para completar su plan geoestratégico de controlar el Mediterráneo. A la plaza de Gibraltar le sumó Chipre y Egipto, lo que le permitía monitorizar la entrada y salida de comercio marítimo desde Suez hasta el Estrecho. Francia reaccionó estableciendo un protectorado en Túnez para así estrangular el control inglés, lo que dolió en Italia dado que allí habían hecho planes sobre el espolón tunecino. Los franceses se quedan relativamente aislados en materia diplomática, lo que lleva a los rusos a estrechar lazos con ellos, lazos entre los que hay que contar conexiones masónicas (la primera logia rusa, la Cosmos, se fundó en París). Nace ahí un embrión de la Entente. Bismarck, por su parte, lima asperezas: convence a británicos y a italianos de que Rusia no tendrá salida mediterránea, y procura suavizar el enfrentamiento austríaco-ruso reforzando la Dreikaiserbund o Liga de los Tres Emperadores, que existía desde 1872 y que era una especie de recuperación de la Santa Alianza. El encaje de bolillos duró unas décadas, pero desde 1891 los alemanes comienzan a mostrar un apoyo cada vez menos disimulado a las pretensiones austríacas en los Balcanes.

La guerra continental pudo volver a estallar en 1908. Aprovechando el shock producido por la revolución de los Jóvenes Turcos, Austria-Hungría se anexiona Bosnia-Herzegovina. Rusia lo toma como casus belli y Serbia ordena la movilización de su ejército (casi la mitad de la población anexionada en Bosnia era serbia). La situación es salvada gracias a una enrevesadísima gestión diplomática a varias bandas en la que pesan los intereses de cada uno. Mientras, Francia y Alemania forcejean por Marruecos. La agresividad de los Imperios Centrales sube varios grados. 

Finalmente los ingredientes diseminados por los escenarios de interés para las potencias europeas, controladas por oligarquías que entendían la guerra como un juego, se conjugaron en 1914. El 28 de junio el activista serbio Gavrilo Prinzip asesina al archiduque Francisco Fernando, heredero al trono austrohúngaro, y a su mujer en Sarajevo. Austria-Hungría responsabiliza a Serbia, respaldada por Rusia. Alemania está dispuesta a apoyar a los austríacos. Es posible que para el Estado Mayor alemán no fuese más que un amago para tener una posición ventajosa a la hora de pedir más gasto militar al Parlamento, pero Rusia reaccionó ordenando la movilización militar. Los alemanes se sobresaltaron. Si Rusia daba ese paso, era que estaban seguros de contar con el apoyo de Francia. Eso supondría un doble frente, y con él la catástrofe para Alemania. Así que se adelantaron procurando derrotar a Francia en un plazo breve, en un mes, antes de que los rusos estuvieran en condiciones de atacar, intentando reeditar la guerra relámpago de 1870. Eso suponía tener que violar la neutralidad de Bélgica, garantizada por Gran Bretaña. La I GM ya estaba servida, al enésimo intento.


¿POR QUÉ RUSIA?

Era evidente para cualquier analista despierto que a principios del siglo XX en Rusia se estaba cociendo algo. El atraso del país, que no podía parangonarse con las potencias occidentales, la hermética y encopetada autocracia zarista, las acciones directas de nihilistas y anarquistas, la derrota contra Japón durante la guerra de 1904-1905 y un sector intelectual muy comprometido con las clases más desfavorecidas confluían en la debilidad del sistema, en cuyo pináculo sobresalía la torre de marfil de una familia real ajena al convulso momento histórico que se vivía. La crisis de 1905, con su rosario de rebeliones, pudo haber sido el fin del zarismo pero el sistema autocrático la capeó como buenamente pudo. Con la llegada de la I GM ya no fue posible.

Rusia llegaba a la contienda en condiciones de ser el granero de toda Europa. El país, mal que bien, se estaba modernizando y existió la posibilidad de implementar un régimen homologable con los burgueses-liberales de Occidente. Fue la "ocasión perdida" de que habla César Vidal. Pero la I GM tenía características particulares. Fue una guerra de grandes movimientos rápidos al principio que derivó muy prontamente en atroz guerra de desgaste. Las retaguardias, bien organizadas y comunicadas, enviaban con abundancia y continuidad hombres y materiales a unos frentes convertidos en cuellos de botella, donde cada palmo de terreno conquistado lo era a cambio de muchas pérdidas humanas y materiales. Los países menos industrializados no tardarían en hallarse en un gran aprieto. El zar perdió el favor del ejército ruso y con ello el poder, en la Revolución de Febrero (marzo para nosotros según el calendario gregoriano) de 1917. Un gobierno provisional presidido por Alexandr Kerenski se hizo con el mando de la situación.

Sin embargo el pueblo ruso no pudo quedar más decepcionado. Aquel gobierno, formado íntegramente por masones menos uno, obedeció las consignas del Oriente francés y continuó en la guerra. Eso suponía más muertes, más hambruna, más devastación y el retraso en la prometida reforma agraria: si ésta se comenzase a hacer, los campesinos rusos dejarían las armas e irían hasta sus tierras para estar presentes en las redistribuciones. Ante eso, no es de extrañar que se produjese un segundo cambio gubernamental: con la Revolución de Octubre (noviembre para nosotros) los soviets se hicieron con el país, llevando al poder a una facción ideológica de inspiración marxista, los bolcheviques, relativamente minoritarios pero guiados con mano firme por dos eficaces organizadores, Lev Davidovich Bronstein (alias Trotski) y Vladimir Ilich Ulianov (alias Lenin).


Lenin de incógnito en Finlandia, a unos meses de la Revolución de Octubre. Imagen vista en Wikimedia Commons.

EL FACTOR ALEMÁN

Durante la I GM los alemanes lo intentaron todo. Intentaron soliviantar a indios e irlandeses contra los británicos. Intentaron crear un protectorado judío en Palestina ganándose con ello la influencia de toda la dinastía Rothschild. Intentaron un levantamiento panarabista contra Francia y especialmente contra Gran Bretaña mediante la Oficina de la Yihad (organizada, curiosamente, por el judío alemán Max von Oppenheim). Intentaron que México entrase en guerra con Usa. Lo intentaron todo. Pero de todos los manejos de la Inteligencia alemana sólo les salió bien la baza de Lenin.

Que se cerrase el frente oriental era imprescindible para que los Imperios Centrales tuviesen opciones de decantar la guerra a su favor. Alemania mantenía a cincuenta divisiones enfrascadas en el frente ruso. Por eso, poco importaba que el zar cayese si era sustituido por un gobierno fiel a los compromisos y obediencias con la Entente. Desde 1915 Alemania estaba financiando actividades revolucionarias en suelo zarista, a través de un marxista ruso enriquecido por su buen olfato para los negocios, Alexander Parvus (en realidad se llamaba Israel Lazarevich Gelfand, judío). Invitado por la diplomacia alemana Parvus propuso en Berlín, en marzo de ese mismo 1915, su tesis de que la victoria de una revolución marxista en Rusia supondría el final de su intervención en la guerra. El candidato número uno debería ser Lenin, cuya opinión era diáfana: la guerra mundial era una guerra entre potencias burguesas en la que al proletariado ruso no se le perdía nada, salvo innumerables vidas para defender intereses ajenos. Eric Ludendorff fue quien asumió el peso histórico de dar luz verde a la "opción Lenin". El bolchevique salió desde Zurich, el 9 de abril de 1917, con más de treinta colaboradores en un tren precintado que atravesó suelo alemán sin obstáculo alguno. Con posterioridad fue llevado en barco a Malmö y después llegó a Rusia desde Finlandia (donde llegaron a recibirle con banda de música y todo), un trayecto engrasado íntegramente por los manejos diplomáticos alemanes. Parvus, Ludendorff y compañía no se equivocaban: ya en suelo ruso Lenin presentó sus Tesis de abril en las que eran puntos clave terminar con la participación en la guerra y tomar el poder sin pasar por etapas intermedias de corte posibilista. El resto es historia.


Crédito: Biblioteca del Congreso de Usa. Eric Ludendorff ha quedado como uno de los metepatas más destacados del siglo XX. Seis años después de apadrinar a Lenin, apadrinó a Hitler -a pocos meses del Putsch de Munich- presentándoselo a la flor y nata de la oligarquía industrial y financiera alemana, la cual le dio su apoyo, pero ésa es ya otra historia.


LAS RAÍCES JUDÍAS DEL COMUNISMO: KARL MARX

Los movimientos comunistas en suelo europeo, incluidos los más violentos, no nacieron a partir de Marx. A lo largo del Medievo y del Renacimiento amplios territorios del continente fueron periódicamente martirizados por revueltas y movimientos protobolcheviques y adventistas, caracterizados por la automortificación, por el odio al clero, por la esperanza mesiánica en "emperadores durmientes" (sobre todo en Federico Barbarroja, cuya resurrección esperaban como Segunda Venida de Cristo), por un antisemitismo furibundo y por la abolición o el reparto comunal de la propiedad. Esos movimientos mesiánicos comparten una misma raíz espiritual gnóstica con el transhumanismo californista y con el olvidado transhumanismo soviético, y serán comentados en Californismo IV. A lo que quiero llegar es que Marx no inventó el comunismo, ni los socialismos utópicos que numerosos autores gentiles proponían. Lo que hizo Marx fue dotar al comunismo de una especie de barniz "científico" bastante somero pero que, datos cantan, dio sobradamente el pego hasta el punto de hacer de Marx uno de los personajes históricos más influyentes de los dos últimos siglos.

Karl Heinrich Mordecai Marx nace de un matrimonio perteneciente a la minoría judía. Por parte de padre desciende de una tradición de rabinos. Por parte de madre, estaría lejanamente emparentado con Gerard Philips, el fundador de la mítica compañía electrónica. Sin embargo, los padres de Marx están convertidos al cristianismo luterano. Marx es bautizado como luterano, al igual que sus hermanos. Durante su infancia y adolescencia es un cristiano devoto. En el caso de Marx, la condición judía (innegable en sus ancestros) carece de relevancia a la hora de evaluar su pensamiento. Él mismo no tiene condición judía, pues ésta es de transmisión matrilineal, interrumpida por la conversión luterana de la madre.

Dado que la condición judía stricto sensu le está vedada, habría que tomar en consideración la condición lato sensu. ¿En qué se puede fundamentar que el fundador del comunismo "científico" le debe algo de eso a que sus antecesores tenían fe en Yahvé y en un mesías venidero? La tentación de afirmar que los judíos llevan un "gen comunista" está sobradamente descartada si nos acordamos de gente como Ludwig von Mises, Isaiah Berlin, Ayn Rand o Milton Friedman, todos ellos venidos de la minoría judía y todos anticomunistas. Otra tentación sería la de afirmar que el proletariado cumpliría, en el esquema mental de Marx, el papel de Mesías laico de manera que su elaboración ideológica equivaldría a un calco de la cosmovisión mesiánica hebrea. No obstante, y admitiendo que es una hipótesis sugestiva, se puede contra-argumentar que esa cosmovisión bien puede haberle llegado del cristianismo, que espera un regreso del Mesías en la Parusía. Recuérdese que Marx nunca observó la religión judía pero sí la cristiana.

Por otra parte, Marx era un antisemita de libro. Recuérdese lo que opinaba de los judíos en su panfleto La cuestión judía (1844), ya comentado por mí in fine en esta entrada, en el apéndice II. La lectura del demencial texto marxista es sobradamente elocuente. Ante todo esto, se ha intentado establecer algún tipo de relación entre Marx y otros judíos, de manera espuria. Se ha comentado, de manera muy poco convincente, que era un agente Rothschild (¡!), y se divulgó un supuesto epistolario entre Marx y un rabino llamado Baruch Levi, publicado hacia 1928 en medios antisemitas franceses.

En resumidas cuentas, ¿era Marx judío? En términos estrictos no sólo no lo era sino que detestaba a los judíos. En términos de una conversación distendida tomando un café, puede decirse que Marx era judío. ¿Tiene esa condición judía alguna relación con su obra intelectual o con su posible maldad personal? Yo no veo esa relación, aunque gente notable (como Pío Baroja) haya pretendido dar con ella.


EL SOVNARKOM

De vez en cuando se leen por Internet afirmaciones chocantes como que en los primeros directorios soviéticos el 90% de los presentes era de origen judío. Hace no mucho el mismísimo Vladimir Putin dijo algo así, ignoro con qué propósito, si pretendía ser laudatorio o crítico. Analicemos el asunto un poco más de cerca.

El directorio burgués de Kerenski fue barrido con la Revolución de Octubre y sustituido por el Consejo de Comisarios del Pueblo, o Sovnarkom. Fue éste constituido el 7 de noviembre de 1917, y presidido por Lenin, convirtiéndose en el órgano de gobierno de la naciente república soviética de Rusia, con capital en Moscú y no en Petrogrado (San Petersburgo) como hasta entonces. La Constitución de 1918 confirmó los poderes ejecutivos y administrativos del Sovnarkom, estratificado en comisarios y soviets para evitar denominaciones "burguesas" como ministros o secretarios.

En el primer Sovnarkom estaban Lenin, Trotski y Stalin. Les acompañaban Nikolai Gorbunov (no-judío), Vladimir Milyutin (no-judío), Nikolai Krylenko (no-judío), Pavel Dybenko (no-judío), Ivan Teodorovich (no-judío), Alexei Rykov (no-judío), Viktor Nogin (no-judío), Anatoly Lunacharski (no-judío), Nikolai Glebov-Avilov (no-judío), Georgy Oppokov (no-judío), Ivan Skvortsov-Stepanov (no-judío), Alexandr Shliapnikov (no-judío) y Alexandra Kollontai (no-judía).

¿Dónde está ese revelador, casi definitivo 90% de judíos en el primer Sovnarkom que demostraría más allá de toda duda que el "judeobolchevismo" es una verdad histórica innegable? Me temo que habrá que seguir buscando. Seguiremos viendo personajes. Nos hemos dejado atrás a los tres más relevantes del Sovnarkom. Acerquémonos un momento a ellos.


Visto en Wikimedia Commons. Vaya trío.

EL TRIUNVIRATO BOLCHEVIQUE POR EXCELENCIA

-Trotski era judío, eso parece darse por sentado.

O quizá no. Sus padres tenían un lejano origen judío, eso puede darse como seguro, pero parece ser que no tenían creencias religiosas y que su judaísmo cultural estaba reducido a mínimos. De hecho ni siquiera hablaban yiddish, sino el dialecto surzhyk, a medio camino entre el ruso y el ucraniano.

Por otro lado, el judaísmo no parece haber tenido la menor influencia en el pensamiento de Trotski. Sus convicciones bolcheviques chocan radicalmente con la convicción del judaísmo ortodoxo según la cual un dios llamado Yahvé mantiene un pacto con un determinado colectivo. El caso de Trotski es el típico de muchos judíos que no quieren saber nada de la religión de sus ancestros y a quienes, en la tesitura de hacerse de la religión cristiana o de la religión izquierdista, optan por esta última porque al menos es novedosa y no tiene un historial antisemita (a pesar del antisemitismo de un Marx o de un Proudhon).

-Stalin no era judío. Hasta donde yo sé, ni siquiera Hitler le llamaba judío, sino que se refería a él como "el georgiano". Iósif Dugashvili era efectivamente un georgiano étnico, nacido en Gori, distrito de Tiflis, lejos de la Zona de Asentamiento donde residían los judíos del imperio. En su juventud se dio a conocer en atentados y sabotajes contra los intereses de los Rothschild en el petróleo del Cáucaso, con el nombre de Koba, personaje de una novela nacionalista georgiana.

El caso de Stalin sí es el de un antisemita muy destacado, pero ya comentaremos algo de ello más adelante.

-Lenin .... ¿era judío? Veamos su caso.

El abuelo materno de Lenin era de origen judío, pero convertido al cristianismo. Sus otros tres abuelos eran gentiles, de etnia rusa, germana, sueca y calmuca. Stricto sensu por tanto Lenin no era judío, dado que la transmisión de esa condición es matrilineal, de modo que su abuelo materno no podía transmitírsela. Pero aunque hubiera podido transmitirla, su abuelo había renunciado a esa condición apostatando expresamente del judaísmo, así que nada tenía que transmitirle a ese respecto.

Si tomamos el asunto lato sensu, resulta igualmente absurdo decir que Lenin era judío porque como mucho era un 25% judío. ¿Por qué motivo se le deben atribuir sus actos, sus escritos y sus políticas a su 25% judío y no a su 75% gentil? Más aún, ¿por qué la gente que habla del "judío Lenin" no lo hace del "cristiano Lenin", incluso con más motivo? ¿Por qué nadie dice que Lenin era cristiano, ya que su abuelo materno lo era?

En cuanto a la opinión que tenía Lenin del tema judío, algo comentaremos más adelante.


"PERO NO ME NEGARÁS QUE ...."

Sería lamentable por mi parte negar algo notorio como que había una notable presencia de judíos (lato sensu en la mayoría de los casos, pero judíos) en el partido bolchevique, en los resortes de la revolución rusa y en el aparato de poder soviético. Siendo imparcial, eso es así. Por tanto, no lo niego.

Sigamos mirando el tema algo más de cerca. El censo del PCUS arrojaba en 1922 la cifra de casi veinte mil judíos étnicos en sus cuadros, lo que suponía el 5'2% del total de sus miembros. En el caso del Politburó, el órgano de gobierno del PCUS, la representación de judíos era muy notable en 1918 (Trotski, Sokolnikov, Uritsky, Sverdlov, Zinoviev y Kamenev -estos dos últimos medio judíos- figuraban en él), pero declinó rápidamente. Ninguno de ellos acabó bien. Se rumorea que Sverdlov sucumbió en un pogromo que se ocultó a la opinión pública, Uritsky fue asesinado por un simpatizante zarista y los demás fueron purgados y eliminados por Stalin, algo que debería ser imposible en un régimen "judeobolchevique". A lo largo de los años veinte los integrantes de los principales órganos soviéticos que eran de origen judío frisarían un 6% del total (I).
Documentación presentada en el Senado de Usa con los datos del origen étnico de los miembros del PCUS, que reproduce a su vez los datos oficiales de éste en 1922. Vista en Wikimedia Commons.

Digamos aquello que consideramos cierto.

-Primero, que los judíos están sobrerrepresentados en la facción bolchevique y en los órganos de poder ruso al principio y soviético después, pero su sobrerrepresentación -que nadie niega- dista muchísimo de las fantasiosas cifras manejadas por la propaganda antisemita, que nos ha querido hacer creer que los judíos en los soviets eran la mitad para arriba del total de integrantes.

-Segundo, que su sobrerrepresentación fue una realidad de primera hora, reconducida a términos mucho más modestos cuando terminan las grandes purgas de los años treinta. Es más, la condición judía de los purgados no parece haberles servido en absoluto de salvoconducto para librarse del destierro o la ejecución. Antes al contrario, un Stalin marcadamente antisemita los borra a casi todos de los puestos más importantes, con la notable excepción de Kaganovich (II). 

-Tercero, que aunque la importancia de Trotski, Kamenev, Parvus, Yagoda y el mismo Kaganovich a la hora de articular y hacer perdurar en el tiempo el experimento soviético es absolutamente innegable, lo que les caracteriza es que eran bolcheviques y que por tanto sus actividades, gestiones y políticas se parecían a las de otros bolcheviques de distinto origen étnico. Que fueran judíos no parece tener ninguna relevancia en lo que hicieron. Antes al contrario, esa gente dio la espalda a su origen, a la tradición de sus ancestros, subiéndose al carro de un movimiento de un nuevo cuño sin relación con talmudes ni sinagogas.


"PERO ESTABAN SOBRERREPRESENTADOS"

Sí. ¿Por qué?

Lo extraño sería que hubieran estado sobrerrepresentados en el bando zarista, la verdad. Los judíos en el Imperio Ruso eran súbditos de tercera, obligados a residir en la Zona de Asentamiento, establecida por Catalina la Grande en una gran lengua de terreno que se correspondía más o menos con el territorio de la Mancomunidad Polaco-Lituana. Para desplazarse fuera de esa zona los judíos necesitaban un permiso especial. Al principio no podían servir en el ejército, pero con el tiempo los zares comenzaron a ordenar levas forzosas, en las cuales abundaban los alistados por debajo de la edad militar.

Durante el zarismo los pogromos -matanzas de judíos, acompañadas de violaciones, robos y estragos- estaban a la orden del día, incluso en el mismísimo siglo XX. En esas vilezas se destacaron notablemente los cosacos, para quienes la idea de trabajar para prosperar sin duda les resultaba algo exótica. El mismo Kaganovich fue testigo en su infancia de pogromos durante los cuales los cosacos violaban a las mujeres judías (incluidas niñas y embarazadas), decapitaban a los hombres, usaban a los niños como blanco de pruebas de puntería y arramblaban con el fruto del trabajo de aquella gente. Es un caso palmario de que quien siembra vientos recoge tempestades.

Y la tempestad llegó, con un nutrido número de judíos en sus filas, a buen seguro muchos de ellos con ánimo de revancha tras décadas de crueldades injustificadas. Ese factor de péndulo histórico no se debe tomar a la ligera.


En esta ilustración, vista en Wikimedia Commons, un jefe de Estado elegido por su pueblo (Theodor Roosevelt) recrimina a un jefe de Estado supuestamente elegido por Dios la situación de la minoría judía.

Por otra parte, está el factor educativo. La insistencia en la alfabetización, la educación y la memorización por parte de las familias y comunidades judías dio a sus  hijos una ventaja respecto de la población no-judía, todavía ésta con grandes bolsas de analfabetismo. La buena preparación y la "cabeza amueblada" de los judíos fue muy útil para que los bolcheviques organizasen cuadros de mando y organización eficaces y disciplinados desde casi el primer momento. Con el paso del tiempo esos cuadros fueron arrinconados y eliminados por soviets no-judíos que al principio no podían aspirar a puestos clave dada su escasa preparación (el mejor ejemplo fue Nikita Jhrushev, bruto como un arado pero que llegó a jefe supremo cuando el último judío, Kaganovich, se vio obligado a hacerse a un lado).


EL ANTISEMITISMO Y SU PECULIAR PROHIBICIÓN

Teóricamente el antisemitismo estaba prohibido en la Unión Soviética. Es lógica esa prohibición, dado que se suponía que el régimen bolchevique había venido para arrinconar el pasado, la discriminación, la persecución por motivos étnicos o de otro signo, etc.

¿Demuestra eso que la Urss era un régimen "judeobolchevique"? En absoluto, si tenemos en cuenta que esa prohibición era papel mojado. Recordemos otro ejemplo histórico, teóricamente según la Constitución de la república de Kampuchea existía libertad religiosa, mientras que en la práctica todo camboyano que practicaba culto religioso de alguna clase era asesinado.

Para los tentados a atribuir a Stalin el comienzo de una corriente antisemita en el panorama soviético (fue, eso sí, quien completó la tarea de eliminar a los judíos de los cuadros dirigentes: ésa fue la orden que le dio a Molotov y ésa era su opinión personal, según la cual cualquier judío era un espía pro-useño en potencia), habrá que decir que ésta comenzó antes. Las opiniones antisemitas estaban a la orden del día entre los dirigentes soviéticos. Es célebre la cita de Tujachevski según la cual "el judío es una raza baja (....) un perro hijo de ramera que expande sus pulgas por todo el mundo". Para Tujachevski el judío había extendido ideologías que él detestaba: el cristianismo, el humanitarismo, el socialismo. Curiosamente, no hace referencia al bolchevismo como ideología derivada de los judíos.

El mismo Lenin hizo referencia a los judíos en un borrador de varias tesis para el gobierno soviético de Ucrania, con fecha 21 de noviembre de 1919. En el punto séptimo dispuso por escrito que los judíos de Ucrania, al igual que los habitantes de las ciudades, debían ser tratados con guante de hierro y enviados a primera línea del frente, y se les debía prohibir toda promoción a cargos en la administración, salvo un porcentaje residual cuando hiciera falta. Eso lo dejó escrito Lenin, el "judío Lenin", la figura cumbre del "judeobolchevismo".

El mismo Lenin fue informado de pogromos efectuados por tropas del mismísimo Ejército Rojo durante la campaña de Polonia, sin que al "judío" le quitasen el sueño. Las tropas cosacas encuadradas en el ejército bolchevique (sí, hubo cosacos combatiendo en el Ejército Rojo) cometieron matanzas de judíos en el territorio disputado a los polacos. Testigo de excepción fue un corresponsal, Isaac Babel, judío de Odesa, que dejó reseñada la crueldad de los cosacos "aliados" en su Diario de 1920.

Un admirador de Lenin, el muy siniestro Herbert George Wells, tras su segundo viaje a Rusia (durante el cual se entrevistó con su ídolo), publicó un texto muy laudatorio, Rusia en las sombras (1920), informando de que el "judío Lenin" había prohibido la enseñanza del idioma hebreo y ordenado el cierre de las organizaciones sionistas así como la confiscación de sus bienes y archivos. Miles de judíos sionistas (esto es, partidarios del regreso a Sión, la Tierra Santa) sufrieron persecución, destierro y muerte por sus ideas, algo bastante chocante en un régimen "judeobolchevique". A la altura de 1934 el 52% de las sinagogas existentes en la Urss habían sido clausuradas. En comparación, habían corrido igual suerte el 42% de las mezquitas y el 28% de los templos ortodoxos. Toneladas de rollos de la Torá habían sido empleados en las calefacciones de los nuevos centros soviéticos.

Eso ya hace menos chocante para el lector atento que la emigración de judíos desde territorio bolchevique a la tradicionalmente muy antisemita Polonia se disparase. La asamblea judía de la Galitzia Oriental votó en diciembre de 1920 a favor de su unión con Polonia. Desde 1921 hasta 1938 medio millón de judíos se pasaron del territorio soviético a vivir al territorio polaco. Qué curioso, ¿verdad? ¿Por qué medio millón de judíos se largan pitando del país "judeobolchevique", de la "patria judía sionista comunista" a languidecer en la "reaccionaria" y antisemita Polonia?


EL MUNDO CAPITALISTA

Según la tesis defensora de la historicidad del judeobolchevismo, el capitalismo al ser también supuestamente una creación judía no era en realidad enemigo del comunismo. Al contrario, ambos colaboraron en la implantación de la Urss, en su triunfo final sobre la Rusia tradicional, impidiendo que ésta se convirtiera en una telurocracia autárquica y ajena a la globalización del dinero y la especulación.

La historia nos dice exactamente lo contrario. Los bolcheviques nacionalizaron los resortes productivos del enorme subcontinente ruso-ucraniano, dejando con un palmo de narices a los capitalistas. Caso famoso fue el de la petrolera Royal Dutch Shell, que había adquirido a precio de ganga la participación de los Rothschild franceses en el petróleo del Cáucaso. Los Rothschild eran banqueros, no ingenieros, y habían mostrado bastante desapego por ese nicho de mercado que les traía más quebraderos de cabeza que ventajas (entre esos quebraderos, los revolucionarios comunistas organizaban regularmente atentados en sus instalaciones -entre ellos estaba Stalin cuando aún se llamaba Koba-) y que no sabían hacer rendir. La petrolera anglo-holandesa pensaba que había hecho el negocio del siglo pero el "capitalista Lenin" ordenó ocupar la Transcaucasia y se apoderó de los pozos petroleros en favor de Moscú.

Si algo demuestra a las claras que el capitalismo intentó destruir la experiencia bolchevique, eso fue el establecimiento de un cordón sanitario para impedir contagios de bolchevismo en países vecinos a Rusia y el envío de tropas de intervención para luchar con el Ejército Blanco en contra del Ejército Rojo. Un cuarto de millón de soldados enviaron los países capitalistas para doblegar al bolchevismo, lo que se contradice completamente con el relato según el cual capitalismo y comunismo eran la misma cosa y cooperaban para abrir el Heartland a la voracidad de los mercados.


EL ENEMIGO ALEMÁN

Según la tesis defensora de la historicidad del judeobolchevismo, teóricamente los bolcheviques formarían una pinza para evitar que una segunda telurocracia europea, la alemana, se convirtiese en autónoma e independiente de la Alta Finanza.

La historia nuevamente rebate esa tesis. Durante la Conferencia de Génova de abril-mayo de 1922 alemanes y bolcheviques acercaron posturas, dada su condición común de países "apestados": los alemanes habían perdido la guerra mundial y los bolcheviques de la República Soviética de Rusia (la Urss tardaría aún medio año en constituirse oficialmente) se habían convertido en una excepción incómoda en el panorama europeo. Los representantes alemanes y rusos se citaron en el balneario de Rapallo, concluyendo el tratado del mismo nombre el 22 de abril. Desde entonces nace una fluida colaboración germanorrusa. Los rusos se benefician notablemente de los conocimientos científicos, técnicos e industriales de los alemanes (ese factor conocido como know-how), surtiendo a éstos de valiosos recursos naturales. Incluso durante los meses más atroces de las hambrunas de Ucrania y Kazajistán, con millones de muertos, los trenes rusos se dirigían solícitos al Oeste, cargados de cereal hasta el techo, para surtir la demanda de las granjas de cerdos en Alemania antes que las necesidades de su población.

Además, los alemanes pudieron realizar maniobras y prácticas militares en suelo soviético, burlando al bloque anglofrancés. Los soviéticos llegaron incluso a proporcionar a los alemanes un aeródromo en suelo ruso para su total disposición, en Lípetsk.

En cierto sentido, el pacto Ribbentropp-Molotov de no agresión entre el III Reich y la Urss no era más que una continuación de lo acordado en Rapallo. Hasta la víspera de la Operación Barbarroja los suministros soviéticos seguían afluyendo puntualmente al territorio alemán.


¿NO HUBO PINZA ANTIALEMANA?

Según la tesis defensora de la historicidad del judeobolchevismo, el capitalismo al ser lo mismo que el comunismo querría destruir en pinza la naciente telurocracia NS en Alemania.

Curiosamente, el capitalismo internacional no mostró ese interés. Las relaciones entre el III Reich y el complejo industrial-militar de Usa fueron estrechas. De hecho, el gigante I. G. Farben era el segundo accionista de la Standard Oil de NJ, sólo detrás de los Rockefeller. Bajo la dirección de Walter C. Teagle, la Standard Oil envió durante 1938 al III Reich quinientas toneladas de tetraetilo de plomo, un antiexplosivo hoy obsoleto para combustibles de motor de explosión, a través de la filial inglesa Ethyl. Sin esa entrega, posiblemente la Luftwaffe habría tenido que quedarse en tierra. Asimismo, el complejo industrial-militar useño transfirió al III Reich valiosísimas patentes y know-how para la síntesis del caucho (Buna) y de petróleo artificial a partir de la hidrogenación del carbón. Además, las Standard Oil de NY y de California surtieron a buques tanqueros alemanes entre 1939 y 1941, bajo bandera panameña con la intención de burlar la vigilancia británica, que protestó por lo que estaba ocurriendo. El 31 de marzo de 1941 el Departamento de Estado useño reveló una lista de colaboradores petroleros con los alemanes, entre quienes estaban las dos citadas compañías.

En 2001 salió al mercado el percutante estudio IBM and the Holocaust, del autor Edwin Black, que documentaba cómo una filial alemana de la IBM, Dehomag, empleó la tecnología aportada por su empresa matriz para realizar censos raciales de la población del III Reich, censos empleados con posterioridad en su política genocida. También IBM tuvo una filial en Varsovia durante la ocupación, llamada Watson Business Machines y que dependía directamente de la multinacional, no de Dehomag. La Alemania nazi se convirtió en el segundo mayor cliente de IBM. Casos como éste dejan claro que esa supuesta "pinza" no se veía por parte alguna.

Incluso el capital financiero fue reacio a la "pinza". A instancias de Heinrich Thyssen-Bornemisza y de William Averell Harriman se creó en Nueva York la Union Banking Corporation, en cuyo consejo de administración figuraba gente próxima a Harriman desde los tiempos de Skull & Bones, como Prescott Bush, y cuya función era ejercer de avalista de préstamos internacionales solicitados por el III Reich (que en su mayoría no llegó a pagar), preferentemente con la banca holandesa, en la que los hermanos Thyssen tenían influencias. El III Reich encontró otro inesperado apoyo en el Banco de Inglaterra. Alemania tenía una sed mortal de oro, dado que su divisa así como otras homologadas a ella (los famosos bonos MEFO) eran débiles (III), sed mortal que paliaba rapiñando todo el oro que encontraba (incluido el de los efectos personales de las minorías represaliadas, como los dientes de oro, las joyas y las monturas de las gafas) para hacer frente a los pagos. Durante la anexión de Checoslovaquia los alemanes hicieron firmar a los responsables del banco central de Praga pagarés por las reservas de oro que tenían en Londres, a punta de pistola, y los canalizaron a través del suizo Banco de Pagos Internacionales hasta la filial inglesa del Reichsbank, en plena City londinense. El presidente del Banco de Inglaterra, Montagu Norman (gran amigo del alemán Hjalmar Schacht y padrino de uno de sus nietos), se encargó de engrasar esas operaciones, que terminaban con copiosas entregas de oro a Alemania. Incluso comenzada ya la II Guerra Mundial, Norman volvió a permitir entregas de oro a Alemania, como constató el investigador David Blaazer.

Si por el lado capitalista la "pinza" se estaba haciendo de rogar, ¿qué encontramos del lado comunista? Asombrosamente para muchos, que habían olvidado el Tratado de Rapallo, alemanes y soviéticos colaboraban. Incluso se habían repartido zonas de influencia en la Europa oriental. Los anglofranceses llevaban desde 1938 intentando que la Urss fuese un segundo frente abierto para los alemanes, como había ocurrido en la I GM, con resultado nulo como lamentaba Churchill. Más aún, la Urss había completado por su parte la conquista de un buen trozo de Polonia. La situación era desesperada para los aliados. El mismo Chamberlain había confesado a Joe Kennedy (según reseña éste en sus memorias) que la declaración de guerra a Alemania había sido algo absurdo que en nada podía salvar a los polacos y que llevaría al continente a una guerra de aniquilación. En vista de eso, sólo quedaba esperar a que pasara algo entre alemanes y rusos. Con todo, Chamberlain se vio obligado a cursar a los servicios jurídicos del Foreign Office una consulta acerca de si Gran Bretaña estaba obligada a declarar la guerra a la Urss. La respuesta negativa a la consulta alivió a Chamberlain, si bien autores como Max Hastings indican que desde el entorno de Churchill (el llamado "clan belicista") se quiso alimentar la idea de que debían declararle la guerra a Moscú. Aunque tal paso no se dio, con motivo de la guerra ruso-finesa (la Guerra de Invierno) los anglofranceses se avinieron a enviar ayuda a Finlandia. Francia ya proveía a los fineses de armamento, pero los aliados estaban dispuestos a dar un paso más allá, enviando un cuerpo expedicionario de voluntarios y una escuadrilla de la RAF. La firma de la paz entre una Finlandia acogotada y una Urss que no quería ganarse enemigos entre franceses, británicos, suecos y noruegos dejó esa participación aliada en el limbo. Estaba claro que la Urss no se veía en condiciones de afrontar una guerra a gran escala. Las pérdidas en la Guerra de Invierno habían sido muy desproporcionadas.

La Urss no quería guerrear con Alemania, no desde luego a corto-medio plazo. De hecho el 15 de marzo de 1941 el general Zhukov presentó a Stalin un plan, según parece idea original del comisario de defensa Timoshenko, para atacar preventivamente al ejército alemán establecido en la Polonia Oriental. Stalin rechazó de plano la idea de Zhukov y Timoshenko. Es más, Stalin desoyó sistemáticamente a todo aquel que se avino a informarle de que los alemanes iban a atacar la Urss (la decisión había sido tomada por Hitler en diciembre de 1940, meses antes del plan preventivo de Zhukov). Desertores alemanes, la red de espías en Alemania, Richard Sorge, el embajador británico, el mismísimo Churchill .... fue en vano. Stalin jamás creyó que habría guerra entre Hitler y él.

Por tanto, esa idea de la "pinza" carece de apoyo histórico. Ian Kershaw en su enorme biografía Hitler (doscientas páginas sólo de referencias) cita una veintena de documentos alemanes y rusos que desmontan la meme propagandística de que los rusos estaban a semanas de atacar y que lo que hicieron los alemanes fue adelantarse por poco. Recuérdese que algo así se prefabricó también para justificar el ataque alemán a  Polonia (la Operación Himmler). Eso está en consonancia con los primeros planes de Hitler, quien el 7 de diciembre de 1922, cuando aún no era "nadie", le comentó en una entrevista al simpatizante Eduard Scharrer, propietario de la publicación Münchner Neueste Nachrichten, que "se debe intentar la destrucción de Rusia, con la ayuda de Inglaterra", repartiéndose la telurocracia germana y la talasocracia inglesa las zonas correspondientes de influencia, lo que dejaría a los alemanes libres para "ajustar las cuentas con Francia". En la visión hitleriana sí tiene encaje la ofensiva alemana sobre el territorio ruso (IV) .


Cartel propagandístico, marcadamente kitsch, del ideal nazi de familia alemana.

Mientras los alemanes querían justificar su expansionismo diciendo que estaban superpoblados y que no tenían un patio trasero colonial como otros países europeos (es decir, querían trasladar a otros pueblos un problema que era de la sola incumbencia de los alemanes), su propaganda pedía más presión poblacional mostrando a espléndidas mamás con cuatro o cinco hijos rubios, en perfecta sintonía con el expansionismo asolador que Hitler ya acariciaba en 1922. Tal pretensión no existía en la Urss, país con un patio trasero descomunal y cuyo propósito expansionista era básicamente ideológico, no físico. La idea de exportar la revolución había cedido ante el sentido práctico de sacar adelante la Urss, a lo que se dedicó Stalin con sus planes quinquenales. Al mismo Stalin no le importaba que los partidos comunistas en los países occidentales fuesen de tamaño reducido y poco influyentes, mientras estuviesen bien disciplinados a los designios de Moscú. La revolución .... mejor para la generación siguiente.


"¡PERO LOS ALIADOS AYUDARON A LA URSS EN LA GUERRA!"

Sí, porque tenían un enemigo común. Cuando dos países están en guerra con un tercero, se ayudan entre ellos porque antes de nada hay un rival a batir. También nazis y soviéticos colaboraron (durante el pacto de No Agresión desde Moscú se dio la orden a los partidos comunistas de otros países que colaborasen con los alemanes y no les estorbasen: así hizo, para su vergüenza, el PCF durante la ocupación alemana de Francia hasta Barbarroja) y eso no les convierte en una "pinza". También el régimen de Franco, que había suscrito el Pacto Antikomintern acabando 1936, colaboró con el bloque del Este desde 1957 hasta 1975, y eso no hace de Franco un bolchevique.


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Este ensayo está abierto (como todos, en realidad) a sucesivas ampliaciones y mejoras, si bien estoy convencido de que lo más destacado ya se ha dicho. Considero que la tesis que defiende la historicidad del judeobolchevismo es falaz, y he explicado mi punto de vista. Es todo por ahora respecto del tema.


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Dos recientes lecturas amplían la idea de Barbarroja como "ataque preventivo". 

-Según rememora Heinz Guderian en sus Recuerdos de un soldado, poco antes de Barbarroja, el 14 de junio de 1941 Hitler reúne en Berlín a sus altos mandos para explicarles por qué ha decidido dar la orden. Según Guderian, Barbarroja es un ataque preventivo, y así lo afirma expresamente. El matiz que quiero introducir es que ese ataque no pretendía adelantarse a una inminente ofensiva soviética, como se ha afirmado, sino a que esa ofensiva tarde o temprano se produciría. Podría tardar años en consumarse, pero la Urss finalmente caería en la tentación de conquistar toda Europa. Hitler lo argumenta en el expansionismo soviético sobre las naciones bálticas, Finlandia y Besarabia, en el nuevamente frustrado interés ruso por intervenir en los Balcanes -área de influencia que Alemania les había arrebatado por conquista- así como en la naturaleza completamente antitética de los idearios nacionalsocialista y bolchevique, condenados a chocar a muerte un día.

-En la biografía Goebbels de Ralf Georg Reuth se hace hincapié en cómo el ministro de propaganda alentó la idea de que Barbarroja era un ataque preventivo. Al igual que en el caso de Guderian, no se esperaba una ofensiva soviética inminente sino más bien que la propia naturaleza del régimen bolchevique le llevaría a intentar la conquista de Europa primero y del mundo después. Goebbels articuló dos ideas-fuerza para justificar ese supuesto ataque preventivo, en el artículo Cae el velo de 6 de julio de 1941. La primera, que no estaban ante un enfrentamiento entre Alemania y la Urss, sino entre Europa y Asia. La segunda, que el régimen bolchevique -"una mezcla de dogmática doctrina de partido, judíos inteligentes y avariciosos capitalistas de Estado"- era una especie de plaga, similar al cólera, cuyo objetivo último sería extenderse por todo el planeta, y que el III Reich tenía la cura. Esa segunda idea-fuerza calca la identificación del "judío como bacilo" típica de aquel régimen. Nos encontraríamos, en definitiva, ante un enfrentamiento entre quienes portan la antorcha de la Humanidad contra las "hordas de animales" que ansían apagarla. Barbarroja habría sido, pues, una decisión ineludible para asegurar el futuro de Europa. En ese sentido se debe entender la idea de guerra preventiva, si bien Goebbels afirma -sin indicar dato alguno- que se estaban preparando para asaltar el corazón de Europa. Como sabemos, no había tales preparativos.


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Sobre los banqueros judíos y el bolchevismo. Se suelen citar algunos nombres como Jacob Schiff, Felix Warburg, Otto Kahn u Olof Aschberg presentándolos como prueba de una conspiración judía para instaurar el bolchevismo. Veámoslo un poco más de cerca.

El judío sueco Olof Aschberg es un caso bastante chocante de ricachón con simpatías revolucionarias. Chocante pero no el único (uno de los pioneros del revolucionarismo fue el príncipe Piotr Kropotkin). Aschberg vehiculó los tratos comerciales entre Suecia y la Rusia bolchevique, ayudando a que el oro ruso pudiera ser canalizado al exterior, burlando el "cordón sanitario", para así afrontar pagos y avalar créditos que la naciente economía bolchevique necesitaba con desesperación. Las maniobras de Aschberg fueron la punta del iceberg de una serie de movimientos discretos de las cancillerías europeas para hacerse con el oro ruso, siendo Alemania la más interesada y también la que se encontraba en peor coyuntura. Aschberg canalizó a manos alemanas una pequeña parte del oro ruso, muy pocas fechas antes del Tratado germanobolchevique de Rapallo, como una especie de anticipo pero que finalmente fue un señuelo: el grueso del oro ruso (unas 500 toneladas) pasó a Suecia y allí se blanqueó vendiéndose a la filial local de una entidad francesa, Marret Bonnin Lebel & Guieu, dejando a los alemanes con un palmo de narices.

Aschberg actuó en la canalización del oro ruso como un mero instrumento de entidades más poderosas que él (sustancialmente, el complejo industrial sueco que quería mostrarse amistoso con los bolcheviques dado que estaba apalancado con una gran inversión en Rusia que se podría perder si se procedía a su nacionalización). Si no hubiera estado Aschberg habría sido cualquier otro, judío o gentil. Por otra parte, Aschberg no parecía tener particulares sentimientos antirrusos ni anticristianos, hasta el punto de que aprovechó para hacerse con la colección privada de iconos rusos más grande del momento, colección que donaría al Estado sueco en los años treinta. 

Si el caso de Aschberg es el de "una golondrina que no hace verano" -lo importante eran sus conexiones, su puesto y sus simpatías, no su origen étnico-, es más interesante el caso de Schiff y próximos. Veamos.

Cuando se habla de Schiff y compañía se les suele poner como ejemplo del así llamado "judío internacional". De igual manera que bien poco tiene que ver el asquenazí useño desarraigado ejerciendo de CEO en cualquier multinacional californiana del espectáculo con un soldado israelí medio, no sería lo mismo el judío nacional, integrado en el país de acogida, que el judío que antepone sus conexiones de etnia al territori en que vive y, a menudo, prospera. Esa distinción, curiosamente, fue avalada por el mismísimo Winston Churchill en un olvidado artículo suyo de 1920, Zionism versus Bolshevism, publicado en el London Illustrated Sunday Herald. Churchill comparte la visión distorsionada, común al sector conservador, de que la revolución bolchevique está mayoritariamente copada por judíos, y contribuye a la falacia de que los intereses judíos, tanto los sionistas como los rituales y tradicionales, eran sistemáticamente respetados. Asimismo, apoya la idea de una conspiración mundial encabezada por judíos y cuyo mayor predicamento sería en los países donde esa minoría padeció mayor persecución, y que esa conspiración vendría del círculo de Adam Weishaupt, el Espartaco de los Illuminati, de quien sugeriría su origen judío (seguramente apócrifo, a despecho de cierta literatura conspiranoica reciente).

Lo afirmado por Churchill está en sintonía con los temores y zozobras del sector conservador ante un fenómeno revolucionario pujante, que amenazaba con extenderse por doquier, que tuvo que ser frenado a viva fuerza y que no sabían todavía cómo encajar, cómo explicar. No era el único que pensaba así por entonces. Otro inglés quizá más influyente que él en aquella época, el editor de The Times Henry Wickham Steed, estaba asimismo convencido de que existía una conspiración judía para extender el bolchevismo, y que en ella jugaba un papel clave la, llamémosla así, Internacional del Dinero. Steed, como todos los tontos de la época, juzgaba que los Protocolos de los Sabios de Sión eran rigurosamente auténticos. Además culpaba a los judíos del estallido de la I Guerra Mundial y les consideraba un gran peligro para el Imperio Británico (supongo que entonces no creería en el "anglosionismo", claro). Se debe a Steed, según él mismo relata, el intento por influir en el presidente useño Woodrow Wilson y en su mano derecha diplomática Colonel House, en marzo de 1919, para retirar el reconocimiento de Usa al nuevo régimen bolchevique (algo bastante difícil porque Usa no reconoció a ese régimen hasta los tiempos de F. D. Roosevelt, dado que los bolcheviques se negaban a reconocer las deudas que el Zar había contraído con los prestamistas useños). Según Steed, banqueros judíos internacionalistas como Jacob Schiff y Felix Warburg estaban moviendo sus influencias para consolidar el éxito de la revolución bolchevique. ¿Cuál era el objetivo, en opinión de Steed? Sencillo: que la derrotada Alemania tuviera el mercado ruso abierto para surtirse de sus riquezas. Alemanes y judíos se conchabarían para explotar el feraz suelo ruso como si fuese su cortijo. Steed empleaba el "factor alemán" como palanca de influencia en la Casa Blanca, jugando con el temor de un posible revanchismo de Berlín, que había perdido la I GM más por cuestiones económicas y logísticas que en el campo de batalla. Con la apertura del mercado ruso, Alemania podría resurgir más fuerte que nunca.

No obstante, Churchill y Steed no fueron los primeros. Cuando se habla de una conspiración de la banca internacionalista judía, sobre todo la useña, generalmente se quiere justificar no en opiniones más o menos vaporosas de próceres y editores, sino en documentos. El documento por excelencia es sin duda Bolshevism and Judaism, con fecha de 13 de noviembre de 1918, y conservado en los archivos del Departamento de Estado de Usa. Ese documento existe físicamente como tal. Es real. Ponderemos si es asimismo real su contenido.

Según ese documento, un informe redactado por un funcionario de la US War Trade Board y posiblemente él ruso étnico, la revolución bolchevique fue planificada durante el mes de febrero de 1916, y en esa planificación intervinieron millonarios judíos destacados, como Jacob Schiff, Felix Warburg, Isaac Seligman, al menos un Guggenheim, y otros varios. El documento continúa afirmando que Schiff se jactó abiertamente durante la primavera de 1917 de haber ayudado al triunfo del bolchevismo -triunfo que aún no se había producido-, y que tanto él como Max Warburg habían financiado a Trotski (¡!). Asimismo incluye citas de los Protocolos como presunta prueba de un enfrentamiento de cosmovisiones, la cristiana y la judía.

Al documento vienen anexos otros relacionados con él. Se conservan varios cables entre el Departamento de Estado y la embajada useña en Londres, en los que se pide que se investigue sobre el contenido del informe, se indica que no hay prueba de que ese contenido sea cierto y finalmente se deja por imposible, "en la nevera". También se añade otro texto clasificado como alto secreto en el que se comentan los Protocolos y se afirma que, al hilo del documento Bolshevism and Judaism, las autoridades británicas han interceptado cartas entre judíos internacionales en las que se expone una estrategia de dominio mundial (unas cartas que nadie ha presentado ni publicado en ningún sitio, un siglo después).

La supuesta evidencia de esos documentos es extremadamente débil. De entrada, ¿qué ganan unos capitalistas financiando un movimiento de extrema izquierda que lo primero que hará será firmar el armisticio con Alemania -ésta en guerra con Usa- y lo segundo nacionalizarlo todo? Aschberg hizo negocio ejerciendo de comisionista entre Moscú y la banca francesa; pero a saber qué podrían obtener ellos. Por otra parte, no hay prueba alguna de que Trotski obtuviera financiación de ellos. Es cierto que estuvo exiliado durante la I GM y que durante ese exilio vivió unos meses en Nueva York trabajando como articulista, pero ¿eso hace de él un agente capitalista? Pues lo mismo podríamos decir de Adolf Eichmann, y con más motivo, pues trabajó durante seis años para la petrolera neoyorquina Vacuum Oil. ¿A que eso no lo tienen en cuenta los "terceristas"? ¿A qué no consideran a Eichmann un "esbirro" del complejo industrial-militar useño (que tuvo magníficas relaciones con el III Reich)? Además, la presencia de citas de los Protocolos demuestra la nula seriedad del documento. Sencillamente, un ruso antisemita fundamenta su odio en la obra propagandística de otros rusos antisemitas.


Jacob Schiff, posiblemente el judío más poderoso del arranque del siglo XX.

¿Quién era Jacob Schiff? Un banquero de la neoyorquina Kuhn, Loeb & Co., venido de Fráncfort -todo un vivero de judíos influyentes desde los Rothschild, para quienes trabajó el padre de Schiff como bróker- y muy comprometido con la minoría a la que pertenecía. Su repulsa al zarismo en Rusia y a cómo trataba a sus súbditos judíos le llevó a convencer a los demás administradores de la compañía que no se debía hacer préstamo alguno a aquel régimen. Es posible que los pogromos de Kishinev -hoy Chisinau, capital de Moldavia- en 1903, durante los cuales incluso decenas de bebés fueron despedazados, le hicieran dar el paso de financiar al ejército japonés durante la guerra que mantuvo con el ruso en 1904-1905 y que concluyó con sorprendente victoria nipona (aunque el número de bajas por ambas partes quedó muy equilibrado). Posiblemente Schiff suponía, como a buen seguro más gente por entonces, que un revés militar ruso sellaría el derrocamiento del malhadado zar y de su camarilla (no sucedió entonces, por desgracia) y abriría la oportunidad para que Rusia se reinventase como nación moderna, liberal-burguesa y tolerante con los judíos.

Ahora bien, ¿qué pensaba realmente Schiff de los bolcheviques? En carta de Schiff a Frank Polk, subsecretario de Estado useño, carta fechada el 25 de noviembre de 1918, el banquero le adjunta un mensaje de otro banquero, el judío ruso Boris Kamenka. Schiff presenta a Kamenka como un ruso importante, colaborador del directorio de Kerenski y del príncipe Lvov, que ha tenido que exiliarse por culpa de los bolcheviques. En su mensaje Kamenka alaba la nobleza del pueblo useño así como los esfuerzos del mundo capitalista en su apoyo al Ejército Blanco. A continuación Kamenka pide refuerzos para los blancos en Ucrania ante el avance de la "devastación bolchevique", y afirma que los bocheviques no representan al pueblo ruso.

¿Qué sentido tiene decir que "Schiff financió a los bolcheviques" cuando él mismo se toma la molestia de escribir al Departamento de Estado useño para influirles a favor del envío de más ayuda al Ejército Blanco, obvia y meridianamente opuesto al bolchevismo? ¿Por qué hace llegar a Polk las palabras de Kamenka? ¿Tenía doble personalidad? Como es evidente, Schiff ansiaba la desaparición de un régimen antisemita en suelo ruso, algo que había ocurrido en febrero de 1917, pero el nuevo régimen de noviembre del mismo año se encaminaba por la misma senda. ¿Por qué los bolcheviques hacen que el judío Kamenka ponga a salvo su pellejo dejando atrás su privilegiada posición política y económica? ¿No se llevaban tan bien con los judíos banqueros?

La conclusión no puede ser otra: la tesis de la revolución bolchevique como un diseño del judaísmo bancario internacional, aparte de absurda por principio, es falsa.




(I) - Si bien los datos expuestos en este pequeño ensayo son de dominio público, y notorios para cualquier aficionado a la historia, se estudian más a fondo en un excelente acercamiento al tema, el libro The jewish enemy (2006) de Jeffrey Herf, si no me equivoco por ahora sin traducción al castellano.

(II) - El mismo Lazar Kaganovich participa directamente en las purgas de algunos judíos notorios. Uno de los represaliados fue Iona Yakir, quien en su momento sonó incluso como "delfín" de Stalin. Al llegarle esos rumores, el georgiano ordenó a su fiel Lazar que le vigilara bien de cerca para pillarle en algún renuncio. A pesar de que Yakir era un bolchevique fanático (y que había organizado limpiezas étnicas de cosacos, participando en ellas él mismo lanzallamas en mano -¡!-), protestó en 1936 por el proceso de eliminación de supuestos elementos trotskistas que eran colaboradores suyos, lo que le hizo caer en desgracia. Arrestado en mayo de 1937, se le organizó un juicio-farsa durante el cual Yakir se autoinculpó de todo (lo que le convirtió posiblemente en el primer judío que se declaraba nazi). Le escribió cartas a Stalin suplicando clemencia, lo que hizo que el georgiano dijera de él que era "una ramera" (sic). Kaganovich le recordó a Stalin que el destino de las rameras era la ejecución, y así se hizo.

Recordemos que fue muy común durante la guerra con Alemania que en los grupos de partisanos las mujeres que se quedaban embarazadas fuesen consideradas "rameras" y ejecutadas sumarísimamente. Consúltese, por ejemplo, el diario de operaciones del jefe partisano Sergei Grishin.

(III) - Un buen amigo, hijo de un co-administrador de una mina de wolframio gallego durante la II Guerra Mundial, me comentó en su momento que el único medio de pago que se aceptaba a los alemanes y que se empleaba con ellos era oro en lingotes.

(IV) - En sus Memorias, Churchill rememora un encuentro con Ribbentropp en la embajada alemana de Londres. Es 1937. El alemán, sabedor del anticomunismo del inglés, intenta ganárselo para la causa mostrándole un mapa-ucronía con una Alemania que ha englobado Polonia y el territorio cisurálico de la Urss, dándole de paso a entender que el III Reich respeta a Inglaterra y su área de influencia. Churchill, contrariamente a lo que pensaba Ribbentropp, se fue de allí con cajas destempladas. 

Algunos ya sabían de los planes alemanes todavía antes. Según parece Goering le comentó a su amigo Heinrich Thyssen-Bornemisza que el plan de atacar a la Urss ya existía en 1936.

41 comentarios:

  1. Este artículo tendrá un "spin-off" sobre el NS y los eslavos. A despecho de la historiografía-ficción de los "terceristas", el verdadero enemigo del mundo eslavo no fue la "judería" sino el NS. Podría haber comentado algo en el cuerpo del ensayo pero creo que quedará mejor en hilo aparte.

    Cada dos por tres tengo que leer solemnes estupideces trasnochadas sobre lo mucho que querían los NS a los eslavos por parte de gente que está haciendo un daño enorme a la causa identitaria europea y a la española. Me hierve la sangre, qué desfachatez.

    Leyendo actualmente "La guerra no tiene rostro de mujer" de la Nobel Svetlana Aleksiévich. ¡Salud! Y verdad.

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    1. Que Hitler despreciaba a los eslavos es algo que cualquier ser humano, con un mínimo de raciocinio, no puede dudar. A quien lo dude, le doy el siguiente consejo: busque en Internet "Mein Kampf" de Adolf Hitler y lea allí todas las declaraciones del autor sobre los eslavos. Adelanto algo: no hay ninguna declaración positiva de parte del pintor austríaco sobre ellos.

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    2. Sin embargo, ¿de donde habran sacado algunos que Hitler no los odiaba?, podría ser en todo caso que algunos nazis no tenían nada contra ellos, pero de que Hitler si los odiaba, eso es cierto.

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    3. Es puro oportunismo, los "terceristas" operan sobre un colectivo bastante reducido no sólo en número sino también en conocimientos. Una pescadilla que se muerde la cola. A efectos intelectuales son como esas familias endogámicas que salían en "Deliverance", tocando el banjo y ensimismados, sin poder conquistar el mundo exterior a su poblado.

      Lo eslavo está de moda. Son sociedades que saben que no son ricas, por lo que mantienen alejado el espectro del progresismo a pesar de que la tentación es fuerte (ahí está ese engendro de Eurovisión, donde concursan con entusiasmo). Y hay cierta incógnita sobre cómo van a evolucionar. Les faltan páginas de historia por escribir, mientras que algunas sociedades occidentales parecen haber entrado en carril terminal (pienso en Suecia, por ejemplo, pero nunca se sabe).

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  2. Muy buena entrada, como todas vamos.

    Yo creo que Hitler no solo consideraba a los europeos del este y del sur como inferiores sino que además decía que en su propio país la mezcla era tan grande que también era un pueblo bastante degenerado respecto a los antiguos germanos, aunque en ese aspecto se debería haber incluido a él mismo el primero porque aunque a Hitler se le puede considerar perfectamente blanco le faltaba mucho para ser clasificado nórdico-blanco puro.

    Por cierto me choca mucho ver dos corrientes de opinión tan diferentes respecto a quién es el responsable del comienzo de la 2 GM, unos dicen que fue Alemania con su ambición expansionista y otros que fue la victima, supongo que historiadores imparciales y bien documentados no deberían tener problemas para demostrar los hechos reales.

    Una última cosa, aunque no soy partidario del nacionalsocialismo en absoluto, podrías hacer una entrada con los aspectos positivos que le ves, que seguro alguno tuvo.

    Perdón por no haber comentado sobre la temática del hilo directamente pero creo que esto está relacionado.

    Jorge.

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    1. Hitler en sí mismo tenía bastante mezcla, y era un tipo "raro". Me llama mucho la atención su madre, Klara Pölzl, no sólo por su expresión inequívocamente depresiva sino por su línea de implantación capilar, bajísima. O eso o el peinado engaña. Alois, el hermanastro de Hitler, estaba bastante conguizado a mi entender.

      En la familia de Hitler hay bastante gente rara, incluso alguna sucumbió al programa de eugenesia nazi (como su prima segunda Aloisia Veit, gaseada en Hartheim), y él mismo se rodeó de gente rara, la mayoría con claras tendencias suicidas y depresivas. A menudo olvidamos el factor personal, que puede ser bastante más decisivo de lo que nos gustaría creer, la historiografía marxista con sus datos sobre producción de trigo y acero nos ha inoculado ese olvido de la personalidad como motor de la historia.

      Ahora mismo no le veo al NS nada que sea positivo. Por sus frutos lo conocemos. Así lo veo yo ahora.

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    2. Interesante, ¿que dirá "Europa Soberana" al respecto?

      Si Alemania ganaba la primera guerra es muy posible que nunca hubiese aparecido Hitler (no hubiera pasado de ser un pintor o algo parecido).

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    3. Hablando de la "conguizacion", pues, Hitler parece que tenia el haplogrupo "E3b". Pero es curioso, se supone que la presencia de ese haplogrupo en Austria es prácticamente neolítico, por lo que ya debería estar totalmente diluida esa sangre africana en medio del maremágnum de sangre europea.

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    4. Ya he dicho en muchas ocasiones que tengo el trabajo de NT en muy alta estima (ahí está en el blogroll), y que ojalá escribiera más. Por mi parte me basta con decir lo que me parece cierto en los temas que toco, que es lo mínimo que se debe pedir a un bloguero.

      Es posible que determinadas mezclas ayuden a perpetuar rasgos que teóricamente deberían desaparecer, como mandíbulas afectadas por maloclusión: la deformidad dental, lejana en el tiempo, desaparece pero la adecuación mandibular a ella se hereda. Tal vez.

      Tampoco debemos cegarnos y ver conguización en todo prognatismo en europeos. No lo es, creo yo, en casos como el de Gareth Bale.

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    5. ¿A pesar de hablar pestes del cristianismo (solo mirar sus artículos "Roma contra Judea")?

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    6. Eran artículos de juventud, inspirados en una asfixiante óptica "ario vs semita". Procuro no enjuciar el trabajo intelectual de los demás a partir de sus puntos flacos. Eso es muy fácil. Siempre me quedo sólo con lo bueno.

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    7. Para nosotros los neandertalidos-semiticos de nariz ganchuda, chaparros, frente huidiza, quijada retraida, vaya somos troles, que le vamos a hacer, los monos son los arios.
      Hermanos semitas de iberia, feos y sin beneficio alguno, he estado informadme de los casos de Alcacer y Bar España, me dio un poco de asco como neandertalido-semita-armenoide. Sugiero hagan algo al respecto, parece que sus elites políticas, empresariales, financieras y las que haya, tienen un problema mental. Pero descuiden no son los únicos, por lo que veo pasa en todos los países; vaya que el sistema o status quo esta mal.
      El Semítico Diego

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    8. Uníos a mi secta de Neanderthales-semiticos-armenoides. Ibéricos neandertales sentid orgullo de vuestro linaje primitivo, con tan poco venceremos, ya lo verán.
      El semítico Diego.

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  3. Hola Hombre. ¿Qué hace? ¿Cómo le va? Muy buen artículo. Me parece muy bien que no se intente explicar la historia a través de un factor único ya sea judíos, masones, raza, lucha de clases, género, religión cristiana, etc. Es mejor ver una multiplicidad de factores, de causas, en los procesos históricos que llevaron al complejo mundo que tenemos. No está bueno ser reduccionista en ninguna de sus formas.

    Bueno, lo felicito por su obra. Me parece de lo más original en el mundo de los blogs. Ésta no es una página mainstream, llena de lugares comunes y estupideces. Pero tampoco es la clásica bitácora conspiracionista. Muy buen trabajo el suyo. Me gusta mucho. Saludos a toda la gente de España.

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    1. Muchas gracias, Alan. Se hace lo que se puede. Ojalá pudiera escribir más, quiero escribir sobre algo de actualidad y cuando puedo ya está viejo. Al menos sigo con el blog, el verano pasado pensé que no iba a poder pero aquí estoy, con los temas a tratar saliéndome hasta por las orejas.

      Saludos a la Argentina.

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  4. ¿Que opinión tienes sobre "Archipiélago Gulag" de Aleksandr Solzhenitsyn?, me ha interesado leerlo. Claro, no faltan los bolches que se ponen a decir que es un libro manipulador y al servicio del capital (como si estas basuras de doble moral no amaran el dinero)...vamos lo típico que suelen decir ellos.

    Felipe

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    1. Es un libro absolutamente imprescindible. Hay que leerlo, y punto.

      ¿Qué va a decir el izquierdismo? :-P

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  5. Estoy ahora mismo leyendo a la vez seis libros, seis, sobre la II GM. No era premeditado, está sucediendo así, ellos me han elegido XD

    Aprovecho para añadir un par de apuntes sobre "Barbarroja como ataque preventivo" a partir de lo escrito por Guderian y Goebbels. ¡Salud!

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  6. He añadido al ensayo otro extra-bonus en el que hablo de la presunta relación entre los bolcheviques y los banqueros judíos, con Jacob Schiff como el más destacado. Creo que merece la pena.

    Muchas gracias a los lectores por el excelente recibimiento de este modesto ensayo cuyo norte es únicamente la verdad.

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  7. No está relacionado con el tema, pero me gustaria saber si tienes en mente escribir algun dia un articulo sobre la ustacha (si, ya se que te es imposible, pero solo es mi opinion XD)...me interesaria saber tu opinión sobre aquella organización, ¿a que se debió ese nivel de maldad por parte de estos (si hasta los mismos nazis se horrorizaron con lo que ellos hacían)?...claro, en la guerra se cometen toda clase de atrocidades, pero pareciera que estos llevaron las cosas un poco más lejos, ¿no es asi?

    Felipe

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    1. No, no podría, prefiero no hacerme pasar por ese trago. De todas maneras, sí es cierto que quería escribir sobre Tito, la Yugoslavia de los años cuarenta y tal, pero entre que en el fondo odio ese tema y que los otros que quiero tratar ya se me están pasando de fecha, casi que se va a quedar aparcado. Le tengo más ganas al de la "guesistáns" francesa, la verdad, a ver este verano .... ¡Salud!

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    2. Comprensible que no quieras escribir sobre ellos.

      Por culpa de los ustacha (aun hoy hay quienes simpatizan con esos) a veces me replanteo si es buena idea esto de abrazar nacionalismos o identitarismos...aunque pensándolo bien, siempre hay miserables que se agarran de cualquier cosa (política, religion...hasta fútbol) para perpetrar bajezas.

      ¿Soy yo o el área balcánica es un nido de psicópatas?, ¿tendrá algo que ver esa frente huidiza que los caracteriza? lo digo porque el Pavelic ese no fue el unico precisamente, tambien estaban los chetniks y bueno, los partisanos tambien tuvieron lo suyo hasta donde se.

      Felipe

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    3. Por eso el futuro de la humanidad debe ser el de la mezcla. Basta de razas, religiones y demás diferencias absurdas. Unámonos todos y mezclémonos todos (negros, blancos, asiáticos, judíos, amerindios, árabes, etc.). Todas esas ideas de eliminar las fronteras, integrar a los pueblos en una aldea global y buscar la libertad de credo; persiguen un fin, evitar que desgracias como lo que mencionas o lo que hicieron los nazis, se vuelvan a repetir.

      Guste o no, mientras sigan habiendo fronteras, separación por "razas", etnias, religión, etc.; estas cosas se van a seguir repitiendo.

      Yo hasta ahora no entiendo el sentido de separarse de acuerdo a la religión o raza, ¿no entienden que eso siempre va a ser pretexto para provocar horrores y mucha crueldad?

      Claro, que lindo suena tener una nación para tal o cual etnia o grupo religioso, ¿y que va a ser de las minorías?, ¿deportarlas?, ¿torturarlas en campos de concentración? Parece que no saben lo horrible que debe ser que, por ejemplo, estas con tu familia en tu hogar y de repente un grupo de sujetos armados tocan tu puerta diciéndote que te tienes que largar del lugar de donde naciste, o peor aun, llevarte a ti y a tu familia (los niños llorando y la madre horrorizada) a un campo de concentración, simplemente porque no encajas con el componente mayoritario del lugar donde vives (raza, religión, etc.).

      Estas cosas seguirán pasando mientras sigan habiendo diferencias.

      http://akifrases.com/frases-imagenes/frase-el-nacionalismo-es-la-extrana-creencia-de-que-un-pais-es-mejor-que-otro-por-virtud-del-hecho-de-george-bernard-shaw-130418.jpg

      http://akifrases.com/frases-imagenes/frase-el-nacionalismo-es-una-enfermedad-infantil-es-el-sarampion-de-la-humanidad-albert-einstein-110181.jpg

      http://s.frasesgo.com/images/frases/a/frase-todo_imbecil_execrable_que_no_tiene_en_el_mundo_nada_de_que-arthur_schopenhauer.jpg

      http://akifrases.com/frases-imagenes/frase-patriotismo-es-cuando-el-amor-por-tu-propio-pueblo-es-lo-primero-nacionalismo-cuando-el-odio-por-charles-de-gaulle-113225.jpg

      Alejandro

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    4. Alejandro, mezclar a la gente hasta homogeneizarla en su aspecto no es garantía de que las cosas vayan a ir mejor. Estás expresando un mito. Si consultas el dato de las ciudades más peligrosas del mundo, verás que en ellas hay mucha mezcla étnica por lo general. En cuanto a las guerras del mundo islámico, su motor ideológico -el islamismo como tal- es en sí antirracista.

      En realidad muchas veces cuando se defienden cosas así lo que se quiere decir es que los blancos debemos desaparecer mezclados con otros pueblos de la humanidad, porque tenemos una responsabilidad y una culpa general, difusa, de todos los males. Así se cultiva la endofobia y un sentimiento de culpa general, un "pecado original" cuyo estigma sería la piel clara, que por lo general se traduce en subvenciones a quienes fomentan esa endofobia así como sus "posibles soluciones" .... una de las cuales, cómo no, es eliminar las fronteras (algo que defiende gente que no elimina los cerrojos de sus puertas, en flagrante hipocresía).

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    5. Alejandro, tal vez mezclando a todas las razas, aboliendo las fronteras y eliminando la religión; se acaben los pretextos para cometer atrocidades en nombre de todo eso...pero desgraciadamente el ser humano (ya muy mezclado y ciudadano del mundo), buscara otros pretextos para torturar, exterminar, violar, etc.

      Que se yo, tal vez a algún loco dentro de 1000 años se le ocurra torturar o masacrar a algún grupo humano, por no parecerle suficientemente iguales al resto....que se yo :-P

      Bueno, no se que opine sobre eso HLG :-P

      Felipe

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    6. No he dicho nada contra los blancos en particular. SI es Europa la que esta en el punto de mira de los progres, es porque de ahi vienen todas las ideas sobre la igualdad, eliminar fronteras, etc; ademas es inevitable no criticar a Europa por los sucesos ocurridos en los ultimos 500 años, ¿no lo crees? Si en lugar de europeos, hubiesen sido africanos, pues, serian ellos los criticados y seguramente estarían recibiendo oleadas de millones de blancos, asiáticos, etc; empobrecidos buscando mejores condiciones de vida.

      Sobre las ciudades peligrosas, recuerda que muchos de esos migrantes son gente sin formación y analfabeta, igual que con las bandas de europeos del este que hay en algunas ciudades de Europa occidental. No creas que un negro o un hindu educado y con formacion, va a ser un delincuente.

      Sobre la religión, Europa tiene un largo historial de horrores, torturas, masacres entre ellos mismos por esa cuestión. Solo mira a los BLANCOS y católicos croatas cometiendo toda clase de horrores contra los BLANCOS y ortodoxos serbios.

      La raza, las fronteras y la religión siempre van a ser pretexto para hacer cosas malas, ya dijo alguien algo así: "aquellos que te hacen creer en absurdos pueden hacer que cometas atrocidades."

      Mientras existan las fronteras, la religión, etc.; se repetirán hechos como los vistos en la segunda guerra mundial. Y eso va para todos, no solo para los blancos.

      Alejandro

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    7. Estimado Alejandro, se cometeran atrocidades mientras exista el hombre, el mal vive en todos nosotros... El hombre no necesita razones para ser cruel, solo excusas... Si no hubiera razas, religiones o lo que fuera, igual nos sacariamos las tripas... Personalmente no creo que valga la pena renunciar a la identidad por una utopia...

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    8. Bueno, pero al menos habrían menos pretextos para la crueldad, ¿cierto?

      Ahora, el identitarismo de por si entraña cosas malas, puede sonar muy bonito preservar tu etnia, pero lamentablemente entraña cosas malas, dado que esto puede servir de pretexto para hacer daño a otros grupos humanos que pueden estar en tu territorio (y claro, afuera de tu territorio). Que diferencia con la utopía, como dices, de eliminar las fronteras y la idea de razas.

      Alejandro

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    9. Si no hay pretextos, entonces simplemente diran: porque podemos o queremos... O tal vez porque tal o cual grupo de fulano estorba a nuestro patron mengano... Como en el caso de las mafias en un mismo pais con la poblacion homogenea.
      A lo que voy es que la violencia forma parte de nuestra naturaleza, podemos evitarla o reprimirla, pero solo por algun tiempo...

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    10. Si se hiciera un censo de atrocidades a lo largo de la Historia, dudo mucho pero mucho que los blancos salgamos peor parados que otros grupos humanos. Hay factores que convencen al común de los europeos de que somos "peores", como la tendencia a recalcar nuestra culpa colectiva por todo y la abundancia de documentos históricos que ayudan a trazar nuestra historia mejor que la de otros continentes. Tenemos fuentes precisas de atrocidades en la Antigüedad europea mientras que carecemos de ellas para ver si en aquella misma época se cometían o no, y en qué grado, atrocidades en otros continentes. Ese factor suele olvidarse. ¿O porque no sepamos qué pasaba concretamente en el Congo o la Tasmania del siglo X a.C. debemos dar por supuesto que aquello era un Edén sin conflictividad?

      Alejandro, necesitamos fronteras. Pregúntale a un dominicano si quiere fronteras con Haití o no. Al igual que nuestras casas tienen fronteras, e incluso nuestro propio cuerpo las tiene -también interiores, como la membrana plasmática de las células o la barrera hematoencefálica-, las comunidades establecen fronteras para su beneficio pero sobre todo para su supervivencia. Tenemos el deber, y también el derecho, de saber decir NO y de hacerlo no sólo como sujetos individuales en nuestra vida sino también como conjunto.

      Es cierto que la violencia forma parte de nosotros. Es muy posible que las fronteras como institución social sean una forma eficaz de minimizar esa violencia. Pensémoslo.

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  8. Si lo consideras pertinente, elimina mi comentario.

    Felipe

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    1. El comportamiento criminal no tiene relación, que yo sepa, con la frente huidiza, si es eso a lo que te refieres. Todas las regiones han visto brutalidad. No hay ningún pueblo santo y puro, en la historia, ninguno. Ni los balcánicos ni nadie. No creo que allí haya más psicópatas que en otros sitios.

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    2. Lo de la frente lo decía por el lóbulo frontal que asocia con el juicio, control de impulsos, empatia, etc. Bueno, admito que fue una estupidez mi comentario (psicópatas los hay de frente alta también), pero igualmente no deja de ser curioso como muchos grandes genocidas de la historia tienen esa característica :P).

      No, no hay pueblo santo en el mundo, solo que me llama la atención esa saña y odio con la que se han movido los balcánicos en el siglo 20. En muchos países han habido campos de concentración, pero pocos deben compararse con Jasenovac en grado de crueldad.

      Bueno, mejor dejo este tema, que la verdad me pone un poco mal de solo pensarlo.

      Felipe

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  9. ¿Qué opinas de la tesis sobre el holocausto judío que expone este blog?

    http://andaquepaque.blogspot.com.es/2016/06/el-holocausto-y-el-mito-de-la-gran_30.html

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    1. Me lo preguntaste a principios de julio y aún no lo he leído :-P Llevo dos meses casi sin tiempo de nada y aturdido por el calor, llevo fatal el calor. Hace dos semanas y pico que no entreno. En cuanto tenga tiempo me pondré al día, moveré lecturas y moveré el blog. ¡Salud!

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    2. ¿Soy yo o los neonazis andan muchas veces implicados con pornografia infantil?

      http://www.forosperu.net/temas/adn-de-un-neonazi-encontrado-en-cadaver-de-nina-desaparecida.989334/

      Qué repugnante la verdad, ¿en esto consiste eso de "proteger a los niños blancos"?

      Uniendo a eso, el hecho de que habían nazis que hacían pornografia, incluyendo BDSM (bueno, no se que tan cierto sea)...la verdad que decepcionante.

      Felipe.

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  10. Muchos nazis e idiotitarios están metidos en asuntos turbios de drogas, prostitución, pornografía, extorsión, asesinatos, tráfico de personas.

    Muchos de ellos emplean en sus negocios a inmigrantes. Como el dueño de cierta librería barcelonesa, el director de cierto periódico digital o el jefe de cierto partido.

    Los idiotitarios delinquen en una proporción mayor que cualquier colectivo inmigrante. Es francamente difícil encontrar a un idiotitario sin antecedentes penales. Aunque siempre se excusarán diciendo que ha sido una conspiración del "sistema" o de los judíos en su contra.

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  11. No pongáis links que puedan ser problemáticos. ¡Salud!

    Si no os gusta mi política de comentarios hay más blogs.

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  12. ¿Links problemáticos? No entiendo de qué hablas. Era una entrada publicada por un conocido periodista que a su vez recoge informaciones publicadas en prensa. No hay derechos de autor y tú mismo aprobaste el mensaje. Será que esos idiotitarios en el fondo te caen bien o los consideras de los tuyos.

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    1. Bromas conmigo no. No eres bienvenido en este blog.

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  13. No he bromeado en ningún momento. Me parece bien que se borren mensajes y de hecho me viene bien que lo hayas borrado, pues me bastaba que con que lo conocieses tú. Lo que no me gusta es que me mientan acerca de los motivos del borrado. Tienes la piel muy fina. Tomo nota de tu recomendación final.

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